Del Delta a "Escala dei"
Nuestro viaje comenzó el Viernes cerca las nueve de la noche; nuestros planes eran ir a Valencia para ver la Ciudad de las Artes y las Ciencias y disfrutar de los primeros días de Fallas; hasta aquí todo claro. Nos encaminamos por la AP7 dirección Valencia y pasado Tarragona, poco antes de llegar a Amposta tuvimos que detener nuestra ruta por un fortísimo viento. Paramos en una gasolinera a cenar y a sopesar si seguíamos la ruta o cambiamos de planes.
Una vez con el estomago lleno y sentados en el interior de nuestra auto, “Suny”, decidimos dejar Valencia para mas adelante y hacer una pequeña ruta por la provincia de Tarragona que desde hacia tiempo teníamos ya planeada. Antes que nada decidimos salir de la autopista y buscar un pueblo cercano donde hacer noche, ya que el aire racheado nos iba dando bandazos y no merecía la pena correr riesgos innecesarios. Nuestra elección para pasar la noche fue l´Ampolla, población tranquila y costera al norte del Delta de l’Ebre que nos encontramos casi desierta debido al tiempo desapacible de la noche. Un parking publico junto a la entrada al pueblo fue el lugar escogido donde aparcar la auto y salvo el fuerte ruido del viento pasamos la noche allí tranquilamente.
A la mañana siguiente amanecimos repuestos de nuestra primera odisea y nos pusimos manos a la obra para terminar de definir toda la escapada que decidimos hacer por la provincia de Tarragona.
Nos encaminamos al interior del Delta del Ebro del que tan bien nos habían hablado, mas concretamente a la población de Daltebre. Allí, una pequeña oficina de información turística nos facilito una mas que suficiente información de todo lo que podíamos visitar, por lo que iniciamos la ruta dirección a Riumar, pequeña urbanización situada justo en la desembocadura del Ebro. Allí dimos un agradable paseo por las orillas del rio, en cuya costa se hallaban un gran numero de pequeñas embarcaciones de pesca, tan frecuentada en la zona norte del Delta. Únicamente lastimar el fuerte viento que no nos permitió alargar el paseo tanto como la zona se merecía. Resulta muy recomendable también ir equipado con bicicletas con las que se puede hacer unas bellísimas rutas a través del Parque Natural del delta por caminos no accesibles a los vehículos a motor.
Regresamos entonces a Daltebre desde donde, con mucho entusiasmo por la novedad, subimos la autocaravana a uno de sus Transbordadores que nos llevaría al otro lado del río (en concreto a la zona Sur del Delta). Una vez en tierra firme nos dirigimos a la Playa de los Eucaliptus, un verdadero paraíso solitario en el que pudimos acercar la autocaravana hasta casi tocar las olas, por lo que considerando la belleza del lugar decidimos quedarnos allí a comer y a echar una siestecita.
Después del reparador sueñecito continuamos bordeando la costa sur del Delta, disfrutando de todo el esplendor de sus playas y los magníficos paisajes que el Parque Natural de Delta nos ofrecía. Nos metimos nuevamente en la arena de la playa para acercarnos tanto como pudimos a la “punta de la Baña”, donde un gran número de kitesurfistas hacían del fuerte viento un gran espectáculo del que disfrutar. Pasamos junto a la Tancada, y l’Encanyissada, hasta llegar finalmente a Sant Carles de la Rapita, población situada al sur del Delta, en la que recomiendo disfrutar de una buena paella (aun que en esta ocasión no pudo ser).
Desde allí abandonamos el Delta para continuar nuestra ruta subiendo por la orilla del Ebro, por la carretera C-12, en la que pudimos disfrutar de un trayecto con unos bellísimos paisajes y magnificas vistas del río. Pasamos junto a las poblaciones de Amposta, y Tortosa, hasta llegar a la pequeña población de Miravet, uno de los platos fuertes de nuestra ruta, situada a pocos kilómetros de Mora d’Ebre.
El acceso al pueblo no dejo de ser bastante curioso. Una barcaza de 60 años de edad gobernada por un simpático barquero (y enrollado ya que llegamos pasadas las 18:30, hora de cierre), nos cruzo a la otra orilla del río, al igual que lo hacia antaño a los carros. Sin duda una agradable experiencia, dado que el trayecto se hace aprovechando únicamente las corrientes del río, por lo que se respiraba una paz y una tranquilidad envidiables.
Ya en la otra orilla se abrió ante nuestros ojos un sin fin de colores que a la hora del atardecer y rodeados de almendros en flor, nos ofrecía una estampa realmente preciosa, y que nos condujo hasta la pequeña y agradable población a orillas del Ebro llamada Miravet. Conseguimos aparcar sin grandes problemas en la misma plaza del pueblo, con vistas al río.
Desde allí, a pie, descubrimos sus estrechas calles empedradas, y el impresionante castillo Templario. Viendo la tranquilidad del lugar, decidimos pasar la noche allí mismo, donde únicamente los goles del Barça-Madrid rompieron el silencio de la noche.
A la mañana siguiente amaneció un luminoso día que iniciamos subiendo hasta el Castillo de Miravet, situado en lo alto de la colina bajo la que se protege el pueblo. Hasta el se accede por una estrecha y sinuosa carretera de buen firme, por la que sin problemas se puede acceder en autocaravana. Junto al castillo un amplio parking donde los mas valientes pudieran incluso pernoctar, y digo valientes por la poca luz que debe haber allí por la noche.
Desde lo alto de la colina se disfruta de unas inmejorables vistas del cauce del rio y el meandro que forma a su paso junto a Miravet, una situación sin duda privilegiada.
Retomamos nuestra ruta, abandonando ya las orillas del Ebro, para dirigirnos a a la población de Escaladei, situada a los pies del Montsant, y a la cual hacia tiempo que queríamos ir a visitar. Allí se encuentran los restos de la cartuja de Escaladei, cuyos orígenes se remontan al 1.194, y donde se conjugan diferentes estilos artísticos debido a sus constantes ampliaciones y rehabilitaciones hasta su destrucción en 1835. Sin duda una visita realmente recomendable, en la que recomiendo utilizar el servicio de visita guiada que allí ofrecen. El acceso a la Ermita se hace a través de un estrecho camino que se inicia en el pueblo al que se puede acceder con cuidado en autocaravana, habiendo junto la ermita un amplio parking (gratuito) donde aparcar.
Con la visita a la cartuja de Escaladei dimos por finalizada nuestra ruta. Una ruta en la que hemos pasado de disfrutar junto a las playas del Delta, y tras adentrarnos por los cauces del río Ebro descubrir la “Escalera a Dios” (procedencia del nombre de Escaladei) situada a los pies del Montsant.
Un saludo y esperamos que os haya gustado.
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Hola Kampistas,
Habéis visitado una de mis zonas favoritas. El castillo de Miravet y sobretodo sus vistas, para los amantes de los lugares no-llenos-de-turistas es uno de los sitios más bonitos y tranquilos de la zona.
Yo también recomendaría sin duda,ir a l’Ametlla de Mar, disfrutar del paseo marítimo y de sus preciosas calas (hay que buscarlas) que no tienen nada que envidiar a la costa Brava.
Aunque no hayáis podido ir hasta Valencia (queda pendiente eh!) habéis podido disfrutar del fin de semana…
Un saludo
Malena