Agua, Cemento y Sal

feb 23, 2009 by     10 Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

A principios del mes de junio del pasado año, después de las incesantes lluvias que dieron fin a una de las peores sequías que se recuerdan en Cataluña, decidimos volver a visitar las Fonts del Llobregat. Habían pasado unos cuantos años desde nuestra última visita al lugar. Fue durante nuestro primer verano juntos, cuando tan solo nos acompañaba una tienda de campaña, y ahora nos apetecía volver a disfrutar tanto de aquel paisaje como de los recuerdos que posiblemente el lugar nos despertaría.Pero nuestra escapada no iba a quedar solo en una visita al nacimiento del río Llobregat por impresionante que fuera, así que nos nutrimos de suficiente información para dar durante aquel fin de semana un paseo por el pasado de la industria catalana. Los alrededores de la Pobla de Lillet tienen un evidente vinculo con la cementera Asland, así como con un arquitecto que durante la revolución industrial catalana se implicó en todos aquellos proyectos en los que tuvo oportunidad, dejando su evidente huella: Hablamos como no de Gaudí, y en este caso en concreto de los Jardines de Artigas y el Museu del Ciment.

Algunos Kilómetros mas al sur se encuentran las antiguas colonias textiles situadas a la orilla del río Llobregat, que tanta importancia tuvieron en la época, así como los grandes yacimientos de sal que han sido explotados por la minería catalana, siendo ambos durante muchos años el motor de la comarca del Bages. A fecha de hoy, solo alguna de las industrias y de las minas resultan rentables, y el resto, entre ellas la Colonia Vidal y las Minas de Sal de Cardona, se han convertido en un reclamo turístico que hacia tiempo queríamos visitar y que en esta ocasión no quisimos dejar pasar.

VIERNES

Iniciamos nuestro camino el viernes por la noche. Tan pronto salimos de trabajar arrancamos la auto y nos pusimos en marcha. Tomamos la C-58 hasta Terrassa, donde continuamos por la C-16, hasta llegar a Guardiola de Berguedà. Ya a los pies de la Serra del Cadí, nos desviamos en dirección a La Pobla de Lillet. Al llegar a “la Pobla” encontramos fácilmente un parking a mano derecha donde habíamos leído que se podia pernoctar tranquilamente. Estaba bastante lleno pero aun así encontramos una amplia plaza al fondo de todo, junto al río.

No habían pasado mas que unos pocos minutos cuando oímos llegar un vehículo. Echamos un ojo y resulto que no tan solo era una autocaravana, si no que era la de unos “foreros” conocidos, CarlosK75, con los que habíamos coincidido en alguna ocasión. Salimos a saludarles y nos enlazamos en una charla que tan solo el cansancio pudo detener.

SÁBADO.

Comenzamos el día sin demasiadas prisas. El ruido fuerte y constante del agua bajando el río no nos había permitido disfrutar de una noche tan silenciosa como nos hubiese gustado, pero la mañana se despertó con un sol radiante que presagiaba un buen fin de semana. No habíamos acabado de desayunar cuando oímos el motor de la autocaravana de Carlos. La noche anterior comentamos que ambos teníamos planes parecidos para el día siguiente, pero cada uno lleva su ritmo y en esta ocasión no volvimos a coincidir con ellos en el resto del fin de semana. Una vez desayunados dimos un agradable paseo por la Pobla, para estirar un poco las piernas, pero ansiosos por empezar con la ruta regresamos a la autocaravana al poco rato para iniciar nuestro camino.

El primero de nuestros destinos eran las  Fuentes del Llobregat, así que tomamos la carretera hacia Castella de n`Hug y nos detuvimos en el desvío que conduce al inicio de la ruta. El camino se hallaba bastante concurrido, por lo que creímos conveniente dejar la autocaravana allí aparcada, junto al hotel, y continuar a pié. Luego nos dimos cuenta que evidentemente la decisión tomada había sido la mejor, ya que aunque el camino permitía el paso de las autocaravanas, la concurrencia del mismo lo desaconsejaba. Sin duda, los medios de información habían tenido gran parte de culpa anunciando el buen momento para visitar las fuentes, por lo que la visita iba a ser bastante menos tranquila de lo que nosotros nos pensábamos.

Iniciamos al fin el sendero a pie que conduce a las fuentes, ya sin coches, pero si con una considerable afluencia de gente haciendo del recorrido algo menos apetecible. Por suerte el paisaje bien merecía la pena, encontrándose las fuentes en un momento de esplendor como hacia tiempo no se veía, el agua afloraba por todas partes, miles de cascadas nos envolvían y un agradable sonido de agua nos arropaba como si de un amante amoroso se tratara. Por otro lado, sentimos algo de pena, ya que no nos pareció tan impresionante como nos resultó la primera vez que la visitamos. Quizás fuese por que había demasiada gente, quizás por que ahora hemos viajado mas y hemos conocido muchos mas lugares, pero lo cierto es que nos sentimos un poco desilusionados… Supongo que los ojos de alguien que ve un lugar por primera vez, son ojos que descubren con avidez cada pequeño detalle de lo que se encuentra, y cuando vuelves a un mismo lugar después del tiempo te das cuenta de que lo disfrutas de una manera muy distinta, realmente el lugar no ha cambiado en nada, sigue teniendo el mismo encanto y belleza de la primera vez que lo visitamos, pero si que nosotros y nuestras experiencias han ido aumentando lo que nos hace ver el mismo lugar con distintos ojos… Aun así, visitar este lugar siempre será muy especial para nosotros, ya que fue uno de los primeros lugares que disfrutamos los dos juntos.

Llegamos finalmente a Castella de n’Hug. Hay que decir que la ruta se puede hacer en ambos sentidos ya que en Castellà también hay buenos parkings en los que dejar la auto, pero en esta ocasión preferimos hacer “el descenso” a la vuelta. Aprovechamos para dar un paseo por el pueblo y hacer alguna compra en sus encantadores comercios tradicionales, y después de hacer alguna foto de las magnificas vistas que desde allí a lo alto se puede disfrutar continuamos con nuestro camino. Si la ida había sido complicada, la vuelta lo fue aun mas. Eran cerca las 12, y un incesante ir y venir de gente ensordecía incluso el fuerte rumor del agua entre las rocas. Llegamos finalmente a la autocaravana, y junto a ella se encontraban otras dos autos aparcadas. Charlamos durante un rato con sus propietarios y finalmente decidimos regresar en dirección a la Pobla de Lillet. Siguiente parada: Clot del Moro, donde se encuentra el Museu del Ciment, un lugar que siempre nos había llamado la atención y que en esta ocasión decidimos visitar.

Se trata de una construcción modernista del año 1901 perteneciente a la “Compañía General de Asfaltos y Portlant” (Asland), fundada por el conde Güell y dedicada a la fabricación de cemento. Sin duda resulta muy llamativo el tejado construido con “bobeda catalana”, inclinada siguiendo el desnivel del terreno. A finales del siglo XIX, el conde Eusebi Güell, mecenas del arquitecto Antoni Gaudí, encargó la construcción de la que seria la primera fábrica de cemento pòrtland en Catalunya. La hizo construir a la zona del Clot del Moro del municipio de Castellar de n´Hug, para aprovechar la piedra calcárea del lugar.

La historia de la fábrica de cemento Asland en el Clot del Moro, ha vivido años de renombre y épocas de declive y silencio. La fábrica se cerró hace unos treinta años, tras casi tres cuartos de siglo produciendo cemento pòrtland. Pese a esto y debido a su atractivo arquitectónico, a la magia que han suscitado sus formas entre los turistas que transitan la carretera y al hecho de formar parte del Sistema del Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya, un constante flujo de visitantes ha disfrutado de un monumento industrial fantástico y, hasta ahora, desgraciadamente mudo. La fábrica que era propiedad de la empresa Asland, funcionó hasta la década de los setenta, cuando fue cerrada principalmente a causa de los elevados costes de producción que suponían la lejanía y las dificultades del transporte, convirtiéndose en el Museu del Ciment Asland de Castellar de n’Hug. Muy cercanos a la fábrica y también de estilo modernista se encuentran otros edificios como algunas casas de los trabajadores, el chalet Güell o la casa de los invitados.

Comenzaba a ser tarde y no parecía que hubiese demasiada gente en el museo. El hambre empezaba a apretar pero tras consultar que apenas quedaba una hora para el cierre del mismo, decidimos posponer la comida y aprovechar para hacer la visita. Durante la visita pudimos descubrir primero  su museo, que nos acerca al proceso de fabricación y descubrimiento del cemento Pòrtland, un elemento destinado a acontecer el material constructivo del siglo XX. También nos muestra el uso del cemento en la construcción, con vuelta catalana; nos habla de los promotores visionarios liderados por Eusebi Güell que constituyeron la empresa Asland; nos presenta a su creador, Rafael Guastavino, y su éxito increíble en América con lo Guastavino System que aplicó en la construcción de la propia fábrica; recuerda los hombres y mujeres que la hacían funcionar; y, como no, nos muestra la construcción épica de una fábrica que es el testigo vivo de la construcción de un sueño.

Posteriormente pudimos dar un pequeño paseo por el interior de la antigua fábrica, y ver como antaño y en el interior de profundos túneles excavados en la roca caliza se realizaba la fabricación del cemento. La fábrica se encuentra bastante deteriorada, pero bien merece la pena la visita, e incluso los mas pequeños disfrutaran durante el recorrido por los antiguos túneles, hallándose muchos de ellos inundados, haciendo de esta pequeña excursión toda una pequeña aventura.

Una vez realizada la visita, fuimos raudos a la autocaravana a comer, pues estábamos ciertamente desfallecidos después de una mañana tan activa y a esas horas sin comer!. Después, nos dirigimos a disfrutar de otro de los platos fuertes de la ruta: Los Jardines Artigas. Según pudimos leer en nuestra información, la mejor manera de llegar a los Jardines es desde la Pobla de Lillet, así que decidimos regresar al aparcamiento donde habíamos pasado la noche e ir andando hasta ellos.

Una vez en el parking, coincidimos nuevamente con una pareja de autocaravanistas, los Karmai, con quienes hicimos toda la visita a los jardines. Siguiendo las vías del carrilet que se inicia en la Pobla y que mas tarde tomaríamos de regreso, conseguimos llegar dando un agradable paseo hasta los Jardines Artigas. Estos jardines fueron encargados a Gaudí por Joan Artigas i Alart en ocasión de una de las estancias que el arquitecto realizó en la Pobla de Lillet. Gaudí hizo un primer viaje en el año 1902 para seguir la evolución de las obras de construcción del chalet del Catllaràs. Este chalet era un encargo hecho a Gaudí por Eusebi Güell y Bacigalupi (Conde de Güell y mecenas de Gaudí).

Artigas, que era amigo de Güell y propietario de una fábrica textil, que conocía el trabajo de Gaudí en el Park Güell que entonces estaba en construcción, quería hacer un jardín junto a su fábrica en ambas orillas del río Llobregat y cerca de su nacimiento, que atravesaba su finca. Artigas se enteró de la estancia del arquitecto en La Pobla y le hizo llegar una petición de que lo recibiera.

El hecho es que en un posterior viaje de Gaudí a la Pobla, Artigas envió una tartana a recogerlo a la estación de Ripoll y alojó al arquitecto en su casa. Artigas pidió a Gaudí unos bocetos del jardín. Tras esta estancia en La Pobla de Lillet, Gaudí volvió en Barcelona y no sólo realizó los bocetos pedidos por Artigas, sino que le envió dos albañiles de los que trabajaban en el Park Güell para que ayudaran en la construcción de los jardines y formaran a los trabajadores que tenían que continuar las obras una vez ellos volvieran a Barcelona, cosa que hicieron durante un periodo de dos meses, hasta que traspasaron la responsabilidad a los albañiles y mano de obra local. Las obras se prolongaron desde 1903 hasta 1910. Durante este periodo, a finales del año 1903, murió Joan Artigas i Alart, promotor inicial del proyecto. De la continuación de la actividad de la empresa y de la construcción del jardín se encargó su heredero Joan Artigas i Casas. Los trabajadores locales continuaron la construcción siguiendo los bocetos de Gaudí hasta la finalizacion del proyecto. Lamentablemente, los mencionados bocetos originales no nos han llegado, puesto que se quemaron en el incendio de la fábrica al final de la guerra civil (1939).

Desde la finalización de las obras, el jardín ha pasado, como se lógico, por numerosas vicisitudes históricas. Al morir Joan Artigas i Casas en el año 1934 y al iniciarse al cabo de dos años la guerra civil, el jardín fue cayendo en el abandono al que contribuyó todavía más el incendio de la fábrica antes mencionado. En los años 50, la familia Artigas se trasladó en Barcelona. Durante estos años, la obra de Gaudí y el modernismo en general eran fuertemente criticados, primero por el Noucentisme y posteriormente por concepciones arquitectónicas que llegaron incluso a proponer la interrupción de los trabajos de la Sagrada Familia.

No fue hasta el año 1971 en que apareció en el diario de Barcelona “El Correo Catalán” un reportaje que llevaba el título de “Gaudí en la Pobla de Lillet”. En este escrito, se hablaba de los Jardines Artigas, del chalet del Catllaràs y del chalet del Clot del Moro y se sugería que eran obra de Gaudí. Este fue el inicio de un nuevo interés por estas excepcionales obras que a pesar de todo, no acabó de cuajar hasta el año 1982 en que un alumno de doctorado de la Cátedra Gaudí -Josep Lluís Dalmau y Miralles- realizó un estudio que incluía un levantamiento de planos de los jardines. Al año siguiente -11 de Julio de 1983- el alcalde de La Pobla de Lillet, Joan Casanova, y los hermanos Costa Artigas -propietarios del lugar-, firmaron un acuerdo de cesión de los jardines por un periodo de 25 años para uso público. En 1989, el alcalde de La Pobla, Josep Bober, encargó a la Cátedra Gaudí los estudios para la redacción de un proyecto de parque público en el que intervinieron los arquitectos Joan Bassegoda, Witold Burkiewicz y el arquitecto técnico Ramon Espel. Los trabajos de restauración se fueron realizando poco a poco a partir del año 1992, respetando la idea inicial de Gaudí, rehaciendo todas las esculturas y aplicando nuevas técnicas donde era necesario, como por ejemplo en las barandillas sustituyendo las mallas metálicas del interior que provocaban problemas de oxidación, por mallas plásticas. En todas estas actuaciones ha sido muy importante la colaboración de un extraordinario albañil local, Valentí Rovira.

Actualmente, el jardín presenta un excelente aspecto y es recorrido por numerosos visitantes que, si lo desean, pueden además disfrutar de visitas guiadas. En nuestro caso lo hicimos por libre, en buena compañía de la familia “karmai”, con quienes fuimos descubriendo todos los destalles y escondites que los jardines nos ofrecen: las fuentes del Buey y la magnesia, la pergola de la fuente del león, el puente inclinado y el de los arcos, y su impresionante guardián alado, un increíble águila esculpida en piedra. Durante todo nuestro recorrido por los jardines nos acompaño una lluvia incesante que hizo que algún momento del recorrido tuviéramos que escondernos en uno de sus torreones, pero fue un placer poder disfrutar de sus magnificas esculturas que parecen tener vida propia y querer explicarte todos los secretos que esconden estas preciosas piedras.

La lluvia nos dio al fin una pequeña tregua, que aprovechamos para regresar a la autocaravana, esta vez eso si, tomando el carrilet que nos condujo hasta el centro del pueblo. Una vez en el parking, nos despedimos de nuestros compañeros de aventura, y continuamos nuestro viaje. Empezaba a ser tarde, y nuestros siguientes destinos, planeados para el día siguiente, estaban algo alejados, por lo que aprovechamos las horas de menor luz para hacer esos kilómetros. Durante el camino, la lluvia regreso con virulencia, obligándonos incluso a detener la marcha en alguna ocasión, hasta que finalmente llegamos al lugar elegido para pasar la noche. En este caso, fué un aparcamiento de la pequeña población de Gaià, situada a pocos Kilómetros de Navàs. La lluvia no cesó durante toda la noche, pero bien resguardados en el interior de “Suny”, pasamos una apacible noche en brazos de Morfeo.

DOMINGO.

Pequeños rayos de luz se filtraban por nuestras ventanas recordándonos que era hora de levantarnos. Afortunadamente las fuertes lluvias del sábado por la tarde dejaron paso a una magnifica mañana soleada de domingo. Una vez desayunado y contemplada la belleza del pacifico entorno en el que habíamos pasado la noche, nos encaminamos hacia nuestra próxima parada: la Colonia Vidal.

La Colonia Vidal es una de las colonias textiles mas modernas e importantes que se instalaron al pié del río Llobregat durante el último tercio del siglo XIX y los primeros años del siglo XX para utilizar su agua como fuente de energía. Ocupó el último espacio que quedaba libre entre Navàs y Berga, la zona donde se creó la principal concentración de colonias de Europa. A partir del momento del cierre de la fábrica, las nuevas ideas apuntan hacia una revalorización del patrimonio hallando nuevos usos a las instalaciones.

La visita a la Colònia Vidal nos permite comprender como se trabajaba y se vivía en una colonia industrial de principios de siglo. Desde la fábrica se puede observar la esclusa y el canal que desviaban el agua del Llobregat. Se puede ver también la turbina y la máquina de vapor. En la nave de los telares se muestra la maquinaria textil más significativa del proceso de transformación del algodón: las continuas de hilar los telares de garrot. De la colonia obrera se visita un piso obrero, la escuela, la biblioteca, el cine, la iglesia, la pescadería, las duchas y los lavaderos. Los edificios que forman la colonia están distribuidos en tres grupos, según las funciones. A pie de río, el conjunto industrial. Separados entre ellos, se encuentran, en un lado, el conjunto residencial con la casa de los amos y, por el otro, la colonia obrera, con las viviendas, los servicios, los edificios culturales y los espacios de ocio.

Nuestra visita comenzó a las once en punto. La guía, nos condujo a través de la vida de un obrero de la fábrica durante su día a día. Vimos su casa, como vivían, donde compraban, como se relacionaban, y sobre todo como vivían totalmente anulados y vinculados al funcionamiento de la fábrica. Los señores Vidal, profundamente religiosos, trataban a sus empleados como si fueran sus propios hijos, ofreciéndoles todo cuanto podían necesitar y desear, haciendo de la vida en la colonia una de las mas deseadas por cualquier trabajador. Por otra parte, la permanencia en la colonia estaba supeditada a que el trabajador cumpliera con todos los requisitos que de él se esperaba, siendo trabajador sumiso y obediente, creyente, y sobre todo nada reivindicativo. Así mismo, pudimos ver unas condiciones de trabajo extremadamente duras a los ojos de alguien del siglo XXI, utilizando maquinaria carente de seguridad y cuyo indice de siniestralidad era muy elevado.

Es esta sin duda una visita que aun no siendo demasiado espectacular, si resulta muy interesante para comprender la gran evolución que ha sufrido la industria en estos últimos años, y sobre todo los beneficios sociales de los que hoy en día podemos disfrutar. La visita a la Colonia Vidal, fue algo mas extensa de lo que nosotros imaginábamos, algo mas de tres horas, por lo que tuvimos que darnos prisa para poder llegar a nuestro siguiente y último destino: Las minas de Sal de Cardona.

Cardona es una de la principales poblaciones de la comarca del Bagés, en el valle del río Cardener. Como otras tantas villas de esta parte de Cataluña, fue fundada en el siglo X. Pese al transcurrir de la Historia, Cardona no ha perdido aquel carácter medieval. El Castillo y la colegiata de Sant Vicenç destacan majestuosos sobre el pueblo. Las calles de la población son estrechas, con antiguas casas señoriales. Su iglesia parroquial de Sant Miquel pertenece al estilo gótico, y son famosas la plaza porticada del Mercado y la llamada Plaça de la Fira. Pero, curiosamente, la mayor atracción de Cardona son sus antiguas minas de sal. Un lugar en donde se combinan la geología y la Historia con la fantasía y la imaginación. La visita a la “Muntanya de sal” es una experiencia difícil de olvidar.

La Montaña de sal de Cardona constituye un espectáculo único de la Naturaleza y nos recuerda los tiempos en que la sal era considerada como “oro blanco”. La sal construye una geografía quimérica. Formas imposible, entre geológicas y orgánicas.

La montaña se originó en la época del eoceno, hace cuarenta millones de años, durante el largo proceso geológico de acercamiento de la placa tectónica ibérica a la placa euroasiática, entre el cretáceo y el mioceno, que formó los Pirineos. El secado de esta masa acuosa provocó la precipitación de las sales, y posteriores movimientos tectónicos dieron origen a un fenómeno único en el mundo: el diapiro de Cardona. El diapiro es el resultado del peculiar comportamiento de las sales. Bajo presión de otras rocas, se hacen plásticas y se deforman, y ascienden por esta presión otros materiales, hasta formar una montaña. Al entrar en contacto con el exterior, la erosión del agua la desgasta con mucha rapidez. En Cardona, el que seria el vértice de una gran montaña se ha convertido en el valle salino, con la excepcional montaña de sal, que se conserva gracias a estar parcialmente cubierta de tierras arcillosas que retardan la disolución.

La sal de Cardona ha sido explotada a cielo abierto des del neolítico hasta el siglo XIX. Su control tuvo una importancia vital durante la edad media, y dio origen a una de las familias mas poderosas del país, los Folc de Cardona.La explotación subterránea se inició a principios de siglo XX y terminó el 1990, cuando se había llegado a una profundidad de 1.027 metros y constituía una de las minas salinas mas importantes de Europa. En Cardona, el recinto Mina Nieves fue una de las explotaciones de sales potásicas más importantes de Europa hasta el año 1990.

La visita guiada al conjunto se inicia con una introducción histórica, tras la que pudimos contemplar una exposición sobre las técnicas mineras. También visitamos un curioso museo de piezas talladas en sal, que representan todo tipo de figuras, desde flores a pesebres. A continuación, con unos vehículos todo terreno muy al estilo “Jurasic Park”, bajamos hasta el Valle Salino, para visitar el interior de las galerías (a unos 86 metros de profundidad). Equipados con un casco minero la visita nos permite entrar en el interior de la Montaña para recorrer unos 500 metros de galerías, donde pudimos ver las espectaculares estalactitas y estalagmitas, así como de las diferentes vetas de sales: sódicas, potásicas y magnésicas. Quizás únicamente lamentar en una visita tan excepcional en un entorno único que la explicación ofrecida durante la visita fue algo escasa y no demasiado especifica, resultando en algunos momentos la visita carente de “ritmo”. Aun así la visita a las minas de sal de Cardona es un espectáculo único y completamente distinto a lo que podemos encontrar en cualquier otra galería, siendo esta una visita realmente recomendable.

Salimos nuevamente al exterior, cegados por la fuerte luz del sol brillando sobre la sal amontonada. Una vez fuera los todo terrenos nos condujeron nuevamente al punto de inicio de la visita, donde pudimos regresar a la autocaravana. Era ya tarde, por lo que decidimos ir a comer a un lugar cuyas vistas son realmente privilegiadas: El Castell de Cardona. Desde allí, con la comarca del bages a nuestros pies, dimos por finalizada una ruta en la que dando un paseo por entornos muy distintos, hemos podido disfrutar conociendo el pasado de la industria y la minería catalana.

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  • Hola pareja, he leído varios de vuestros relatos y la verdad es que nos hacéis vivir el momento…je,je,j,ej

    a ver si un día coincidimos por esos lugares donde nos gusta ir con nuestras casitas rodantes……

    saludos de la familia gordis05.

  • Ostrassss que ilusion chicos, me alegro un monton que os haya gustado el relato, y ojala haya suerte y nos veamos prontito, que la proxima vez que os veamos el peque ya tendra novia… jajaj

    Un besazo gigante, y ya sabeis, donde estamos!!!

  • Hola chicos:

    Como siempre Chapeau!!!! Que energias por Dios, si todo va bien seguramente para cuando comienze el buen tiempo haremos esta escapada, nos ha gustado mucho y sobre todo nos ha parecido muy interesante.

    Si nos surge cualquier duda, os acribillaremos a preguntas jeje

    Saludillos

    Maria y Bernardo.

  • Que alegria “veros”. La verdad es que la ruta estuvo muy bien, aun que es para hacerla un fin de semana que esteis “con energia”. Solo nos faltó ver las minas de Cercs pero el fin de semana ya no daba para mas ;-) Eso si, lo mejor que tiene la ruta es que a nivel de desplazamientos no hay que hacer demasiados Kilometros!

    Para cualquier duda que tengais ….. aqui nos teneis!

    Un saludo enorme y muchisimas gracias por los cumplidos!

  • [...] Petroli de Riutort, una visita que nos quedamos con ganas de realizar durante nuestra eskapada “Agua, Cemento y Sal”, que nos condujo por distintos lugares emblemáticos de la revolución industrial Catalana. [...]

  • Hola! Seguimos siendo autocaravanistas sin auto…:-( … (aunque queda menos) pero hemos estado por la zona y , gracias al relato, hemos aprovechado bien la Semana Santa. Nos encantó Cardona y su mina. Gracias de nuevo! ! Os recomiendo Baga…por allí se pueden hacer un montón de pateitos majos, cómo echamos de menos la montaña viviendo aquí. . En Lanzarote.
    Saluditos

  • Marta, me alegra que lo pasarais bien en Cardona. Baga no lo conozco demasiado así que lo pondré en la lista pues la cara sur del Cadí es una de nuestras asignaturas pendientes.

    Un saludo y ánimos … seguro que algún día os vemos rodando por las carreteras con vuestra flamante auto ;-)

  • Ya tenemos nuestro primer viaje en Ac…septiembre. ..La Toscana, Roma y Venecia! !!!

    Saludos y gracias por vuestros relatos

  • Estaba buscando información de Cardona y me encontré vuestro relato, es genial. Espero conoceros personalmente algún dia. Saludos de Canet.

  • Hola Luisde! Nos alegra que te haya servido la información pues, de hecho para eso está! Si al final haces la ruta, ya nos contarás que tal fue la experiencia.

    Un saludo y si nos ves ya sabes, no dudes en saludar, que será todo un placer conocerte!

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