De Mont Rebei a las Estrellas.

dic 8, 2009 by     12 Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

Después de darle muchas vueltas a distintas opciones para el Puente del Pilar, finalmente nos decantamos por un destino que habíamos aplazado en varias ocasiones por quedar demasiado alejado de Barcelona para tan solo un fin de semana. Se trata del Congost de Mont Rebei, situado en el límite de las provincias de Lleida y Huesca, cuyas fotografías de su angosto desfiladero nos habían cautivado y que, por uno u otro motivo, nunca habíamos podido visitar. Fue por ello que cuando nos planteamos un lugar al que escaparnos los tres días del puente del Pilar, para los que además anunciaban buen tiempo, no dudamos en hacer finalmente la visita a Mont Rebei. Para esta ocasión además, contábamos con la compañía de nuestros amigos Jordi, Malena, Guillermo y Marta, a quién teníamos muchísimas ganas de volver a ver para contarnos las aventuras y desventuras de las vacaciones de verano.

Pero no solo nos llamaba la atención la excursión al Congost de Mont Rebei en esta ruta: Cerca de él se encuentra la población de Ager, en la que recientemente han inaugurado el Parque Astronomico del Montsec, una iniciativa de la Generalitat de Catalunya mediante el Consorci del Montsec, creada para aprovechar las aptitudes de la zona para la realización de investigación, formación y divulgación de la astronomía.

Viernes:

Antes de nuestra salida nos pusimos en contacto con el Parque Astronómico para informarnos sobre los horarios, precios, etc. El primer inconveniente llegó justo con dicha llamada, ya que nos comentaron que todas las entradas que habían puesto a la venta anticipada estaban ya agotadas. Fue por ello que nos aconsejaron que acudiéramos a primera hora del día en que quisiéramos hacer la visita para comprarlas, sobre todo si queríamos asistir a la Sesión Nocturna, ya que era la mas demandada, y como no, a la que nosotros queríamos asistir. Así fue como, con un planning de ruta muy condicionado por la dificultad para comprar las entradas del Parque Astronómico, salimos de Barcelona un viernes noche cuando todos habíamos terminado nuestras jornadas laborales. No teníamos demasiado claro cual seria el lugar de pernocta. De hecho, siempre que nos hemos dirigido a los alrededores de Lleida nos ha costado mucho encontrar un sitio en condiciones en el que dormir. Fue a través de foros de Internet donde leímos que en Mollerusa había algún lugar donde poder pasar la noche, así que nos citamos directamente allí con nuestros amigos.

Tras recorrer la concurrida A2 desde Barcelona, y hacer alguna paradita para cenar por el camino, llegamos a eso de 11 de la noche a la localidad de Mollerusa, prácticamente a la vez que nuestros amigos. Guiados por el navegador GPS nos dirigimos a las coordenadas donde se hallaba el lugar de pernocta recomendado, pero una vez allí todos estuvimos de acuerdo en que el lugar no nos gustaba a ninguno. Muy céntrico y concurrido, el aparcamiento que nos habían recomendado nos pareció un lugar “poco tranquilo”, así que nos volvimos a montar en las autos y pusimos rumbo a Balaguer, donde ya habíamos dormido alguna otra vez al pie de Santuario del Sant Crist. El GPS nos condujo a Balaguer por carreteras secundarias un tanto extrañas, rodeadas únicamente de cultivos y desoladas a aquellas horas de la noche, parecía ser un escenario perfecto para cualquier película de terror en la que nuestras dos autocaravanas hubieran sido un objetivo sencillo a ganar el premio al “susto perfecto” : – )

Llegamos a Balaguer, y rápidamente iniciamos la ascensión al Santuario. De camino, nos encontramos un control policial de los Mossos d’Escuadra, en el que no nos invitaron a detenernos al no tener el perfil de quien se va de juerga un viernes noche…seria por el tamaño de la auto? : -). Finalmente llegamos al Santuario, que se encuentra construido sobre la antigua iglesia de Almatà, primitivamente mezquita mayor de los Serraïns, que fue destruida durante los años de la guerra entre moros y cristianos, perfectamente ubicado en lo alto de la cima y con magnificas vistas a Balaguer.

Lamentablemente cuando llegamos había varios grupos de jóvenes haciendo botellón, lo que hacia que ese idílico lugar dejara se ser tan tranquilo como recordábamos. Parecía que los astros estaban alineados aquella noche, para que no encontráramos un lugar tranquilo para dormir. Sin embargo era tarde y el cansancio que teníamos a esas horas era considerable, así que decidimos dirigirnos a una explanada situada en la parte posterior del monasterio y pasar allí la noche. Con bastantes dudas sobre el lugar, nos metimos en la cama, y nos dispusimos a pasar una placida noche.

Sábado:

Nos levantamos temprano el sábado por la mañana. Con el trasiego por encontrar un lugar donde pasar la noche nos habíamos acostado mas tarde de lo que hubiésemos querido, pero queríamos aprovechar el fin de semana al máximo y eso significaba empezar el día bien prontito. Por suerte, la explanada en la que habíamos pasado la noche había resultado ser un lugar muy tranquilo que nos había permitido descansar sin un ruido toda la noche.

Decidimos empezar la ruta con el plato fuerte, y dirigirnos directamente al Congost de Mont Rebei el cual teníamos muchísimas ganas de disfrutar. Así fue que tras una parada en Balaguer para comprar provisiones, iniciamos nuestro camino por la carretera C13 en dirección Tremp, recorriendo un tramo de carretera que he de reconocer que me encanta. Disfrutamos de las magnificas vistas que la carretera ofrece del Pantano de Camarasa y del de Terradets, hasta que poco antes de llegar a Tremp, nos desviamos a la izquierda hacia Guardia de Tremp.

La carretera empezaba a complicarse, haciéndose cada vez más estrecha y sinuosa. Lo cierto es que en algún momento del recorrido, al encontrarnos algún que otro vehículo de cara, sudamos tinta china, pero los impresionantes paisajes que nos íbamos encontrando a cada momento bien merecían la pena. También ayudaba el esplendido día soleado que nos hacia ir casi en volandas por aquellos lugares que parecían sacados de cualquier revista de viajes.

Tras alguna que otra parada, llegamos a la población de Alsamora, donde la carretera mejoró notablemente, y poco mas adelante encontramos a la izquierda un pequeño desvío por un camino de tierra que conduce al Parking desde el que se accede al Congost de Mont Rebei. La complicación del trayecto nos había hecho perder más tiempo del que pensábamos, haciéndonos llegar al Parking poco antes de la una del medio día. A esas horas el parking, que no era demasiado grande, se encontraba abarrotado, y tuvimos que ingeniárnoslas para poder aparcar las autocaravanas. Además, era una hora muy rara para comenzar a realizar una ruta de esa envergadura, ya que todavía no teníamos hambre, pero no tardaríamos demasiado en sentir los primeros síntomas de desfallecimiento si hubiéramos comenzado a ascender. Fue por ello que decidimos obligarnos a comer algo y así poder dedicar toda la tarde a recorrer el desfiladero tranquilamente.

Una vez comidos, nos equipamos bien, pues aunque estábamos en Octubre hacia mucho calor, cogimos agua y algunas provisiones (que siempre vienen bien) y nos dispusimos a recorrer el Congost. El aliciente principal de esta ruta es el camino que permite cruzar con facilidad la totalidad del Congosto de Mont-rebei. Aunque el camino discurre a más de 50 metros sobre las aguas éste dispone de un pasamanos del que cogerse en los momentos en que la verticalidad más impresiona, facilitando el camino.

En todo momento podemos contemplar las escarpadas paredes del desfiladero incluso desde unos bancos que cumplen una doble función, permitir el descanso y protegernos de una caída, obra de la Caixa de Cataluña, propietaria de la zona desde 1999.

La ruta comienza suavemente, apenas un camino llano con buenas vistas de las montañas de alrededor, en el cual pudimos disfrutar de su fauna y flora y de unas vistas que realmente eran impresionantes. De pronto nos encontramos con el larguísimo puente colgante del Barranco de Sant Jaume, que nos dio el primer aviso de que el trayecto no es apto para miedosos.

A tener en cuenta dos detalles importantes: para los que tienen vértigo, ya que deberán armarse de valor al cruzar dicho puente, cuyo suelo metálico permite ver la altura a lo largo de sus 40 metros. Y atentos a los árboles monumentales, a pesar de la conocida aridez del paisaje del Montsec d’Ares, del que el congosto es su límite oeste, podremos ver grandes ejemplares de robles y encinas.

Después de cruzar el puente, y hacernos unas cuentas fotos, para inmortalizar la cara de pánico de alguno de los excursionistas, comienza el desfiladero que poco a poco va ascendiendo por la ladera de la montaña, tomando una altura considerable de unos 500 metros, realmente impresionante. Hubo momentos que parecía que podíamos tocar con las puntas de nuestros dedos las preciosas nubes de caprichosas formas que estaban dibujadas en un esplendido cielo azul intenso… que a su vez enmarcaba las espectaculares vistas sobre el rió, realmente fue todo un espectáculo. De pronto, y casi sin darnos cuenta, nos encontramos andando por un sendero que discurre apenas a unos pocos metros del cortante acantilado. A mitad del Congosto es muy recomendable visitar la Cueva Colomera, gran cavidad que se abre al desfiladero por encima del camino. Para llegar deberemos subir por una inclinada pendiente equipada con cadenas y pequeñas grapas de vía ferrata.

El ascenso vale la pena, las vistas desde la entrada de la cavidad son vertiginosas, pues al separarnos un poco del desfiladero podemos verlo con cierta perspectiva. Una vez dentro de la cueva y con el frontal correspondiente, se puede investigar por el interior.

Salimos con cara de alucinados, y con una sensación extraña, como de haber vivido un momento que retendremos en nuestra retina, sabiendo que ha sido algo muy especial que tardaremos en olvidar.

Poco a poco y entre bromas y charlas, fuimos recorriendo todo el camino disfrutando de la compañía de nuestros amigos, bromeando y comentando todo lo que nos íbamos encontrando por el camino, hay que decir que realmente fue mucho, y ademas poder disfrutar del increíble paisaje… Sin casi darnos cuenta, nos encontramos que el Congost se terminaba y que comenzaban varios caminos de senderismo, pero nuestra aventura tocaba ya a su fin y decidimos dejar para otra ocasión estos caminos, ya que no teníamos demasiada información sobre ellos, y no sabíamos si serian cortos, largos, o que dificultad podrían tener.

Finalmente y tras cerca de cuatro horas de caminata, llegamos a las autocaravanas. Descansamos un rato, y disfrutamos de la graciosa compañía de un grupo de “burritos” que se acercaron a curiosearnos, mientras decidíamos cual seria nuestro siguiente destino. Sin duda aquel parking era un lugar en el que apetecía pasar la noche, pero era relativamente pronto y queríamos seguir disfrutando de todo lo que pudiéramos ya que al día siguiente queríamos estar a primera hora en el Parque Astronomico del Montsec para comprar las entradas para la noche. Fue por ello que decidimos poner rumbo hacia el Parc Astronomic para coger información de primera mano y pasar allí la noche.

Para el camino de regreso sin embargo decidimos coger una ruta alternativa, y continuar por la carretera por la que habíamos venido desde Alsamora en dirección a Port de Montañá, donde enlazamos luego con la C-1311, una carretera que si bien tiene muchas curvas el asfalto es bueno, y aun dando un importante rodeo adelantamos mucho tiempo. Una vez en Tremp, volvimos a coger la C-13 por la que descendimos hasta llegar al desvió hacia Ager. Aun recuerdo la última vez que habíamos pasado por aquella carretera, hace un par de años, cuando por culpa de las obras de mejoras de la carretera tardamos cerca de media hora en hacer poco mas de 5 Kilómetros. Hoy, es casi una autopista así que en pocos minutos llegamos a Ager.

Relativamente bien indicado, el desvió hacia el Parc Astronomic del Montec se encuentra en la misma carretera, pocos metros al sur de la población de Àger. Desde el desvío una estrecha carreterita nos permitió llegar al Parque. En él, un bien acondicionado parking (eso si, no demasiado grande) nos permitió aparcar cómodamente.

Nos dirigimos a pedir algo de información sobre el parque, los horarios, y la posibilidad de comprar entradas para el día siguiente. Cual fue nuestra sorpresa cuando nos dijeron que aun les quedaban algunas entradas para el mismo día, con el único inconveniente de que la visita al parque de telescopios la tendríamos que hacer a las diez de la noche, y la del planetario a las doce de la noche, quedándonos “colgada” una hora por medio. Tras un breve coloquio para decidir lo que haríamos, decidimos que ya que estábamos allí, era mejor hacer la visita ese mismo día, aunque estuviésemos realmente cansados por la ascensión al Congost, pero así no tendríamos que regresar al día siguiente, además nos comentaron que no podíamos quedarnos a pernoctar en el parking ya que el recinto quedaba cerrado por la noche, lo que nos obligaba a tener que buscarnos la vida de madrugada una vez acabada la visita.

Eran cerca de las ocho de la tarde, así que decidimos que lo mejor era quedarnos tranquilos, descansando y cenando algo, pues la visita era tarde y convenía estar recuperados. Ademas también pudimos disfrutar de una espectacular puesta de sol que nos dejo totalmente en las nubes, el lugar era precioso, la compañía agradable, la charla divertida, con lo cual realmente no podíamos pedir mas… Durante el rato en que estuvimos descansando el alboroto en el parking fue “in crecento” y en el momento en que salimos de las autos para hacer la visita no cabía ni alfiler en él. –“Menos mal que llegamos pronto”- pensamos, y es que sino no se donde habríamos dejado las autos.

Entramos nuevamente en el edificio principal del recinto para iniciar finalmente la visita. El Parc Astronòmic Montsec (PAM) aprovecha unas características únicas que hacen del Montsec el lugar más adecuado de Cataluña para la instalación de un centro con las particularidades del Observatori Astronòmic del Montsec y del Centre d’ Observació de l‘ Univers. A fin de poder aprovechar al máximo una instalación astronómica, deben cumplirse unas condiciones del entorno que favorezcan su rendimiento y explotación. En particular, debe evaluarse la calidad de las imágenes que se pueden obtener (estudio de la estabilidad de la imagen o seeing), las condiciones meteorológicas del lugar y la afectación de la contaminación lumínica del emplazamiento.

Varios estudios científicos han corroborado la idoneidad del lugar, concluyendo que el Montsec era un lugar único en Cataluña para la instalación de equipamiento astronómico profesional y de un centro de docencia y divulgación de la astronomía. El recinto del Parc Astronomic del Montsec está formado por varias instalaciones. Un primer edificio principal en el que se encuentra la recepción, una exposición permanente descriptiva del entorno en el que se encuentra el parque y datos de astronomia en general. Junto a él se encuentra el planetario digital denominado l’Ull del Montsec (el ojo del Montsec) principal atractivo de la visita, y que veríamos en último lugar.

A escasos metros del edificio principal se encuentra el Parque de Telescopios, que sería nuestra primera visita de la noche. Situado en el espacio exterior del Centro de Observación del Universo, el parque está dedicado a la observación del firmamento, tanto durante el día como por la noche. Lo configuran dos edificios con cúpulas astronómicas y espacio para la instalación de los telescopios portátiles del COU.

En la primera de ellas, en la cúpula grande, se encuentra un telescopio catadióptrico de configuración Schmidt-Cassegrain de 40 centímetros de diámetro, completamente automatizado, especialmente equipado para la obtención de imágenes astronómicas de alta calidad. Junto a ella, encontramos una segunda cúpula, algo mas pequeña, en la que se encuentra un telescopio refractor de 15 centímetros de diámetro y altísima calidad óptica, equipado con lo necesario para la obtención de imágenes astronómicas de alta calidad así como para permitir la observación del Sol a través de telescopio.

La instalación dispone así mismo de un celóstato, que consiste en un sistema de seguimiento y obtención de imágenes del Sol en tiempo real. Estas imágenes son proyectadas automáticamente en la planta baja de la Cúpula Grande, lo que permite la observación de un disco solar de más de un metro de diámetro.

Por ultimo, la instalación dispone de un conjunto de telescopios portátiles con sus accesorios, formado por más de veinte aparatos de diversas tipologías ópticas -refractores, reflectores Newton y catadióptricos-, que permiten acercar al máximo la observación del cielo a los visitantes nocturnos del COU.

Tras reunir a la totalidad del grupo que teníamos que visitar el parque de telescopios a las diez de la noche, nos dividieron en dos sub-grupos, uno con cada guiá, para reducir así el numero de personas que accedería a cada recinto. En mi opinión, aun con la división seguíamos siendo demasiados, lo cual quedó claramente demostrado al acceder a la edificación de la cúpula mayor donde se encuentra uno de los telescopios. El recinto tenia un pequeño vestíbulo y una escalera que accedía a la zona donde se encontraba el telescopio. Tal era el elevado numero de personas que casi la mitad del grupo tuvimos que escuchar las explicaciones del guiá desde la escalera o el vestíbulo, sin vista alguna de lo que este estaba explicando. Una vez finalizada la explicación, intentamos hacer un poco de rotación para al menos intentar arrimar el ojo al telescopio y ver algo.

Bastante decepcionados con lo que hasta el momento habíamos podido ver, continuamos la visita dirigiéndonos hacia dos telescopios situados en el exterior. El guiá, muy amable eso si, hizo una entretenida explicación de algunos conceptos de astronomía, ofreciéndonos luego la posibilidad de contemplar alguna constelación a través de los telescopios que había allí instalados. Nuevamente el infortunio nos acompañó y es que uno de los dos telescopios se estropeó. Tal fue que uno a uno tuvimos que ir pasando por el telescopio para “ver algo”, provocando que la larga espera nos hiciera tener mas ganas de ir a un lugar mas cálido que de ver algo en el telescopio. La sensación general era de decepción, mas aun cuando como en el caso de unos compañeros de grupo eran conocedores de la materia y esperaban haber tenido la oportunidad de “algo mas”.

Además, toda la explicación fue en catalán, algo que no significa un problema para nosotros pero si lo era para mucha otra gente, que venían de otros lugares. No hubiese estado de mas que al comprar las entradas informaran del idioma en que se realizaba la visita, y porque no, ofrecer la posibilidad de hacer la visita a las instalaciones en algún otro idioma (luego nos quejamos en el extranjero!!!).

Decepcionados y muertos de frió dimos por concluida la visita al parque de telescopios, y nos dirigimos al edificio central para coger un poco de calorcito y ocupar la hora que nos quedaba muerta hasta la visita al planetario. Era tarde, y el cansancio empezaba a notarse por lo que aprovechamos para tomarnos un cafetito mientras visitábamos la exposición permanente existente en el edificio principal y que engloba los diversos ámbitos destacados del Centre d’Observació de l’Univers, evidentemente la astronomía, aunque también la geología, la fauna y la flora del Montsec tienen un papel primordial.

El ámbito astronómico permite dar un repaso a los grandes temas de la astronomía pasando por el Big Bang, la formación de galaxias, la evolución de las estrellas, los agujeros negros, la detección de otros planetas o nuestro vecindario del sistema solar.

Pero esta exposición no sólo mira el cielo, sino que también mira el entorno del parque astronómico. Nos encontramos en un emplazamiento con una riqueza paisajistica, geológica y biológica muy destacada como ya habíamos podido comprobar durante nuestro paseo por el Congost de Mont Rebei. Por este motivo se reproducen y se analizan en la exposición los diferentes hábitats que acoge el Montsec y se repasa su historia geológica y con ella todos los grandes cambios que ha sufrido la Tierra desde su formación.

Finalmente, antes de que el sueño nos dejara completamente K.O. llegó la hora de visitar l’Ull del Montsec (el Ojo del Montsec), una instalación que consiste en un planetario digital multimedia que permite tanto la recreación del cielo actual como del de cualquier otra época, así como la reproducción de películas en formato cúpula completa, permitiendo mostrar al visitante aspectos diferentes de los puramente astronómicos proyectados en una cúpula de 12 metros de diámetro, que a nosotros nos pareció espectacular. Con capacidad para unas 70 personas, el Ojo del Montsec cuenta con un equipamiento audiovisual muy avanzado, con 7 proyectores audiovisuales y un sistema de sonido 7.1 controlado por complejos sistemas informáticos, lo que lo convierten en una sala de proyecciones incomparable y capaz de permitir recreaciones del tipo realidad virtual inmersiva.

El Ojo del Montsec permite al espectador además de contemplar el cielo real del Montsec, casi libre de contaminación lumínica, gracias a su cúpula y a una pared frontal móviles. Esta observación directa se acompaña de las imágenes que obtiene un telescopio de 30 centímetros de diámetro instalado en la misma sala y que muestra las imágenes en pequeñas pantallas TFT situadas en el patio de butacas.

Una vez en la sala nos acomodamos en sus amplias butacas cuya posición, casi horizontal, hacia peligrar nuestra capacidad de atención durante la actividad. Una primera proyección nos mostró las posibilidades de la increíble pantalla y el equipo de audio con que está equipada la sala. A continuación, empezó la proyección sobre la cúpula, donde durante un rato pudimos disfrutar de la proyección de las constelaciones mientras el guiá nos iba explicando la ubicación y curiosidades de cada una de ellas.

Y de pronto … “el cielo se abrió”, se retiró la cúpula del planetario y apareció ante nuestros ojos el cielo del Montsec en vivo y en directo! Lo cierto es que estábamos cansados, y a aquellas horas y al descubierto el frió empezaba a ser considerable, pero aun así la sensación de estar allí cómodamente sentados, disfrutando de tal manera de un cielo estrellado como pocas veces habíamos visto, resulto indescriptible. Nos juntamos mas aun para poder disfrutar del momento y darnos un poquito de calor corporal, por que realmente hacia un frió considerable, pero hemos de decir que no cambiaría por nada del mundo aquel momento tan especial.

Finalmente la visita llegó a su fin. Lamentar quizás que era muy tarde, que estábamos muy cansados, y que incluso en algún momento de la proyección yo creo que nos quedamos dormidos, pero aun así mereció la pena. La sensación general era de que la planificación no había sido demasiado buena. Los grupos eran muy numerosos y la información era algo escasa, pero el parque es muy nuevo y tiene muchos años por delante para mejorar sin duda, pero incluso con todos sus defectos a nosotros nos dejo un buen sabor de boca, y si el destino nos ofrece la oportunidad de poder regresar, estaríamos encantados de poder volver algún día…

Regresamos a las autocaravanas pasada la una de la madrugada, medio dormidos y con pocas ganas de dar demasiadas vueltas para encontrar algún lugar donde pernoctar, había sido un día realmente intenso y las pocas pilas que nos quedaban se iban agotando. Abandonamos el recinto y nos dirigimos directamente a Àger. En él, junto a la carretera había un pequeño parking que aun no siendo el mejor lugar del mundo para dormir decidimos que serviría para pasar la noche. Aparcamos lo mejor que pudimos las autos y nos dispusimos a pasar una plácida y reparadora noche en manos de Morfeo.

Domingo:

Como nos temíamos el lugar elegido para pasar la noche no fue demasiado tranquilo, y ya con las primeras luces comenzamos a escuchar mucho ruido de coches, y un trasiego constante. Fue por ello que aun cuando nuestra intención era dormir y descansar un poco mas aquella mañana nos vimos “obligados” a comenzar el día bien temprano.

El día amaneció plácido y soleado. Lo cierto es que parecía mentira que estuviéramos a aquellas alturas del año y con tan buen tiempo. Una vez desayunados decidimos ir a dar una vuelta por Àger y disfrutar de su precioso casco antiguo. La villa de Ager se encuentra situada en el medio del valle homónimo, en la zona pre-pirenaica al norte de la comarca de la Noguera. Ager está limitado al norte por la sierra del Montsec, al sur por la sierra de Montclús, al este por el río Noguera Pallaresa y al oeste por el río Noguera Ribagorzana. Esta situación geo-estratégica, como si de una fortaleza se tratara, influirá decisivamente en su historia. La cima más alta se encuentra en la sierra del Montsec, en Sant Alís con 1678 m.

El punto más alto de la villa lo ocupan los restos del conjunto monumental de San Pedro de Ager, con la colegiata y el castillo. Ager surgió alrededor de esta fortaleza erigida por Arnau Mir de Tost en el siglo XI, en plena Reconquista, sobre las ruinas de un antiguo castillo romano. El claustro de la colegiata, en la cual habitaba una comunidad de canónigos, es de los siglos XIV-XV.

De la época romana se conserva una puerta de la vía romana del siglo II y un sarcófago que actualmente se encuentra en la iglesia de Sant Vicenç. En la misma iglesia se halla también la Mare de Deu de Colobor, trasladada desde el santuario que tiene este nombre y que se encuentra en la sierra del Montsec.

Después de disfrutar de Ager todo lo que pudimos, una visita que nos pareció realmente interesante, fuimos a comprar algo de pan y nos volvimos a poner en marcha. Regresamos a las autocaravanas y pusimos rumbo a nuestro siguiente destino, el pantano de Sant Llorenç de Montgai, un lugar en el que tiempo atrás planeamos una salida en kayak con unos amigos de la que finalmente no pudimos disfrutar por motivos de salud. Junto al pantano, un amplio camping en el que en su día teníamos previsto reunirnos. En esta ocasión sin embargo, decidimos parar en el parking que se encuentra justo delante de este ya que nuestros planes no iban mas allá de dar un paseo por el camino de circunvalación del pantano.

Empezamos a dar el paseo, y si os hemos de ser sinceros … lo recordábamos mucho mas bonito de lo que nos encontramos. Quizás fuese que había mucha gente, y muy ruidosa, que convertían aquel lugar en algo mas parecido a un peregrinaje de “Domingueros” que al entorno natural que andábamos buscando. Fue por ello que decidimos no acabar de dar la vuelta al pantano y regresamos a la autocaravana. Disfrutamos un rato de la pista de tierra que había junto al parking para abrir el apetito y demostrarnos que ninguno de nosotros recibirá una oferta millonaria por jugar al fútbol, y poco mas tarde nos dispusimos a comer.

Como sobremesa tuvimos una sesión de mapas y paginas con información de la zona impresa, para intentar decidir cual era nuestro próximo destino. Todas las votaciones eran a favor de dirigirnos a la cara Aragonesa del Mont Sec, donde se hallan poblaciones como Estañà, Finestres o Camporrells que queríamos visitar, pero por otra parte el lunes a primera hora teníamos que emprender el viaje de vuelta para asistir a un compromiso familiar al mediodía, por lo que no queríamos “alejarnos” mucho mas de Barcelona.

Decidimos finalmente dirigirnos al mas cercano de los destinos, Estaña, situado no muy lejos de donde nos encontrábamos. Emprendimos nuestro camino hasta Balaguer, donde tomamos la carretera C-23 hasta Alfarrás. Una vez en ella, aprovechamos para llenar depósitos en una gasolinera de la población, tomando luego la carretera N-230 que va de de Lleida a Viellha.

Tras recorrer cerca de treinta Kilómetros, tomamos el desvío hacia Estopiñan del Castillo, y pocos metros mas adelante, nos desviamos por una estrecha carretera que conduce a Estaña. Las dimensiones del camino nos hacían presagiar las características de la población que nos íbamos a encontrar. Situada en un alto, mirando en dirección sureste se encontraba Estaña, apenas formada por medio centenar de casas.

Perteneciente al municipio de Benabarre, Estaña es un claro ejemplo del éxodo rural tan generalizado en las zonas de montaña. Las dificultades de las vías de comunicación, la agreste orografía y la construcción del embalse de Canelles, han sido varios de los factores que han influido en el progresivo aislamiento, abandono y despoblación de muchos de los núcleos inmersos en estos recónditos parajes ribagorzanos.

Por otra parte, pasear por sus estrechas y tortuosas calles nos llevo a descubrir rincones idílicos que deleitan al visitante que busca tranquilidad y sosiego, evocando antiguas formas de vida, haciendo de estos núcleos casi deshabitados, lugares con mucho encanto.

Recorrimos en autocaravana el camino hasta donde la razón nos aconsejó detenernos, justo en la entrada del pueblo. Más adelante nos introdujimos en el casco antiguo de la población, que para mas “inri” nos resulto imposible dar media vuelta. Pero allí arriba, una calma total nos envolvió, sin un ruido que no fuera el propio de los habitantes habituales de aquellos lares, pájaros, grillos, etc…nos quedamos allí parados admirando el enorme manto verde que nos envolvía por todos lados y nos hacia pensar en todo lo que ofrece la naturaleza en un estado tan puro como el que allí encontramos.

Desde allí arriba, la vista del atardecer era increíble, pudiendo contemplar muy de cerca las curiosas Lagunas Kársticas de Estaña. En concreto se trataba de una laguna circular llamada “la estanca de arriba”. Muy cerca de esta y en dirección este se encuentra otra laguna mucho mayor denominada “estanca grande de abajo”. En ambos casos se trata de lagunas donde el agua ocupa cubetas formadas por disolución y colapso posterior de calizas. El lugar se presta a observar y reconocer un modelado kárstico frecuente en Aragón. Sin embargo no son tan frecuentes las lagunas de origen kárstico, como lo demuestra el hecho de que en el catálogo de humedales de la CHE sólo constan como tales las lagunas de Estaña y la laguna de Ojos Pardos.

Las lagunas de Estaña forman parte de cinco Poljes (cubetas en forma de embudo) limitados por masas calizas de importantes pendientes. Las lagunas no reciben ningún afluente, de modo que las pérdidas por evaporación han de ser compensadas por aguas subterráneas.

Los estanques están rodeados por cultivos cerealistas de secano y es fácil localizar especies de ribera como el carrizo, las espadañas y los juncos, así como masiegas y malvaviscos. Sus aguas presentan una elevada concentración de sulfatos y carbonatos, por lo que su transparencia es escasa y son el biotopo de una rica comunidad de seres vivos.

Ante tal maravilla decidimos que no había mejor momento para dar un agradable paseo y disfrutar de aquel lugar de increíble tranquilidad, antes, eso si, movimos las autocaravanas para emplazarlas en un lugar mas adecuado.

Nos pertrechamos con mochilas, cámaras de fotos, agua y ganas de pasarlo bien, hacia una preciosa tarde y nos adentramos con calma a través de surcos resecos, e instantáneas preciosas de un atardecer que estaba ya casi en su cenit, pero todo lo que íbamos respirando por aquella zona nos iba curando el alma, nos hacia soñar con otros viajes, y conocer otros lugares igual de mágicos que aquel. Deambulamos curiosos, por aquel paraje de ensueño, reímos, hablamos, volvíamos a charlar y volvíamos a reír con bromas que no se terminaban nunca y que nos hacían sentir realmente felices. Si la felicidad tiene un color, creo que en esta ocasión seria el naranja de los preciosos colores de aquel atardecer tan estupendo.

Volvimos a la auto, nos duchamos, cenamos y nos dispusimos a tener otra agradable velada con nuestros amigos. Después de jugar a varios juegos, y charlar y charlar, salimos a disfrutar de una esplendida noche de estrellas, pudimos poner en practica todo lo que nos habían explicado la noche anterior en el observatorio, el cielo estaba precioso, claro como si de un mapa estelar se tratara. La lastima fue, que se nos olvido llevar nuestros telescopios para poder haber disfrutado realmente de una noche de estrellas como aquella, pero nos conformamos con aprovechar aquel momento especial, y quedamos con nuestros amigos en regresar alguna otra vez con los telescopios y así poder disfrutarlo realmente.

Ya cansados, y muertos de frió, nos despedimos deseándoles una feliz noche. Nos metimos en nuestra autocaravana, intentando no romper la calma y el silencio del que disfrutábamos en aquel entorno.

Lunes.

Nos despertaron unos pequeños rallitos de sol que se filtraban por nuestras ventanas. Habíamos dormido plácidamente toda la noche, y sabíamos que esta aventura llegaba a su fin. Nos hicimos los perezosos un ratito en la cama, y después de ronearnos, decidimos levantarnos ya que teníamos bastantes kilómetros de regreso a casa, Ademas, teníamos comida familiar en Barcelona, lo que nos hacia tener que ir a un ritmo que no nos apetecía demasiado después de la fantástica tranquilidad de la que habíamos disfrutado durante todo el puente.

Después de desayunar, recoger la auto, y despedirnos de nuestros amigos, que se quedarían por el lugar hasta después de comer, pusimos rumbo hacia Barcelona, con pocas ganas. Han sido dos días muy intensos, en buena compañía, disfrutando de un esplendido paisaje y de una mejor compañía.

Nos han quedado varios lugares en el tintero, como Finestres o Estopiñan del Castillo, pero es preferible dejar algo en el tintero, por que esto nos dará el pistoletazo de salida para cualquier otra aventura que nos pueda llevar a descubrir, a disfrutar, a aprender y a saborear, todo lo que ofrece una escapada de estas características.

Mont Rebei from conrad y echobelly on Vimeo.

Créditos vídeo: Feist- Mushaboom

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  • Que salida tan bonita!!
    y os habeis atrvido a entrar con la ac por el camino que va al párquing???
    qué valor!!

  • Hola guapa, ya nos conoces es que somos muy temerarios jajaaj la verdad que aquella zona es una preciosidad, realmente merece la pena.

    Por cierto gracias por la info de Ciudad Real, lo hemos pasado genial, ya pondremos el relato, la zona nos ha encantado…

    Besitos a los cuatro.

  • Buena pinta tiene el congosto, me lo he apuntado para una excursion por los Piris.

    Estupendos descubrimientos que nos mostrais y añadimos a la lista de “hay tengo que ir”

  • Hombre Apegao, cuanto tiempo…!!! Realmente es una ruta estupenda y muy agradable “si no tienes vértigo” jjaja… Ya sabes si te animas, y necesitas mas info, aquí estamos para lo que necesites.

    Por cierto, por si no hablamos… Espero que paséis unas Felices Fiestas y que comiences el año con muy buen pie, que este año mas que ningún otro hay que regalar buenos deseos a todo el mundo…!!!!

    Saludetes.

  • cómo se nota el invierno!
    faltan relatos de escapadas, cerca o menos lejos de casa.
    Se os hecha de menos.
    Que tengáis unas estupendas fiestas y un mejor año entrante!
    saludos y abrazos

  • Vaya si se nota … y mas teniendo a Loli de cursillo todos los fines de semana hasta Enero! Menos mal que pudimos escaparnos para el puente de Diciembre y que frio que nos hizo!!!! … aunque con las ganas que teniamos lo pasamos genial! A ver si nos ponemos las pilas y entre comilona y turrones os ponemos un bonito relato invernal para las fiestas.

    Un fuerte abrazo Jimmy y que tengais una felices fiestas también!

  • Precioso el congost, ciertamente. Me recuerda al desfiladero del Cares, aunque quizá a mayor escala y es verdad que es uno de esos lugares de los que lo primero que piensas es “Tengo que ir”. Espero que pueda hacerlo pronto.
    Un saludo y espero que estéis pasando buenos días.

  • Caray que lugar tan bonito!!!
    Con el vértigo que yo tengo jajajjaja!!!!
    Cómo han crecido los niños de Malena ufffffffffffffff.
    Loli, Conrad , se os echa muchisimo de menossssssssss!!!
    ojalá el próximo año nos pueda reencontar!!!
    Un besazo parejjita!
    Mª José

  • JonyMao, no hemos estado en el del Cares pero como sea tan impresionante como el de Mont Rebei … habrá que ir! En cuanto a Mont Rebei … anímate que no os queda tan lejos! Un saludo y buena entrada de año!

    Tiramillas … no conocíais Mont Rebei?? Pues hay que ir … que no puede ser que nos perdamos por medio mundo cuando no conocemos ni nuestra casa ;-) Un saludo muy grande familia … y a ver si nos vemos prontito … que también se echa muuucho de menos!!!!!

    Un saludo muy grande a todos, … esperamos que esteis teniendo unas buenas fiestas y que entréis con muy buen pie en este nuevo año 2010!!!

  • Interesante tu relato. Lo encontré buscando opiniones del parc atronomic. Acabamos de venir con un grupo y nos decepcionó bastante. Y el albergue donde fuimos, una habitación de 8 literas y varias habitaciones mas por 25 euros por cabeza nos acabó de decepcionar del todo.

  • La visita al parc comenzó en el Ull del Monsec donde se proyectó una película de los viajes espaciales y los cohetes a la luna. Muy bueno. Cuando acabó se abrió el techo y yo pensaba que iba a pasar algo inesperadamente espectacular. Simplemente se abrió la cúpula y punto en boca.
    No nos tocó una buena noche porque había luna y había mucha luz para ver estrellas.
    Luego nos fuimos fuera a ver por una pantalla lo que se veia a través de uno de los telescopios. Estuvimos un rato mirando la luna. Interesante. Luego una chica nos intentó explicar las constelaciones pero se veia bastante poco. Y luego vimos un conjunto de estrellas… sin ningún sentido.
    Alli acabó la visita. Yo iba con bastante ilusión porque me gustan las estrelllas. Encuentro mas interesante el CosmoCaixa o el observatorio de Sabadell.
    La visita fue en catalán. Había extranjeros, no sé como se apañaron.
    Geograficamente una pasada. Hicimos muchisimas fotos de dia y de noche. Es lo que disfrutamos del fin de semana
    Saludos

  • Martín, lástima que no os gustara. Yo recuerdo que cuandro abrieron la cúpula fue realmente espectacular. Supongo que el tema de la luna llena influye mucho para ver las estrellas. Quizás lo lógico sería que buscaran alguna alternativa durante esas noches pues es una lástima pagar una entrada para no ver nada. Lo que no me coincide es el orden cronológico de la visita que hicimos nosotros con la que hicistes tu, pues el tema de los telescopios nosotros lo hicimos al empezar (y realmente lo encontré bastante flojo).

    Eso si, coincido con que la zona merece la pena ser visitada!

    Un saludo.

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