Este será el primero de varios relatos que hemos escrito sobre la ciudad de Barcelona y sus alrededores. Parece mentira que los “lugares” en los cuales uno vive, parecen no tener la relevancia suficiente como para escribir sobre ellos. Un error que hemos querido subsanar metiéndonos de lleno en descubrir un sinfín de lugares que nos han enamorado de esta gran ciudad, y de un entorno único que nos arropa desde la cercanía y nos deja disfrutar de ella.
Nuestra primera parada nos aproximó hasta dos de los personajes mas importantes vinculados con Barcelona, y que seguirán unidos a esta ciudad para siempre, el conde Güel y el arquitecto Gaudí. Nuestro objetivo final era visitar La Colonia Güell, probablemente una de las obras mas desconocidas de Gaudi para la mayoría de visitantes que llegan a la ciudad Condal. Nos dirigimos a la población de Santa Coloma de Cervelló, situada a tan solo 24 kilómetros de Barcelona, en la que se encuentra esta singular creación de Gaudi. Accesible fácilmente en coche o autocaravana desde la autovía A2, dispone de amplios parking gratuitos en los que dejar cómodamente el vehículo. También existe la posibilidad de llegar hasta ella en transporte publico, ya que la misma colonia tiene una parada de ferrocarril, este se toma directamente desde el centro de Barcelona y se llega fácilmente tomando los Ferrocarriles de la Generalitat desde Plaça Espanya. La estación en la que hay que bajarse es Colònia Güell.
Nosotros en esta ocasión fuimos hasta allí en coche. Después de poco mas de 20 minutos, llegamos a la Colonia Güell, lugar que comenzó a forjarse en 1890 a iniciativa del empresario Eusebi Güell en su finca Can Soler de la Torre. Allí trasladó la industria textil que tenía en Sants para comenzar una nueva andadura en este lugar.
El interés de alejarse de los conflictos sociales existentes en la ciudad, hizo que la nueva industria equipada con la más moderna tecnología de la época se plantease en el marco de una colonia industrial; con las casas de los obreros al lado de la fábrica, integradas en la misma propiedad, constituyendo un núcleo urbano con personalidad propia y con una vida social y económica tutelada por la empresa.
A diferencia de la gran mayoría de colonias industriales de Cataluña, Eusebi Güell procuró mejoras sociales para los trabajadores y aplicó su condición de mecenas de la cultura, para ayudar a que los trabajadores se sintieran mas a gusto. Así pues, dotó a la Colonia Güell de equipamientos culturales y religiosos e incorporó la corriente modernista a las nuevas construcciones, encargando proyectos a diversos arquitectos, y particularmente a Antoni Gaudí la construcción de su indescriptible iglesia.
Nada mas llegar aparcamos nuestro vehículo en un amplio parking y nos dirigimos a pie en busca de los lugares a visitar. Nuestra primera intención era ver la “Iglesia” en primer lugar, pero en el momento que llegamos a ella se estaba celebrando una boda, y nos comento el guarda que volviéramos en una hora aproximadamente. Tiempo que nos resulto imprescindible para visitar el resto de la colonia. Tras pagar los 1,60 €/persona que cuesta la entrada, nos dirigimos directamente a ver la exposición sobre la vida en la Colonia que exponían en el edificio.
Las colonias industriales estaban concebidas como una organización socio-económica que tenía como finalidad primera, la producción industrial. La fábrica ocupaba la mayor parte del tiempo de los hombres y mujeres de la colonia, para ellos y ellas era la garantía de tener un salario regular en unos tiempos de precariedad económica.
Realmente es una visita muy interesante que recrea la época de una manera excepcional. Nos volvimos a poner en marcha y esta vez si, pudimos disfrutar del plato fuerte de la Colonia, su Cripta.
Su construcción comenzó en el año 1908. Sin embargo, el ambicioso proyecto, que preveía una iglesia con dos naves, inferior y superior, rematada por diferentes torres laterales y un cimborio central de 40 metros de altura, quedaría inacabado.
En 1914, la familia Güell comunicó a Gaudí que no seguiría financiando las obras en curso y este abandonó el proyecto. Realmente una lastima, por que viendo su preciosista arquitectura y los miles de detalles forjados en aquella pequeña iglesia, te hace sentirte impotente ante el hecho de que alguien como Gaudi tuviera que dejar el proyecto a medias simplemente por carecer de medios. Fue declarada Patrimonio Histórico y Artístico en 1969. La iglesia de la Colonia Güell (incluyendo la Cripta) es de importancia capital para entender la obra de Gaudí, puesto que los estudios realizados por el arquitecto catalán para su construcción marcaron la evolución arquitectónica del Maestro.
Es un hito dentro de su producción tanto por su metodología de trabajo, como por su investigación dentro de las técnicas constructivas. Son especialmente famosas las fotografías del estudio de la obra: del techo pendía la maqueta estereoestàtica, realizada con tela y cordeles, de los que colgaban saquitos llenos de perdigones, todos ellos de peso proporcional a las cargas que habría de soportar cada punto de los arcos. Se obtenía, pues, de forma invertida la estructura mecánica de la obra. Este método será el que, posteriormente, utilizara Antoni Gaudí para el estudio de las estructuras de las naves del templo de la Sagrada Familia. Este detallado y profundo análisis de las fuerzas se aplicaba a la construcción en piedra tradicional. Para la elaboración de las rejas se utilizaron restos de forja de la fábrica Güell. Se diseño para que se accediera al templo a través de un camino que permitiera a quien se acercara a él, contemplarlo desde diferentes puntos de vista, toda una innovación para la época. Bajo la escalera, encontramos un pórtico bajo el nivel del suelo, con bancos, tal y como era costumbre en algunas iglesias rurales del románico catalán.
Gaudí diseñó los respaldos de los bancos destinados a los feligreses con una inclinación determinada destinada a mejorar su concentración cuando asistían al oficio. También tendríamos que destacar el extraordinario trabajo de forja de la peana que sostiene la concha de la pila de agua bendita. Miles de detalles de un maestro realmente fuera de serie. Tuvimos la suerte de poder visitar la cripta casi en solitario, y por ello pudimos disfrutarla casi para nosotros, nos sentamos en sus extraños bancos para poder observar como se filtraba la luz a través de sus preciosas cristaleras multicolores. Todo un espectáculo que nos dejo allí clavados en silencio. Fotografiamos la belleza de todos sus ángulos e intentamos captar toda la paz que nos trasmitían sus viejos muros.
Después de un largo rato observando cada uno de sus detalles, salimos de la cripta con la sensación de que habíamos descubierto un lugar muy especial. Nos encaminamos hacia arriba por sus escalinatas y pudimos admirar todo el precioso entorno en el que esta situada la Colonia Güell. Desgraciadamente el tiempo es implacable y la fábrica cerró en 1973 en el marco de una crisis generalizada del sector textil y dejo casi vació, tanto los sueños de los trabajadores como las expectativas de quienes habían apostado por aquella forma de vida. En los años siguientes la empresa propietaria fue vendiendo el espacio de la fábrica en pequeñas porciones que acabaron conformando un complejo entramado de usos e instalaciones, llegando a afectar al patrimonio arquitectónico y a la imagen del conjunto. Mas tarde y gracias a otra importante inyección de dinero, se ha ido reconstruyendo todo lo que se perdió en su tiempo y hoy en día, el visitante puede disfrutar de una visita excepcional.
Hola chicos:
Ya estoy de nuevo por aquí!
Gracias por enseñarnos estos fantásticos sitios que tenéis tan cerquita de casa… Como siempre, lugares interesantes, fotos estupendas y magníficos textos.
Lo tendremos muy en cuenta a la hora de visitar Barcelona.
Saludetes a los dos.
Hola María:
Me encanta que vuelvas siempre a visitarnos! y que te haya gustado el relato, eso si, si venís a Barcelona, avísanos y muy gustosamente os haremos de guía jaja.
Barcelona, es una ciudad preciosa, con un montón de lugares para descubrir.
Os mando un besazo enorme a ti y a Bernardo.