Caminos de Ronda

oct 4, 2009 by     11 Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

Estaréis de acuerdo conmigo en que la Costa Brava es un lugar especial y de singular belleza, pero sin duda la posibilidad de disfrutar de ella y descubrir sus mas recónditos parajes paseando tranquilamente a través de sus caminos de ronda es algo que la hace única y especialmente interesante. Nosotros, asiduos a escaparnos a la Costa Brava, frecuentemos mas la zona norte, donde enmarcadas por el golfo de Roses, encontramos poblaciones como l’Escala, Sant Pere Pescador, Empuriabrava, o la misma Roses. Allí encontramos amplias playas de dunas de arena fina perfectas para relajarse. Pero sin duda, si hay algo que nos permite viajar con la autocaravana es conocer muchísimos lugares, y no queríamos dejar pasar la ocasión que nos ofreció el veranillo de San Miguel para descubrir algunas de las calas mas escondidas de la costa Brava.

Después de informarnos del tiempo que haría por aquella zona y ver que las previsiones eran de buen tiempo, decidimos hacer una pequeña ruta para recorrer el tramo de costa comprendida entre Pals y Palamós, lugar que ya habíamos visitado en anteriores ocasiones pero a la que sin duda no habíamos dedicado el tiempo que se merece. Por un lado teníamos interés en conocer la población de Calella de Palafugell, antiguo pueblo de pescadores que según dicen es ahora una de las calas más atractivas de la Costa Brava. Por otro lado teníamos ganas de recorrer algunos de los caminos de ronda comprendidos en este tramo de costa, y descubrir así los impresionantes acantilados y las calas abrigadas que han dado nombre a la costa de la comarca, la Costa Brava.

Para quien no los conozca, comentar que los Caminos de Ronda es el nombre por el que es conocido el trayecto que discurre por la abrupta Costa Brava, caminos originalmente utilizados por los cuerpos de guardia que vigilaban entre las fortificaciones con la misión de avisar del peligro y permitir a las gentes escapar a tiempo. Así mismo fueron el campo de batalla principal entre contrabandistas y guardias perseguidores: mientras los primeros los utilizaban para escapar, los segundos los usaban para vigilar e intentar dar caza a los ilegales. También eran utilizados por la gente del pueblo, por los ganaderos, por los arrieros y para transportar mercancías. Sus orígenes se sitúan en el siglo XIX cuando se habilitó un pequeño sendero a través de los acantilados para controlar las poblaciones de la costa. Tradicionalmente, el contrabando en la Costa Brava se realizaba desde el mar y hasta mediados del siglo XX esta actividad fue perseguida por tierra debido a la inexistencia de una infraestructura adecuada que permitiera al Gobierno hacerlo desde el mar. Los caminos de ronda, así pues, eran de capital importancia: para unos, como vía de huida, y para otros, como vía de persecución.

Con la mejora de la infraestructura viaria los caminos de ronda cayeron en desuso, muy perjudicados además por el boom urbanístico, pero en los últimos años se está intentando recuperar estos senderos litorales. Desde los ayuntamientos de las poblaciones de la comarca se ha conseguido rehabilitar una buena cantidad de ellos. Los caminos de ronda se hallan en puntos donde la tierra se une con el mar, lo que los convierte en zonas de paseo muy agradables o en caminos complicados de transitar pero llenos de una belleza exultante que los hacer irrepetibles.

Con esta carta de presentación, y muchísimas ganas de volver a salir con la autocaravana tras un breve parón desde nuestro regreso de vacaciones nos dispusimos a disfrutar de un esplendido fin de semana.

Viernes.

Como siempre la semana laboral había sido dura y tediosa, y aunque eran cerca de las nueve de la noche cuando el trabajo nos había permitido llegar a casa, convenía salir el mismo viernes si queríamos aprovechar al máximo el fin de semana. Así fue que cansados pero sin prisas, nos preparamos e iniciamos la marcha a eso de las 10 de la noche.

Habíamos estado buscando en foros de Internet lugares en los que poder pasar la noche, pero toda la información que encontramos era imprecisa y poco concreta. En muchos casos se hablaba de la dificultad que existe en la zona para encontrar lugares para pernoctar, pero no debemos olvidar que estábamos en el último fin de semana de septiembre, así que rezamos para no encontrarnos demasiados inconvenientes durante nuestra escapada.

Recordamos que durante la kedada “Lokos en kayaks” que organizamos hace un par de años, alguien nos habló de un parking existente en la playa del Castell, situada al norte de Palamós, en el que se podía pernoctar tranquilamente. Nos pareció aquel un buen lugar donde pasar la noche e iniciar la ruta al día siguiente, así que pusimos rumbo hacia el parking.

Tras hacer una parada por el camino para cenar llegamos con relativa facilidad al susodicho parking. Debemos recordar que era de noche, y en nuestra anterior visita a la playa del Castell accedimos a ella a pié, a través del camino de ronda que une la playa de la Fosca con la del Castell. Lamentablemente cuando llegamos a ella nos encontramos una desagradable sorpresa: en el aparcamiento había instaladas las famosas “porterías” y un cartel avisaba de la prohibición de pernoctar en el lugar.

Cansados y decepcionados por encontrar nuevamente impedimentos de la administración a disfrutar de nuestro derecho a aparcar libremente como cualquier otro vehículo, retomamos la marcha. Decidimos poner rumbo hacia Pals, donde por la información de que disponíamos había otro parking, pero dicha información volvía a ser poco clara. . Tardamos cerca de media hora en llegar a ella. Nos dirigimos al casco antiguo, donde se encuentra la población medieval, y aunque encontramos varios aparcamientos el excesivo trasiego de vehículos en ellos nos hicieron desistir en pasar allí la noche. Mas adelante durante la ruta descubrimos que hay otro lugar donde se puede pernoctar tranquilamente, pero en aquel momento solo deseábamos encontrar algún sitio para descansar.

Decidimos poner rumbo a la playa de Pals rezando por encontrar finalmente un lugar que nos convenciera para pasar la noche. Llegamos a pie de playa y allí nuevamente un aparcamiento con las señales de prohibido pernoctar. Otro “chasco”. Iniciamos nuevamente la marcha, pero no habíamos avanzado mas que unos pocos metros cuando encontramos un pequeño aparcamiento entre dos edificios de apartamentos, y allí dos autocaravanas aparcadas. El aparcamiento era de zona azul en temporada alta, pero teniendo en cuenta la altura de la película a la que nos encontrábamos ni siquiera estaban las maquinas de pago instaladas. Además, nos fijamos que a ambos lados del aparcamiento existían señales de prohibición de pernocta pero en este curiosamente no. Un “vacío legal” que decidimos aprovechar y finalmente, acostarnos y quedarnos “fritos” en el instante. Sábado.

El Sábado nos levantamos bastante perezosos. La noche anterior había sido muy ajetreada y estábamos realmente cansados, pero podían mas las ganas por disfrutar del estupendo y soleado día, impropio de las fechas en las que nos encontrábamos, así que nada mas poner el pie en el suelo nos pusimos rápidamente las pilas.

Salimos de la autocaravana para disfrutar del calorcito del sol en la cara y conocer el entorno en el que habíamos pasado la noche. Simplemente increíble. Justo al pié de nuestra autocaravana se encontraba la arena de la playa de Pals, prácticamente vacía a aquellas horas. A lo lejos l’Estartit y las increíbles vistas de las Illes Medes. Descubrimos que junto a donde nos encontrábamos se iniciaba el camino de Ronda que conduce hasta Sa Riera, pasando por la playa del Racó, y la de Illa Roja, así que con un calor de justicia nos equipamos con lo necesario y salimos con nuestros bártulos para realizar el primer camino de Ronda del día.

Con el agarrotamiento propio del que lleva ya varias semanas sin hacer algo realmente productivo, comenzamos a disfrutar de la caminata. El comienzo fue bastante suave ya que a los pocos pasos encontramos la playa del Racó, una pequeña cala nudista que parecía tener mucho éxito.

Al pié de la playa empezaba el primer repechon fuerte de la ruta. El suelo era relativamente firme pero unos enormes escalones hacían que nuestras piernas temblaran como si de gelatina se tratara. Después de un buen rato subiendo llegamos a la playa de la Illa Roja, una playa rústica de dimensiones medianas, que se encuentra rodeada de acantilados de diferentes tipos de roca. En concreto, la nombrada “Illa Roja”, es una roca muy espigada de paredes verticales que la divide en dos. Junto a ella nos relajamos viendo un esplendido panorama que nos envolvía desde las alturas. Nuestros pulmones se cargaban con un aire puro que nos resulto perfecto para quitarnos la sensación tan incomoda que llevábamos de urbanitas. Sin duda habían pasado demasiados días sin salir con la auto y disfrutar de la naturaleza.

Seguimos disfrutando de las preciosas estampas que la naturaleza nos iba regalando a cada paso. Creo que a veces no somos conscientes de la suerte que tenemos de poder disfrutar de esta forma tan peculiar de viajar. Finalmente llegamos al primer destino del día, la cala de Sa Riera.

En ella encontramos una playa semiurbana de aproximadamente de 180 metros de largo y arena dorada. Junto a ella, apenas algún pequeño edificio de apartamentos, un restaurante y un grupito de pequeñas casas tradicionales perfectamente rehabilitadas. Dimos un pequeño paseo por sus dos únicas callejuelas para regresar rápidamente a la playa. Empezaba a ser tarde, y el día nos tenia preparadas muchas sorpresas todavía, por lo que decidimos deshacer el camino andado y regresar a la autocaravana a comer. Antes eso si, Conrad se pegó el que probablemente fue el último chapuzón del año, ya que aunque el calor era intenso el agua del mar empieza a estar bastante fría en estas fechas.

Una vez comidos y descansados nos pusimos rápidamente en marcha, esta vez con la autocaravana. Un fin de semana se pasa volando y teníamos ganas de aprovecharlo al máximo.

Iniciamos la marcha recorriendo la costa en dirección sur. Pasamos junto a Begur, población que ya habíamos tenido ocasión de visitar anteriormente y que no entraba en nuestros planes este fin de semana. Aun así recomendamos fervientemente la visita a dicha población. De hecho, fue precisamente por aquellos lares, donde hace casi tres años nos reunimos con un grupo de amigos para realizar el bautizo tanto de nuestra recién adquirida Suny como de nuestro ingreso en el mundo del autocaravanismo. Poco después de pasar Begur encontramos el desvió hacia Sa Tuna, una magnifica cala donde se inicia el camino de ronda hasta la playa de Aiguafreda que tuvimos ocasión de hacer hace varios años.

Finalmente llegamos a nuestro próximo destino, la cala de Aiguablava, donde pudimos aparcar tranquilamente en un amplio parking situado a escasos metros de la playa. Ya desde lo lejos vislumbrábamos el intenso color azulado del mar, por lo que apenas sin prepararnos y calzados con las chanclas nos dirigimos a ella. Al llegar a la arena entendimos el porque del nombre de la cala. Sin duda el agua era azul, pero de un azul tan intenso y con unas aguas tan cristalinas que permitía ver claramente el fondo del mar haciendo muy apetecible el baño, y dotando aquel lugar de un halo mágico que nos dejo impresionados.

A pie de playa había una escalera donde se iniciaba el camino de ronda hasta Fornells, hasta la que llegaba el agua del mar en algunos de sus oleajes. No es que tuviéramos un gran interés en llegar a Fornells, pero si ansiábamos poder disfrutar de las vistas de la increíble cala de Aiguablava desde una posición mas privilegiada. A cada paso que dábamos nos veíamos obligados a detenernos a tomar alguna fotografía. Tan solo los bañistas mas valientes y algún grupo de iniciados al submarinismo se atrevían a remojarse en una agua que se mostraba ante nosotros mas cristalina que nunca.

Seguimos andando, y aunque no íbamos con el calzado mas adecuado en esta ocasión, el camino era menos abrupto, por lo que a excepción de algún tramo de empinados escalones no tuvimos demasiados problemas. Llegamos a la siguiente cala, donde se encontraba el Port d’Esclanya, formado únicamente por una rampa que entre rocas se adentraba en el mar. Dicha rampa comenzaba en el interior de una impresionante edificación situada a pié de costa. La verdad es que preferimos las costas vírgenes, sin edificaciones, pero no por ello dejan de impresionarnos las colosales y lujosas edificaciones en unos emplazamientos tan privilegiados como eran aquellos. En la cala no había fina arena blanca, ni gente tomando el sol, únicamente rocas y en una de ellas una curiosa escalerilla que permitía a los bañistas adentrase en el mar, una curiosidad que nos dejo encantados y con ganas de utilizar aquella fantástica escalera que nos llevaría a un paraíso de aguas cristalinas.

Continuamos andando, y llegamos hasta las primeras casas de Fornells. Pero no quisimos demorarnos mas para poder saborear con mas fuerzas nuestro siguiente emplazamiento. No olvidemos que nuestro plato fuerte era la visita a Calella y lo queríamos hacer a la luz del día, por lo que dimos media vuelta, y regresamos a la auto para continuar con la ruta.

Decidimos tomar la estrecha carretera que va bordeando la costa, cruzando por medio de las urbanizaciones que se encuentran magníficamente ubicadas junto al mar. Llegamos a Tamariu, y tras sufrir de lo lindo en alguna de sus estrechas calles continuamos recorriendo la costa, pasando junto al faro de San Sebastián, y la población de Llafranch de la que también nos han hablado muy bien. Que lastima que un fin de semana sea tan corto y haya que imponerse “prioridades”. Con lo que continuamos con nuestro camino hasta llegar a Calella de Palafugell.

Calella de Palafrugell es una de las pedanías costeras de Palafrugell, situada en plena Costa Brava, una localidad pintoresca y que conserva el antiguo encanto de los pueblos de la zona antes de la llegada del turismo de masas. Pueblo de pescadores situado sobre una costa rocosa, salpicada de pequeñas calas, junto a otro núcleo costero y turístico como Llafranc. En el próximo Cabo de Cap Roig se encuentra ubicado el Jardín botánico de Cap Roig, y en verano se celebra un festival musical Festival de Cap Roig. Realmente nos quedamos con muchas ganas de visitar el jardín, pero no teníamos tiempo suficiente, con lo que sera una excusa perfecta para volver a Calella y poder disfrutar de el.

También es conocido internacionalmente su encuentro anual de habaneras, que reúne a miles de personas en su playa para escuchar este ritmo interpretado por varios grupos, aficionados y también otros de prestigio dentro del género, muy popular en Cataluña. Grupos como Port Bo son originarios de Calella de Palafrugell.

En el antiguo Hotel Batlle, ya desaparecido, el cantante Joan Manuel Serrat compuso su canción Mediterráneo, inspirado en cierto modo por los paisajes de esta localidad tan especial de la Costa Brava.

Nada mas llegar a Calella vimos indicado un Parking y nos dirigimos hasta él. Situado a la entrada del pueblo, amplio y fácil de encontrar, se encontraba prácticamente vacío cuando llegamos. Suponemos que en otras épocas del año debe ser incluso difícil encontrar un hueco, pero a nosotros nos dio “mal rollo” dejar la autocaravana sola allí aparcada, así que decidimos aparcar en una amplia calle algo mas céntrica. Ya a pié nos dirigimos al centro de la población y mas concretamente a su pequeña playa.

En ella encontramos uno de los referentes más curiosos de Calella, la llamada “Casa rosa”. Se encuentra ubicada junto al mar y su peculiar color contrasta con los demás tonos del pueblo, mayoritariamente blancos. Su patio es un paso obligatorio para cruzar desde la playa de Port Bo a la del Canadell y, por sus vistas, es común ver siempre gente pasar el rato en él. Con los años se ha convertido en un verdadero emblema de Calella.

Dimos un pequeño paseo por la playa de Calella. Habíamos llegado justo al atardecer y el color del cálido sol sobre sus casas blancas hacia que no pudiéramos dejar de detenernos a tomar mas y mas fotografiás. Continuamos andando, y enlazamos con el camino de ronda que conduce hasta el Cap Roig. Era algo tarde, pero aun así no quisimos perder la ocasión de saborear un poquito mas de la Costa Brava. Además. En esta ocasión el camino resultaba muy sencillo, con un suelo bastante bueno y sin grandes escalinatas, por lo que pudimos andar tranquilamente un buen rato. Además en este tramo de costa encontramos bastantes túneles a nuestro paso lo que lo hacia bastante exótico. Lastima de la hora y la poca luz que empezábamos a tener.

En un ultimo tramo nos despistamos y de repente fue como si hubiéramos ganado el primer premio de la loteria o algo parecido. Ante nuestros ojos unos impresionantes acantilados y enmarcandolos como si fuera un estanque de aguas turquesas nos encontramos con “la playa”, nos quedamos alli observando el entorno, su aroma, su luz tan especial y unos colores anaranjados que nos dejaron alucinados. Contemplamos el Cap Roig, y entendimos el porque de su nombre. Imponente, adentrándose en el mar, el Ca Roig esta formado por rocas cuyo tono rojizo las hace resaltar del resto de la costa. Como locos intentamos aprovechar los últimos rayos de luz, resistiéndonos con todas nuestras fuerzas a abandonar aquel espectacular lugar. Salimos de nuestro sueño y nos dispusimos a regresar antes de que nos quedáramos totalmente a oscuras y tuviéramos algún problema para llegar a la autocaravana.

Llegamos con la última luz del día. Un último paseo y algunas compras en Calella nos habían entretenido. Tan siquiera habíamos planeado donde pasaríamos la noche así que pensamos en quedarnos en la misma Calella. Nos dirigimos al parking situado en las afueras y nos dimos cuenta de cuan ruidoso y molesto podía ser pasar la noche allí al ver la cercanía y el intenso trafico de la que pasaba junto a él.

Por un momento dudamos que hacer, pero entonces pensamos que Pals no estaba tan lejos, según el GPS apenas 15 Kilómetros, con lo cual, teniendo en cuenta lo tranquilo que era el lugar donde habíamos pasado la noche del viernes, regresamos a él para pasar allí también la del sábado noche.

Cuando llegamos todavía se encontraban allí las autocaravanas junto a las que estábamos aparcados, así es que re-ocupamos nuestra plaza y pasamos allí una agradable y cómoda noche.

Domingo.

Nos despertamos tranquilamente por la mañana ya que ningún ruido nos molestaba. Eran poco mas de las nueve, temprano, pero el domingo nos gusta llegar prontito a casa y queríamos aprovechar al máximo la mañana. Tras desayunar nos dirigimos directamente al casco antiguo de Pals, lugar que ya habíamos visitado una agradable y fría noche de abril, hacia ya algunos años. En aquella visita a Pals nos había parecido precioso, pero estábamos muy tranquilos de volver a visitarlo nuevamente, por que en ningún momento nuestros recuerdos se vieron mermados con lo que nos volvimos a encontrar nuevamente en Pals.

Al llegar al pueblo seguimos las indicaciones y encontramos un amplio parking en el que habían dos autocaravanas aparcadas. Este, parecía estar un poco mas recogido que el de autobuses, y ambos estuvimos de acuerdo en que podía ser un buen lugar en el que pasar la noche. Dejamos a Suny allí estacionada, y nos dirigimos al centro de la población.

Pals es un precioso pueblo medieval, que se alza en lo alto de una colina y que conserva la estructura y el trazado típicos de aquella época. Las callejas estrechas, las torres y los edificios confieren a esta localidad un interés monumental incuestionable.

La edad media tuvo una gran importancia en las comarcas de Girona, la historia de las cuales se ha forjado entre los pequeños condados independientes y monasterios. Son prueba los municipios amurallados, los castillos, las iglesias románicas y góticas, los palacios. Hay que remontarse al siglo IX para encontrar los primeros documentos escritos que hablan de esta población, época a la que pertenece su castillo.

Continuos enfrentamientos bélicos hicieron que durante siglos sólo se conservase la Torre del Homenaje de esta construcción defensiva. Se trata de una torre románica de planta circular levantada entre los siglos XI y XIII. Sus 15 metros de altura se asientan sobre una plataforma de roca natural, en la que también se encuentran numerosas tumbas visigóticas. Durante el siglo XV fue empleada como campanario, por lo que se la conoce como la Torre de las Horas.

El casco historio de Pals se levanta sobre una colina rodeada de llanuras, que en su origen fue zona pantanosa. Esta configuración condiciona su visita, que acostumbra a hacerse en sentido ascendente. Uno de los exponentes más representativos de la villa es la Torre de las Horas, un magnífico ejemplar de torre románica circular, así como la iglesia de Sant Pere, con una curiosa sucesión de estilos que van desde el románico hasta el siglo XVIII. El punto culminante de esta ascensión es el mirador del Pedró, desde donde se pueden observar las islas Medes, el macizo del Montgrí, el Canigó y la sierra de la Albera. Además de las murallas y el trazado medieval de sus callejuelas, en Pals hay que buscar el detalle en los ventanales góticos, los arcos, los pozos, los umbrales de las puertas y un amplio abanico de rincones interesantes.

En la actualidad, el solar del castillo lo ocupa la casa de la familia Pi i Figueras, promotor de la restauración del Recinto Gótico de Pals. De factura moderna, esta casa mantiene los mismos rasgos arquitectónicos que el resto de la urbe. Calles empedradas interrumpidas por arcos de medio punto, fachadas con ventanas ojivales y balcones de piedra son los signos distintivos de Pals. La muralla es otro de los lugares que transportan al viajero a la Edad Media. Cuatro torres de planta cuadrada se mantienen aún en pie, a pesar de que datan del siglo XII.

Era relativamente pronto cuando llegamos, las tiendecitas apenas estaban abriendo, por lo que no encontramos demasiada gente durante nuestra visita, algo que en nuestra opinión es de agradecer. Pudimos disfrutar andando tranquilamente por sus calles, fotografiarlas, disfrutar de las vistas, e incluso hacer algunas compras en sus pequeñas tiendas tradicionales. Simplemente nos encanto volver a disfrutar de Pals y seguir manteniendo vivo el buen recuerdo que teniamos de ella.

Emprendimos nuestro camino de regreso a la autocaravana en el momento en que varios autocares de turistas “descargaban” un gran numero de gente dispuesta a inundar las calles de Pals. Algo lógico dadas las características del lugar, pero agradecimos haber podido disfrutar de la población casi para nosotros solos.

Nos dirigimos entonces a la Playa del Castell, situada al norte de Palamós, en la que como ya hemos comentado organizamos la kedada de Lokos en kayaks hace algo mas de dos años. Llegamos a ella en poco mas de media hora, y nos dirigimos al parking donde el viernes por la noche no habíamos podido pasar la noche. A  la luz del día vimos que además del acceso con las porterías, el párking dispone de otro sin limitación de altura que a estas alturas del año se encontraba abierto. Aun así, nos encontramos que el aparcamiento se encuentra algo mas distante del mar de lo que lo estaba hace dos años. Encontramos un poco de sombra, y dejamos allí aparcada la autocaravana. Queríamos hacer el camino de ronda así que nos calzamos con las “bambas”. El resto de caminos de ronda no habían sido demasiado abruptos por lo que no creímos necesario calzarnos con las botas de montaña, algo de lo que mas tarde nos arrepentiríamos.

Nos pusimos en marcha, y tras cruzar un pequeño pinar llegamos a la playa del Castell, que continuaba tan increíble como hace dos años. La platja del Castell se caracteriza por ser de las pocas playas que tiene distinción de playa Virgen. No hay edificación alguna a su alrededor, y salvo un pequeño chiringuito no veremos construcción alguna en aquel lugar. De hecho, hace unos años se levantó gran polémica debido a que se quería construir en la misma, menos mal que al final todo quedo en un proyecto y no hicieron la salvajada del cargarse un espacio tan fantástico como aquel.

La Playa del Castell, es extensa y de arena fina, tiene unas aguas profundas y fondo marino también de arena. A su derecha se inicia el camino de Ronda que conduce a Palamós, en concreto a la Fosca, y que tuvimos ocasión de recorrer hace dos años. Fue por ello que iniciamos el camino de Ronda de la izquierda, en dirección cal Cap Roig, con la intención de llegar al mismo punto donde la tarde anterior y desde Calella de Palafugell habíamos llegado.

Iniciamos el recorrido por una pineda que nos permitió disfrutar de unas magnificas vistas de la playa del Castell así como de los barcos que se encontraban fondeados en ella hasta llegar al Poblado Íbero situado en la Punta del Castell. El poblado se encuentra todavía en una fase previa de reconstrucción, y los trabajos que se están realizando en el no nos permitían visitarlo demasiado. No obstante las vistas no dejan de ser muy recomendables. Nos hizo mucha gracia ver desde allí arriba la Foradada, un paso a través de una roca agujereada que tuvimos ocasión de hacer en kayak. Menudos recuerdos, las risas que echamos en aquel lugar, realmente lo pasamos como enanos. Hay que decir que en aquella ocasión el mar también estaba bastante mas embravecido, del que nos encontramos esta vez.

Continuamos nuestro camino disfrutando de la Punta de les Faixes Vermelles, les Roques de la Roja, la Cala Sanià, la Cala Canyers, y la Cala Corbs. Durante el recorrido encontramos varias opciones, una mas llana y recta por el interior y la inclinada y abrupta a pie de costa. Como podéis imaginar optamos por esta segunda, y pagamos las consecuencias de no habernos calzado con las botas de montaña. El terreno en este camino de ronda era bastante mas complicado. En este caso no había escalones, ni tramos bien delimitados. Este era un camino realmente por el monte, bastante mas “salvaje” que los realizados anteriormente, dejándonos momentos únicos que no nos hubiera gustado perdernos, pero para las próximas salidas tenemos que tener claro que siempre hay que ir bien pertrechados para poder disfrutarlo a tope, ya que hubo momentos que parecía que íbamos esquiando por la cantidad de resbalones que hicimos. Pero por contra nos permitió conocer lugares bastante mas exóticos y vírgenes,  que únicamente los navegantes podían llegar. Y en una de estas calitas nos encontramos fondeado un yate que parecía una estampa idéntica a la de un famoso anuncio de perfume.

Empezaba a ser tarde, y al ver que no conseguíamos avanzar demasiado rápido al no ir debidamente preparados ,decidimos dar la vuelta, con mucha pena por que el paisaje era espectacular, pero los resbalones hacían acto de presencia mas de lo deseado, y el camino se iba complicando por momentos, con lo que decidimos regresar. Había sido un fin de semana muy muy intenso, con lo que podíamos estar agradecidos de haber podido disfrutar de todos estos emblemáticos caminos de ronda.

Bajo los pinos y con una brisa fresca que nos traía un magnifico aroma, comimos tranquilamente escuchando como banda sonora de nuestra aventura la canción de Radiohead “No surprise” la cual hemos incluido en nuestro primer vídeo que podréis ver al finalizar el relato. Mas tarde, iniciamos el camino de regreso a casa con la sensación de pena de que un fin de semana tan redondo llegara a su fin, y con la satisfacción de haber vuelto a la carga con nuestra autocaravana tras un mes de parón, y sobretodo con el placer de haber descubierto muchísimos nuevos lugares a los que sin duda regresaremos. Eso si esta vez con el set de buceo, para poder disfrutar de sus espectaculares fondos marinos.

Caminos de Ronda from conrad y echobelly on Vimeo. Créditos vídeo: Radiohead- No surprise

11 Comments + Add Comment

  • Hola chicos:

    Como siempre un relato fantástico, me parece una idea genial meter también el vídeo, ya se que para vosotros sera mas trabajo, pero para vuestros lectores es todo un placer poder disfrutar de mas imágenes de la escapada.

    Simplemente deciros que me ha encantado. Seguís siendo una pésima influencia jejeje

    Un besazo a los dos.

    Maria y Bernardo.

  • Grande es la envidia como con los anteriores relatos. Aunque también os agradezco que pongáis estos lugares a la disposición de los que os leemos.
    Otro destino que apuntar a la agenda. Menudos lugares.
    Un saludo

  • Hola a los dos y bienvenidos otra vez a nuestro blog, siempre es una alegría inmensa leeros por estos lares…

    Maria, ciertamente el colgar el vídeo es mas trabajo, pero como lo hacemos con mucho cariñito casi ni se nota. Te envió un beso enorme a ti y otro a Bernardo.

    JonyMao, nos alegra que nuestras aventuras os puedan servir de referencia y lo mas importante que pronto las hagáis y disfrutéis como nosotros lo hemos hecho.

    En fin, que es un placer teneros de lectores y poder compartir con vosotros todas nuestras peripecias.

    Muacks.

  • Hola a ambos
    He estado viendo los contenidos de vuestro blog, y después de revisarlos he decidido invitaros a un acto gratuito para bloggers que estoy organizando.
    Quizás os interese asistir el día 2 de noviembre a Hotel Kafka, una buena escuela de letras de Madrid, a charlar con Javier Reverte sobre escritura de viajes. Asistirán otros bloggers de viajes previamente seleccionados por mí, y tras la charla de Reverte habrá unas cañas y vinos (invita la casa).
    Si os interesa y podéis asistir, decídmelo y os paso información concreta.
    Un saludo.

    Pd: Si podéis pasarme links de algunos blogs o páginas de viajes que os gusten, los estudiaré para ver si los invito también. Gracias!

  • Juan, gracias por tu invitación que sin duda nos alaga! Te contestamos a través del correo electrónico que nos has proporcionado.

    Un saludo

  • Pareja, estupenda ronda para un finde.

    Que lugares tan apetecibles. Que pena que nunca entren dentro de nuestros planes debido al desconocimiento de los lugares, a los accesos y, como no, a los impedimentos que se empeñan en ponernos algunos ayuntamientos.

    Aún así, creo que Calella pueda ser interesante como punto a visitar en un próximo viaje a la nieve.

    Gracias por devolverme las ganas de parar por la zona.

  • Hombre Apegado que alegría leerte otra vez por aquí… La verdad que lo que comentas sobre el desconocimiento de lugares, creo que nos pasa a todos, ya que es mas sencillo acercarte a lugares que ya conocemos o de los cuales hemos oído hablar, que complicarnos la vida buscando y buscando… Pero realmente hay que decir que el que busca, encuentra! Y es un placer poder disfrutar de algunos lugares que para la mayoría no aparecen en el mapa…

    Ya sabes, si vienes por estas tierras avísanos y te hacemos de guía jajaj

    Besitos.

  • Hola!

    Siempre digo que tengo que hacer el camino de ronda y lo acaba dejando. ¡Y eso que lo tengo a una hora de casa!

    Igualmente gracias por la crònica. La tendré muy en cuenta.

    Saludos,

  • Hola Isabel y bienvenida al blog!

    Que cierto es lo poco que nos cuesta cruzar medio mundo para hacer un viaje, y luego la pereza que nos da hacer una visita que tenemos a pocos Kilómetros de casa. No se la de años que llevamos diciendo que queremos visitar Montserrat!

    En cuanto a los caminos de ronda son 100% recomendables.

    Un saludo y gracias a ti por leernos!

  • Hola pareja!!!! Acabo de encontrarme este relato y oh casualidad, o coincidencia… El sábado tarde por fin teniamos nuestra Adria Coral “habitable”, y pensamos hacer nuestra primera salida a un lugar conocido y cercano. El/los lugar/es conocidos elegidos fueron S. Feliu de Guixols y Pals. Salimos el domingo a buena hora dirección a Sant Feliu, mercadillo y mucho ambiente a pesar de las gotitas que hacían acto de presencia. Después de departir con unos acnistas de Sabadell, salimos hacia el camping de Interpals donde dormimos. Al dia siguiente, Pals, Peratallada y La Bisbal, donde comimos en el restaurante “divinum”, C/Les Voltes (menú 10.50 Eu. maravilloso y el postre divino). Y de alli a casa. Ha sido una experiencia maravillosa. Ya os seguiremos contando. Un abrazo desde Canet. Luis

  • Ostras Luis ya veo que ya comenzáis a “calentar motores”. Y ademas habeis empezado por una zona preciosa.

    Nos alegramos un montón de que la primera salida con la nueva AC, haya sido todo un éxito.

    Quedamos a la espera de mas aventuras ;-)

    Saludetes y a disfrutarla.

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