Delta del Ebro: Dunas y arrozales

mar 2, 2011 by     16 Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

El Delta del Ebro es una de las zonas húmedas más amplias de Europa y ofrece un marco de naturaleza incomparable, al cual hacia tiempo ansiábamos regresar. Habíamos pasado por él en varias ocasiones, pero en nuestras mentes cobraba cada vez mas fuerza, la sensación de que no habíamos obtenido de él, todo lo que nos podía ofrecer.

Teníamos dudas de si febrero era el mes más adecuado para visitarlo, pero viendo el tiempo tan estupendo que estábamos teniendo, nos pareció el lugar perfecto. Después de una época bastante infructuosa a la hora de salir con la autocaravana, necesitábamos desconectar del frenético ritmo de la ciudad, y el Delta se nos antojaba como aquel preludio inmediato de la Primavera.

Entre parones navideños, incidentes varios con el blog y la operación de nuestra gatita, habíamos tenido pocas oportunidades para retomar nuestro ritmo habitual de viaje, pero viendo la recuperación tan rápida que ha tenido Gish, decidimos probar suerte. Ahora, habiendo transcurrido un mes desde que hicimos esta eskapada, e inmersos nuevamente en el frió invernal, nos parece mentira que pudiéramos disfrutar de un fin de semana de sol como aquel, a primeros de Febrero.

Para alguien como nosotros, inquietos por naturaleza, nos habían servido de poco las pequeñas salidas que habíamos realizado cerca de casa, eso si, al menos habían calmado parte del “mono” que teníamos de grandes aventuras. Necesitábamos desconectar, de la manera que se desconecta viajando en autocaravana, y volver a sentir esa libertad total que nos acompaña en cada nueva escapada.

Viernes

Salimos de Barcelona ya de noche.  Aunque pueda parecer mentira, parecíamos haber perdido la practica en esto de preparar equipajes y autocaravana, pues aunque solemos salir tarde, no es normal que lo hagamos pasadas las nueve y media de la noche. Decidimos que, aunque nuestro destino era el Delta del Ebro, haríamos noche a medio camino, para lo cual elegimos la población de Mont Roig del Camp, una localidad en la que hemos pernoctado en varias ocasiones, y siempre nos ofrece un lugar tranquilo en el que pasar una relajada noche.

Apenas había alguna parejita buscando algo de intimidad cuando llegamos, por lo que intentando molestar lo menos posible, aparcamos, y nos preparamos para pasar una placentera noche.

Sábado

Cuánto echábamos de menos la autocaravana y es que, cuando la elección del lugar es buena, nos ofrece unas noches mas tranquilas y silenciosas que en nuestra propia casa. Nos levantamos, sin prisa, en un día de sol radiante. Parecía mentira que estuviéramos en pleno invierno, pues apenas hacia frío aquella mañana. Desayunamos tranquilamente, y nos dispusimos a recorrer los pocos kilómetros que nos quedaban para llegar hasta el Delta del Ebro.

Con sus trescientos veinte kilómetros cuadrados de superficie, el parque natural del Delta del Ebro, constituye el hábitat acuático más extenso de las tierras catalanas y representa un enclave de vital importancia dentro las zonas húmedas de la Mediterránia. Un paisaje de una gran riqueza biológica que reúne una diversidad de flora y fauna, de un valor incalculable.

Su riqueza biológica contrasta con la profunda humanización y transformación agrícola de una gran parte de su superficie. Con objeto de hacer posible la armonía entre los valores naturales de la zona y su explotación, la Generalitat constituyó el 1983 el Parque Natural del Delta del Ebro. Su importancia es reconocida a escala internacional por los máximos organismos especializados.

El paisaje del Delta tiene una fuerte personalidad. Las tierras totalmente planas le dan un aspecto de infinito. Los extensos arrozales, cambian según las estaciones, dorados en invierno, inundados de agua en primavera y de un verde intenso en Verano. Dominan la fisonomía del Delta, grandes lagunas rodeadas por cañizales y juncales. En la parte periférica encontramos grandes extensiones de suelos salinos y playas largas y desiertas, con dunas aterciopeladas.

La agricultura es una de las grandes bases económicas actuales del Delta, con un predominio claro del arroz, con más de 20.000 hectáreas de cultivo. La pesca es también una actividad fundamental, siendo en las lagunas una actividad ancestral que, a fecha de hoy, todavía se sigue realizando empleando aparejos y artes tradicionales. La industria se encuentra poco desarrollada, siendo las salinas de la Trinidad, situadas en la Punta de la Banya, las únicas que quedan en Catalunya.

En poco mas de media hora llegamos al primero de nuestros destinos, la Bassa de les Olles, situada al sur de la población de L’Ampolla. Tras abandonar la autopista, llegamos a ella sin demasiadas dificultades, pues tanto el Parque Natural como los distintos lugares de interés se encuentran bien señalizados. Aparcamos en el paseo marítimo, junto a otra autocaravana, y fuimos dando un agradable paseo por la playa hasta un pequeño restaurante, donde se inicia el sendero que la rodea.

La Bassa de las Olles constituye la laguna más pequeña del Delta del Ebro y antigua desembocadura del río. Tiene una extensión de 54 hectáreas, y está rodeada de arrozales, dunas y playa. En total abarca 515 hectáreas de zona protegida, en la cual encontramos gente paseando, en bicicleta o simplemente disfrutando del día con la familia. También cuenta con una zona de picnic completamente equipada donde poder comer y descansar.

Un primer mirador nos permitió contemplar, desde lo alto, la extensión que abarca la bassa, cuyas reducidas dimensiones la convierten en la más accesible para visitar a pié de cuantas se encuentran en el parque. Se halla además situada a escasos metros del mar, cuyo rumor, en un día plácido y tranquilo como aquel, era prácticamente imperceptible.

Más tarde, nos adentramos en sus senderos, ocultos por sus altas y doradas cañas, que el viento balanceaba en un constante ir y venir de delicadeza, ofreciéndonos un delicioso paseo. Salvo algún ciclista que nos cruzamos, nada interrumpió la tranquilidad y quietud del lugar. Ensimismados en nuestros propios pasos, capeamos la gran encrucijada de caminos, que siempre se empeñaba en acercarnos a sus tranquilas aguas.

Algo más de una hora nos llevó rodear por completo “la bassa”, a un paso tranquilo que nos permitió deleitarnos, fotografiando pequeñas maravillas que encontramos a nuestro paso. Llegamos de nuevo a la autocaravana, y pusimos rumbo hacia nuestro siguiente destino, la punta del Fangar, también llamada del Diamante. A ella llegamos fácilmente desde la población de L’Ampolla, siguiendo la carretera que va hacia Deltebre, y tomando un desvío que hay a unos cuatro Kilómetros, en dirección a “Punta del Fangar / Playa de la Marquesa”.

Al final de la carretera asfaltada, junto a un destartalado restaurante cerrado a esas alturas del año, se encontraba un pequeño parking, en él que nos indicaba que estábamos en la playa de la Marquesa. También había en él un cartel que nos mostraba la prohibición de acampar autocaravanas. Sería esta la primera de muchas señales que veríamos durante el fin de semana. En nuestro caso, teniendo claro que nuestra intención era la de pasar allí únicamente unas horas, no dudamos en aparcar.

No era demasiado tarde, pero un cierto cosquilleo en el estomago nos avisaba de que pronto tendríamos un hambre voraz, por lo que, no queriendo iniciar el paseo para tener que regresar hambrientos, decidimos prepararnos algo de comida. Una vez saciado nuestro apetito, iniciamos el camino con destino a la Punta del Fangar.

Una pista de arena compactada, que parte a la izquierda del restaurante es la que conduce hasta la Punta del Fangar. Es este un camino apto para vehículos todoterreno, algo que no terminamos de entender, pues se trata de un parque natural, pero en cualquier caso, difícilmente accesible para nuestras autocaravanas. Además, en épocas de mal tiempo, el agua llega incluso a invadirlo todo, convirtiendo el camino en una pista prácticamente impracticable.

Iniciamos el trayecto que discurre en todo momento a pié de costa. No es aquella una playa de las típicas, de hamacas, chiringutos y toallas en la arena. Se trata de un paraje natural de una belleza excepcional, cuyo sistema dunar le puede hacer sentir a uno que está muy lejos de la ubicación geográfica en la que se encuentra. De hecho, muchas zonas se encuentran valladas, prohibiendo el acceso, por tratarse de zonas de nidificación de aves.

Durante muchos años la costa del Delta fue temida por los navegantes. Por esta razón, la zona se señalizó y alumbró en el año 1864 con tres faros de hierro que se situaron en lugares estratégicos: uno en la Punta del Fangar, en la que nos encontrábamos; otro en la Isla de Buda y el ultimo en la Punta de la Banya. El faro que se situaba en la isla de Buda se lo tragó el mar en 1960, pero todavía es visible a una milla mar adentro desde la desembocadura actual. El del Fangar fue sustituido varias veces hasta el actual. De los faros de hierro originarios sólo queda el de la Banya, que se puede visitar en el puerto de Tarragona.

Nuestra intención era llegar hasta el faro del Fangar, que veíamos en todo momento en el horizonte, y al que parecíamos no llegar nunca. De hecho, aunque no lo parezca, la playa tiene mas de seis Kilómetros de longitud y 500 metros de anchura, lo cual obliga a quienes la visiten a ir convenientemente equipados, pues no encontraran que beber o comer en todo el recorrido.

Por otro lado, unos cristales en el suelo del parking, de un más que probable robo a algún vehículo, nos hacían estar intranquilos por el lugar donde habíamos dejado a “Sunny”, y lo cierto es que la inmejorable visibilidad de donde nos encontrábamos, lo convertían en un lugar perfecto para “los amigos de lo ajeno”, por lo que tras disfrutar largo rato de las preciosas y delicadas dunas del recorrido, y de la escurridiza espuma que impregnaba la arena haciendo divertidos dibujos, emprendimos el camino de regreso a la autocaravana sin haber llegado hasta el faro.

Llegamos a la autocaravana, cansados pues entre la ida y la vuelta habríamos andado prácticamente ocho Kilómetros. Todavía quedaba algo más de una hora de luz y queríamos aprovecharla, por lo que decidimos dirigirnos al lado occidental del Delta, para así disfrutar de una esplendida puesta de sol a la orilla del mar.

Cambiar de una orilla a otra del Delta es una labor que pudiera parecer fácil, pero para la cual hasta hace poco, resultaba imprescindible utilizar el servicio de los transbordadores que encontramos a la orilla del Ebro, si no queríamos tener que dar un rodeo de muchos Kilómetros. Sin embargo, recientemente ha sido inaugurado un puente que comunica las poblaciones de Deltebre y Sant Jaume d’Enveja, facilitando mucho la circulación a través del Delta, una solución practica que deja con algo menos de encanto el lugar. Por otra parte, el uso de estas añejas barcazas, es una experiencia que ya probamos en nuestra anterior visita al Delta, y que recomendamos a todo el que quiera disfrutar de esta antigua y agradable forma de cruzar el río.

Después, nos dirigimos a una de las playas mas famosas del Delta, la del Trabucador, una playa compleja pues tiene una mitad en Amposta y la otra en Sant Carles de la Rápita, estando por tanto compartida por dos pueblos rivales.

La Playa del Trabucador, situada dentro del Parque Natural del Delta del Ebro, es considerada por tanto como protegida, consiste en una lengua de tierra que se adentra en el mar formando la Bahía dels Alfacs. Dicho fenómeno hace que encontremos en esta playa de dunas, dos ambientes muy diferentes, uno las cálidas aguas de la bahía, y otro las bravas del mar abierto. Las especiales características de dicha playa, la convierten además en un lugar ideal para la práctica de deportes náuticos, pesca, e incluso esquí acuático.

Llegamos a ella justo en el momento en el que el sol se estaba ocultando, sonrojado, nos enseñaba su cara mas juguetona, ofreciéndonos un atardecer frío pero repleto de sensaciones inolvidables sobre el mar. Muchos nos apresurábamos a fotografiar el momento, a intentar captar su inicio, su esplendor y su cenit. Junto a la playa, varias autocaravanas aparcadas disfrutaban de aquel placido día de playa en pleno mes de febrero. A la entrada al trabucador, nuevamente una señal indicaba la prohibición de pernocta a las autocaravanas, pero muchos de los allí presentes, incluida una caravana con las patas bajadas, parecían no tener intención de respetarla. En nuestro caso, sabiendo que la sanción por pernoctar en un parque natural puede ser cuantiosa, decidimos que mejor dormiríamos, en el área de autocaravanas que existe en la cercana población del Muntells.

Antes, sin embargo, decidimos continuar por el camino que discurre por la playa del trabucador, en dirección a las Salinas, con mucho cuidado pues el camino podía tener algún tramo en mal estado, y quedarnos hundidos en la zona con la autocaravana, podía significar pasarse varias horas para sacarla. De hecho, en muchas ocasiones, la fuerza del mar acaba llevándose la arena del trabucador e impidiendo el paso, pero el hecho de que las empresas que explotan las salinas sigan en funcionamiento, hace que estas se vean obligadas a reponerla siempre que sucede.

Finalmente llegamos sin mayores contratiempos a las Salinas de la Trinidad, una de las principales productoras de sal de España. A partir de ahí el acceso estaba restringido, por lo que nos tuvimos que conformar con quedarnos en la puerta, disfrutando de los últimos rayos de luz en aquel lugar tan singular.

Ya casi a oscuras, dimos media vuelta, y emprendimos el camino de regreso a tierra firme. Era tarde por lo que decidimos dirigirnos directamente a Els Muntells, donde pasaríamos la noche. Al llegar al Área, ya se encontraban allí media docena de autocaravanas, así que cuidadosamente aparcamos junto a ellas. Comentar que el área dispone de servicios, e incluso de una zona de recreo con barbacoas y mesas, que harán las delicias de muchos en verano.

Al poco rato apareció el vigilante del área, quien nos pidió abonáramos los 6 euros que costaba pasar allí la noche, algo que hicimos gustosamente, pues agradecemos la iniciativa de aquellos ayuntamientos que, como el dels Muntells, destinan espacios e instalaciones para nuestros vehículos. Eso, que para nosotros es algo tan normal, nos comentó el vigilante, que lamentablemente no es lo que habitualmente sucede. Nos explicó que en muchas ocasiones, autocaravanistas españoles y extranjeros, se niegan a pagar el importe, por considerar que es un servicio público o que el precio es abusivo, y enlazados en una agradable charla, nos estuvo explicando varias anécdotas de cuanto le había sucedido allí.

Lo cierto es que, escuchando todas aquellas historias, no puede uno mas que sentir vergüenza de formar parte de un colectivo, que en ocasiones se comporta con una prepotencia y arrogancia que tan poco nos beneficia. Es mucho el trabajo que nos queda en nuestro país, para conseguir que este tipo de turismo que tanto nos gusta, el autocaravanismo, se arraigue y consolide como lo ha hecho en países como Francia, Alemania, Italia, etc… Hay que pensar que nadie nos obliga a dormir en un área, pero si elegimos esta opción, hay que saber que conlleva unos gastos.

No sin cierta decepción por las palabras del guarda, nos cobijamos en la tranquilidad de nuestra autocaravana, ojeamos la información de que disponíamos para preparar las visitas del día siguiente, cenamos algo y nos quedamos simplemente, disfrutando de nuestra compañía. Mas tarde, nos dejamos caer en un reparador sueño.

Domingo.

El domingo amaneció de nuevo con un día primaveral, si cabe mas cálido que el anterior. El sol, que desde primera hora de la mañana se intentaba colar en el interior de la autocaravana, brillaba con fuerza sobre los humedales del Delta, deslumbrándolos con su estela mientras desayunábamos plácidamente.

Salvo algún coche a primera hora de la mañana, poco más había molestado nuestro sueño en toda la noche. Salimos de la autocaravana para estirar un poco las piernas, y ya de paso, saborear el intenso olor a salitre del aire que se respira en el Delta. El entorno en el que se encuentra el área es realmente agradable, y lamentábamos no haber traído las bicicletas para dar un tranquilo paseo entre los arrozales.

Iniciamos la marcha, en dirección a la laguna de la Tancada, por la que habíamos pasado la tarde anterior de camino al Trabucador, pero que preferimos dejarla para la mañana siguiente, y así poder visitarla con más calma.

Entre el mar, el puerto de los Alfacs y la Encanyissada, encontramos esta laguna, rodeada por campos de arrozales. Declarada reserva natural de fauna salvaje, es un punto apropiado para dedicarlo a la observación de los patos de cuello-verde, los flamencos, las gaviotas y los charrán ártico. En sus proximidades, se ha situado una piscifactoría que, junto con la pesca que se practica en la laguna, han hecho de la zona una de las más importantes para la actividad pesquera que se desarrolla en el Delta del Ebro.

Varios caminos rodean la Tancada, permitiéndonos disfrutar de un agradable paseo, ya sea a pié o en bicicleta. En nuestro caso, el principal interés para aquel día era otro, por lo que nos conformamos contemplando los flamencos desde el mirador que hay a pié de carretera. No es que seamos grandes aficionados a la ornitología, pero un espectáculo como aquel yo creo que fascinará a cualquier persona que le guste la naturaleza. Tan solo lamentamos una cosa y es que nuestra cámara no tuviera un objetivo mayor con el que poder retratarlas mejor.

Una vez saciada nuestra curiosidad, emprendimos el camino hasta llegar a nuestro último destino en este viaje, la Isla de Buda, situada en la desembocadura del río Ebro al mar.

Algunos califican a la isla de Buda como la perla del delta del Ebro. Es de origen aluvial ya que se formo a partir de los sedimentos que deja el río justo antes de su desembocadura. Su forma es la de un triangulo invertido. En su interior se encuentran las lagunas de Calaix gran y Calaix de mar, que están habitadas por un gran numero de pájaros. En 1924 la isla fue adquirida por el actual propietario de la mitad septentrional, la familia Bores, siendo la mitad meridional propiedad del Departamento de Medio ambiente de la Generalitat, llego a tener unos dos cientos habitantes, cuando unas cuarenta familias se instalaron allí para cultivar arroz.

La carretera termina en una playa donde el río Migjorn, un pequeño afluente del Ebro, sale al mar. El lugar es increíble. Un largo camino a través de cañaverales nos lleva hasta el mar, adentrándonos en uno de los paseos mas bonitos de los que hemos podido disfrutar. La lucha constante entre el poderoso Ebro y el Mar, mantiene un pulso Titanico, que siempre tiene el mismo vencedor, pero que el vencido dignamente da por bien dispuesto el entregar su preciada agua, a un mar que es mas bravo y poderoso que él.

Aparcamos a Suny, y descubrimos varios merenderos y barbacoas, en los cuales un grupo pequeño de gente disfrutaba de un día tan apetecible como este. Todo eran sonrisas y rostros alegres que parecían formar parte de la esencia del lugar. Podría parecer al comentar el tema de los merenderos que aquello es “el chiringuito”, pero el lugar mas de ocio esta totalmente señalizado, y el resto son kilómetros y kilómetros de playas de infarto que te dejan estupefacto.

Bajamos de la auto, y nos dirigimos hacia el mirador que teníamos a unos metros más adelante. Contemplamos desde la altura, las balsas de L´Alfacada y el Calaix Gran. La grandiosidad de la isla de Buda nos dejó impresionados. Mires hacia donde mires, tus ojos no llegan a abarcar todo su inmenso recorrido. Los dorados de las cañas se mezclan con los suaves tonos azules de las aguas del mar. Sus tierras fértiles te entregan cada pequeña semilla multiplicada por mil. Aparejos, redes rotas, restos de barcazas, se entremezclan a la perfección con las arenas doradas del lugar, dando un aspecto avezado a estas tierras de labranza y vacaciones.

Volvimos del mirador con ganas de caminar por la orilla del mar. Hacía un día tan precioso que daban ganas de quedarse allí a vivir para siempre. Nos tumbamos sobre la arena y nos dejamos acariciar por los dulces rayos de sol, que se introducían en nuestra piel, como una sutil mezcla de rubor y vitaminas, que hacían que cada célula de nuestro cuerpo se cargara de energía positiva.

Sentimos el calor del sol en nuestros rostros, y nos resistimos a mover tan siquiera una pestaña. Pero el reloj seguía su ritmo implacable, y las horas pasaban rápidas sin tener ningún tipo de miramiento, con lo cual, comenzamos a movernos lentamente, como movidos por un mecanismo que fuera ajeno a nuestro cuerpo. Nos levantamos, encaminamos nuestros pasos hacia la auto, preparamos la comida, comimos, nos desperezamos y así de esta forma tan maravillosa, pusimos punto y final a nuestra estancia en la Isla de Buda.

Sacamos a Suny del encantamiento y pusimos rumbo hacia casa. Pero parecía que el destino no quería que nos fuésemos, y nos fue poniendo pequeños caramelos para hacernos caer. Desde la carretera vimos un parking y nos sorprendió ver la cantidad de aves que había en la laguna plateada que teníamos enfrente. No pudimos resistirnos, con lo cual bajamos y salimos a dar nuestro ultimo paseo por tierras del Ebro, hasta que el destino nos vuelva a traer otra vez aquí. Vimos que existía un camino para hacer en bici, que va desde Amposta hasta la desembocadura del Ebro, con lo cual, nos quedamos con la intriga, y así tendríamos la excusa perfecta para volver a estas magnificas tierras.

Seguimos con nuestro camino, y en la carretera nos encontramos con Matrix y Jave4, que regresaban también a casa de algún viaje. Les saludamos desde la auto, nos pasan, les pasamos, y así después de varias veces, les perdemos de vista. Es lo bueno de este mundillo, la gente que conoces y el ir reencontrandotelos en el camino, fue muy divertido. Esperemos que la próxima vez coincidamos, pero no en movimiento.

Ahora si, punto y final a un fin de semana de escándalo. Buen tiempo, mejor compañía, en un lugar de una belleza arrebatadora. No se puede pedir mas para un fin de semana de Febrero, no creéis?

Delta del Ebro from conrad y echobelly on Vimeo.

Creditos del video: The Cure: Acustic version (Close to me)

ROAD BOOK.

Parking Mont Roig del Camp.
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 41º 05′ 09.43” N – 0º 57′ 22.93” E

Parking Bassa de les Olles.
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 40º 47′ 30.86” N – 0º 42′ 14.66” E

Parking Punta del Fangar – Playa de la marquesa
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 40º 45′ 43.62” N – 0º 47′ 51.60” E

Parking del Trabucador.
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 40º 37′ 44.26” N – 0º 44′ 29.84” E

Área de Autocaravanas del Muntells.
Servicios: Agua, vaciado, WC, merenderos.
Coste: 6 euros/noche.
GPS: 40º 40′ 07.34” N – 0º 45′ 25.28” E

Mirador de la tancada
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 40º 38′ 46.52” N – 0º 45′ 25.28” E

Parking desembocadura rio Mighorn
Servicios: Sin servicios.
Coste: Gratuito.
GPS: 40º 41′ 03.75” N – 0º 51′ 11.99” E

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  • Hola chicos:

    Como me gusta. Se levanta un dia horroroso, llego a la oficina sin ganas, y de repente abro el ordenador, echo un vistazo a vuestro blog, y tachan tachan, relato nuevo, y encima con unas imagenes de buen tiempo que no veas, automaticamente me cambia la cara y el humor. Es curioso el efecto que causais jejej.

    Me lo leo tranquilamente, que en la oficina no me dara tiempo, pero ya salo con lo poquito que he podido leer, ya tengo los diente largos.

    Un placer como siempre, besos a los dos.

  • Ehi, María que no te había visto jajaja.

    Gracias a ti, que siempre que te leemos esbozamos una gran sonrisa. La verdad que aquí en Barcelona también hace un día horroroso, pero ya sabes, al mal tiempo buena cara…

    Me alegro que te haya gustado el relato, cuando lo leas mas detenidamente, comentamos…!!!!

    Un besazo grande a los dos.

  • Que pasada, nosotros hemos estado muchas veces en el delta, nos gusta mucho la playa de la Marquesa, vamos mas alla del faro y estamos practicamente solos. Des pues de tu relato nos dan ganas de ir otra vez.

  • Pues la verdad que sí, así da gusto que llueva fuera de la oficina.
    Jo, qué buenos recuerdos del breve paso que hicimos por allí con la furgo. Tengo pendiente volver, pero con más días y ahora, gracias a vosotros, con muchos más conocimientos. Es una de las zonas más bonitas que he visto.
    Un saludo!

  • Hola, hola;

    Carles, el Delta es de esos lugares que aunque los visites mil veces, siempre encuentras la excusa perfecta para volver a visitarlos. Es sorprendente, tienes mil rutas para hacer en bicicleta, otras tantas para hacer senderismo y trecking, unas playas que quitan el hipo y unas dunas doradas que hacen que te trasportes a tierras lejanas.

    Jony, que decirte… Que llueve, hace mal tiempo, todos lo sufrimos, pero siempre hay que pensar en positivo y aprovechar los días feos para tomar notas para el próximo viaje jajja….

    No me extraña que digas que es de los lugares mas bonitos que has visitado, por que realmente lo es, tiene un encanto muy especial. A nosotros particularmente nos gusto mucho la isla de Buda, pero vaya, todo el recorrido es fantástico. Con lo cual ya estáis tardando… A sacar fechar para volver al Delta.

    Un saludete enorme a los dos.

  • Otras gran asignatura pendiente: EL DELTA DEL EBRO. Mira que lo tengo aquí cerquita y siempre acabo dejandolo para ir a otros sitios… a ver si este año de una vez lo visito! ^^

    Un beso!

  • Hola Isabel:

    Pues si, la verdad es que no tienes perdón… ;-) Por que teniéndolo a tiro de piedra es imperdonable que no hayas ido nunca a visitarlo.

    Pero bueno, como se suele decir, nos vamos a la otra punta del mundo, y no vemos lo que tenemos tan cerca de casa.

    Con lo cual anímate y disfruta de un entorno único.

    Saludetes.

  • ya se lo que me falta: una camara de fotos como la vuestra!
    hemos estado en el delta, volcanes, canarias, huelva, francia, ….
    y para verlo como vosotros, me falta vuestra cámaraaaaa
    un placer leeros, como siempre!
    bueno, si a mis fotos las pongo con el vimeo, no se, no se…
    un abrazazo

  • jajajjaa Jimmy pues nada te daré los datos de la cámara…. Por pedir que no quede. Aunque he de confesarte que la cámara no lo es todo, pero los fotógrafos, eso es otra cosa… jajajajja

    Ya sabes lo que dicen, que la belleza esta en el ojo del que mira… Gracias por encontrar esa sensibilidad en lo que escribimos y fotografiamos.

    Un saludete enorme.

  • Precioso el relato. Yo también estuve en febrero, pero a mediados y me ha recordado tanto a lo que vivimos … pero tan bien expresado.
    Lo que me he quedado con la mosca es lo de los pelícanos, hay pelícanos en el Delta? Yo nunca he visto ninguno. Lo que sí vimos muchísimos son flamencos, no te referirás a ellos??

  • Hola Perse:

    Bienvenido al blog. Y gracias por la puntualización que nos acabas de hacer… Volviendo a leer lo que habíamos escrito, he encontrado el gazapo que comentabas, efectivamente lo que contemplábamos eran flamencos, no pelícanos jajaja… De echo apuntábamos las especies que hay en delta en el párrafo anterior… Perdón, por el error, ya lo he modificado del texto… Si es que las prisas no son buenas…

    Me alegra que te haya gustado el relato, y gracias por el buen rato que me acabas de hacer pasar, me he reído un montón con el error cometido, aunque estaría bueno que el próximo día que volvamos al Delta, nos encontremos por allí caminando tranquilamente a algún pelícano, no crees???? :-)

    Saludetes y bienvenido al blog.

  • Ya estamos metidos en la semana blanca y nos hemos decidido escapar del frio. Nos “calzamos” las bicis y con vuestro relato y una guía bajo el brazo nos vamos para el Delta.

    Saludos,

  • Hola Conrad, gracias por tu comentario y tu visita.
    Verdaderamente Quiberón y casi toda Francia es un verdadero regalo para nuestro mundillo autocaravanero.
    Nosotros sí habíamos descubierto tu estupendo blog, y fué uno de los primeros que recomendé por lo bien estructurado que está, lo bonito de tus relatos y la gran experiencia que acumulas. Sigue siendo una referencia obligada por nosotros a la hora de planificar algún viajecillo.
    Felicidades por tu trabajo que nos beneficia a todos.
    Un abrazo

  • Hombre Montse que alegría leerte por estos lares, siempre es una sorpresa agradable descubrir estos comentarios.

    La verdad que si tenéis suerte con el tiempo, os esperan kilómetros y kilómetros de paisajes espectaculares. Vías interminables para recorrer en calma con la bicicleta y un montón de pequeños detalles que os harán parar a cada paso, es lo increíble de esta zona…

    Me alegro de un montón de verte (aunque sea virtualmente) Un besazo gigante a los cuatro.

    Viajerosinprisa: Bienvenido al blog y gracias por el comentario (intentamos hacerlo lo mejor que podemos y sabemos) aun así comentarios como el tuyo nos hace inmensamente felices. Me acabo de pasar por tu blog, ya que Conrad lo había hecho con anterioridad y he podido disfrutar de las preciosas fotografías de Quiberon. Me ha encantado el oleo que habéis colgado, debe ser deformación profesional, pero siempre me fijo en esos detalles.

    Saludetes y espero volver a veros pronto.

  • Ya estamos en casa después de unos días impresionantes en el Delta. ¡nos han faltado ojos para llegar a todos los rincones!, aves, dunas, cañizales, campo, playa, el Ebro… Brutal. El silencio y el paso lento de nuestras bicicletas lo han hecho más espectacular si cabe. Y como apuntais al final de vuestro relato, la compañía ha sido inmejorable, dos jovencitas contentas y disfrutando de la naturaleza.
    Un beso parejita,

  • Hola guapa:

    Nos alegramos de que lo hayáis pasado “tan bien”, la verdad que la zona da para mucho… y si encima habéis podido disfrutar de buen tiempo… pues ya tenéis ganado la mitad jjajaj.

    Un besazo enorme a vosotros dos y otro a las dos jovencitas (como bien apuntas), a seguir pasándolo genial.

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