El Priorat, tierra de vino y escaladores

mar 22, 2011 by     14 Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

La comarca del Priorat se encuentra al sur de Cataluña, en el interior de las tierras de Tarragona. Territorio ocupado por los sarracenos hasta el s. XII, conserva vestigios de culturas antiguas y de castillos milenarios, que han resistido el envite del tiempo y de las circunstancias que les ha tocado vivir.

Rodeada de impresionantes montañas, que chocan de frente con una deliciosa y exuberante naturaleza. Ésta se desmarca por su singularidad y sorprendente patrimonio paisajístico, haciendo de ella una de las comarcas más sorprendentes de Cataluña. Sus localidades empedradas conservan todo el sabor de la edad media y ofrecen al que busca, lugares de una belleza indiscutible. Todo ello mezclado con inmensos viñedos, olivares, y preciosos almendros en flor, que nos han ofrecido un preludio primaveral, repleto de aromas sutiles y colores intensos.

El priorat es conocido por sus excelentes vinos, pero también por ser un punto de encuentro casi obligado, para escaladores y montañeros, creando un ambiente sano de camaradería única, que viste a esta zona de cuerda, piole, y piernas elásticas que buscan asirse a la piedra, como la araña a su tela.

Viernes:

Como siempre, salimos de Barcelona con ganas de desconectar y volver a vivir otra aventura a lomos de Suny. Esta vez con una tendinitis en el brazo, que me ha tenido todo el fin de semana sumida en un dolor constante, pero que intenté dejar lo más aparcado posible, para que no me fastidiara en exceso el fin de semana.

Eran cerca las nueve de la noche cuanto tomábamos la autopista AP-7 en dirección a Tarragona y en algo más de dos horas, incluida una pequeña parada para cenar, llegábamos a nuestro destino, Mont Roig del Camp. En él se encuentra un pequeño parking que nos ha permitido pernoctar en muchas ocasiones, pero esta vez se encontraba muy concurrido. Parece ser que, cuando llega el buen tiempo, es lugar de reunión las noches de los fines de semana, por lo que decidimos buscar otro lugar para dormir. El elegido fue el parking del Santuario de Mare de Deu de la Roca, en la misma localidad, del cual habíamos odio hablar.

En pocos minutos llegamos a él tras ascender por la solitaria carretera que conduce hasta allí. No había un alma cuando llegamos, pero estaba bien iluminado y parecía un lugar muy tranquilo para pasar la noche. Después de dar varias vueltas para conseguir poner a suny lo más nivelada posible, nos dispusimos a pasar una noche tranquila. Ningún ruido se oía allí arriba, salvo el fuerte viento que balanceaba la autocaravana como si de una pequeña barca se tratara. Entre soplido y soplido, nos quedamos dormidos…

Sábado:

Nos levantamos con un ambiente realmente gélido en la autocaravana. No habia sido aquella una noche especialmente fria, pero la sombra provocada por la montaña junto a la que nos encontrábamos, nos privaba de esos cálidos rayos de sol que tanto se agradecen a primera hora de la mañana. Además, el viento, que nos había acunado durante toda la noche, seguía soplando con fuerza.

Desayunamos con calma y decidimos salir a descubrir un lugar, del que algo habíamos leído pero nunca habíamos visitado. Nos abrigamos a conciencia, para intentar contrarrestar el fuerte viento y, aprovechándonos del privilegio que significa levantarte en el mismo lugar que vas a visitar,  nos dispusimos a descubrir el Santuario y mas tarde hacia la cima de la montaña.

Encaminamos la primera subida hacia la Ermita de la Mare de Deu de la Roca, localizada en Mont-Roig del Camp. El santuario fue construido sobre las ruinas de un castillo feudal del siglo XII-XIII. Desde lo alto de la montaña se puede apreciar además, de una impresionante panorámica de la localidad y el litoral de la Costa Dorada.

En la actualidad Moint-Roig del Camp es una población altamente turística, donde aparte de visitar la Ermita, se pueden ver los restos del castillo feudal, las cuevas naturales de la montaña y hacer el recorrido Joan Miró para admirar algunas obras del pintor.

Realmente el lugar es excepcional. El poderoso señor del viento jugaba con nosotros como si fuéramos pequeños muñecos de trapo, moviéndonos de un lado a otro en un vaivén casi frenético. Las lagrimas caían de nuestros ojos y hacer una simple fotografía se convertía en un ejercicio de equilibrio casi imposible. Nos reímos viéndonos a merced del caprichoso viento, admiramos el paisaje, hicimos un par de fotos e intentamos bajar lentamente de la ermita.

Una de las peculiaridades del territorio en que nos encontrábamos es que, hace unos seiscientos millones de años, era un inmenso océano, en el fondo del cual se depositaron arcillas y otros materiales más finos. Con el transcurso de los siglos y después de un largo periodo de cataclismos, el mar se fue retirando y aparecieron las montañas que hoy podemos admirar. Los grandes cambios climatologícos que se han sucedido a lo largo de todo este tiempo, han ido cincelando su forma actual tan característica.  Erosionando la roca de la montaña, y labrando en ella cuevas con caprichosas formas, dando un aspecto mágico al lugar.

Nos dirigimos al camino que conduce a la cima de la montaña. Unas escaleras, labradas sobre la misma roca, cubren la primera parte del recorrido que nos llevaría hasta la cima. El esfuerzo comienza a calentar nuestros músculos y nos sobran chaquetas y polares. Seguimos nuestra ascensión, las vistas son preciosas, tanto del castillo, como de la ermita, ya que desde las alturas tenemos la suerte de observar todo a vista de pájaro.

Nos encontramos con las primeras cuevas, con sus colores rojizos y sus extrañas formas, seguimos y vemos al pie del precipicio, dos rocas enormes, cuyo interior esta hueco, y desde el que puedes observar con el vértigo que produce mirar hacia abajo, una estampa de superposición de colores y texturas perfecto. Nos metemos dentro de la roca y casi con los pies colgando en el abismo, disfrutamos de la quietud. No hay nadie allí arriba, podemos observar a la gente, como diminutas manchas dispersas en la soledad de la roca.

Subimos aun más. Parece mentira que con la dificultad del recorrido, hayan excavado los pequeños escalones que nos han servido de asidero durante toda la ascensión. Rocas, vegetación y un cielo azul nos han ofrecido una instantánea imborrable del lugar.

El sol calienta con fuerza. Nos sentamos en la roca, aspiramos y exhalamos un aire puro que llena nuestros pulmones. El tiempo pasa despacio y la materia de la que están hechos los sueños, se dispersa y transforma al instante.

Comenzamos a descender lentamente, ya que cualquier error puede resultar un problema. No hay prisas, con lo que la cadencia del descenso, resulta casi un juego de niños, paso tras paso, nos encaminamos hacia abajo, hasta que al final, nuestros pies tocan el asfalto, señal inequívoca de que nos volvemos a encontrar de nuevo en el parking.

Nos despedimos del Santuario de Mare de Deu de la Roca, agradeciendo los instantes allí vividos, y nos volvemos a poner en marcha rumbo hacia nuestra siguiente parada del día, Siurana de Prades, lugar que ya habíamos visitado hacia tiempo, pero que teníamos ganas de disfrutar otra vez, y en esta ocasión teníamos la excusa perfecta.

Iniciamos el camino hasta les Borges del Camp, donde tomamos la carretera C-242 que se adentra en la comarca del Priorat. A partir de ahí y hasta el final del viaje, ya no veríamos más que estrechas carreteras y un sinfín de curvas que hacen de ésta, una ruta poco apropiada a los más propensos al mareo. Al rato pasamos por delante de la Cartuja de Escaladei, lugar que visitamos en una anterior eskapada que nos llevo “Del Delta a Escala Dei” y que sin duda recomendamos.

Luego, llegamos a la población de Cornudella de Montsant, en la cual nos detuvimos. En ella encontramos, además de algunos comercios de alimentación que nos pueden ser de mucha utilidad, una Oficina de Información Turística en la que encontrar documentación detallada de la zona. De hecho, fue precisamente allí donde tiempo atrás, nos aconsejaron una ruta de trekking que nos condujo hasta la cima del Monstant. No nos demoramos mucho y tras realizar algunas compras nos dirigimos directamente a nuestro destino, la población de Siurana de Prades.

A Siurana llegamos tomando una pequeña carretera que parte de la C-242 y conduce a lo alto del peñasco en el que se halla la población. Conviene ir con cuidado pues, además de tener tramos muy estrechos, encontramos en ella muchos vehículos detenidos en el arcén, de todos los escaladores que se encuentran practicando su deporte por la zona. Finalmente llegamos a Siurana, justo a la hora de comer. El pequeño aparcamiento que hay a la entrada de la localidad estaba repleto, por lo que apenas sin entrar en él, tuvimos que dar media vuelta. Este es un lugar muy agradable para pernoctar, siempre que encuentres plaza, y con la precaución de no quedarte atrapado a la mañana siguiente.

Un Kilómetro atrás encontramos una pequeña explanada, a pié de carretera, en la cual había una camper francesa aparcada. Nos pareció un buen lugar así que en ella nos detuvimos y comenzamos a preparar la comida. Despues de una relajada sobremesa, con el sol calentando la auto, nos calzamos los bártulos y nos dirigimos hacia la conquista de Siurana.

Como ya hemos comentado, ésta es una población que ya visitamos anteriormente, y de la cual os ofrecimos un relato titulado “Siurana de Prades: Tras los pasos de la Reina Mora” en el cual encontrareis información detallada de la singular historia de este lugar.

Para nosotros, volver a Siurana era algo que queríamos hacer desde hacía tiempo, pero el Priorat es una zona de acceso complicado. Sus estrechas e interminables carreteras de curvas, te atrapan y manejan a su antojo, dando la sensación de que los kilómetros son largos e intensos, pareciendo estar en una montaña rusa, repleta de subidas y bajadas endemoniadas.

Pero todos los males se olvidan a la que tus ojos se vuelven a posar en Siurana. Su localización estudiada, hace de ella uno de los lugares mas preciosos que puedes tener la suerte de visitar.  Mira que el pueblo es pequeño, que la visita la puedes hacer en media hora, pero cuando un lugar es único y tiene personalidad propia, siempre que vuelves a él, te sorprendes a ti mismo, descubriendo nuevas escenas y sentimientos nacidos desde los recuerdos de la anterior visita. Reconquistas, batallas ganadas, también pérdidas, Reinas Moras con finales trágicos, que llenan de valentía y arrojo un lugar que por siglos ha sido bastión de fuertes.

Con estas palabras, abandonamos Siruna, pero solo por un breve periodo de tiempo, por que seguro volveremos a sus viejos muros, para volver a disfrutar de su apasionante historia.

Mas tarde, pusimos rumbo a Margalef, descendiendo la estrecha carretera que conduce a Siurana, y tomando la  C-242 que rodea todo el Montsant. Algo mas de treinta Kilómetros eran los que teníamos hasta nuestro destino, pero las estrechas y sinuosas carreteras nos obligaban a ir poco a poco, serpenteando tortuosamente con la autocaravana. El camino se nos hizo largo y es que,  tras casi una hora de recorrido, el cansancio apretaba y unicamente teníamos ganas de llegar.

Llegamos a Margalef cuando ya casi era de noche. Nuestra intención era pernoctar junto al pantano, así que tras dar varias vueltas encontramos la pequeña carretera que conduce al embalse. Si la carretera a Siurana nos habia parecido estrecha, mejor no os cuento como era ésta. Además, coincidimos con la hora en la que muchos escaladores regresaban al pueblo a cenar, así que con mucha paciencia y cuidado, fuimos cruzándonos como pudimos con coches y furgos, hasta que llegamos al pantano.

Al llegar pudimos comprobar el buen ambientillo que había. El lugar, repleto de furgos de todos los colores y tamaños, nos dio la bienvenida. Intentamos aparcar, ya que estaba bastante lleno, y una vez que lo conseguimos, dimos una vuelta por el lugar para inspeccionar el terreno, pues era de noche y apenas veíamos donde nos encontrábamos. De pronto nos dimos cuenta de que estábamos junto a la catarata de la presa y el sonido era ensordecedor. Todo muy idílico, muy buen rollo, pero allí no había quién durmiera, o al menos eso fue lo que pensamos en aquel momento.

Decidimos dar media vuelta y volver a la localidad de Margalef. En ella habiamos visto un pequeño aparcamiento a pié de carretera que nos pareció sería mejor lugar para pernoctar. Al día siguiente tendríamos la oportunidad de regresar y verlo a la luz del día, hacer los treckings previstos y todo lo demás, pero en aquel momento estábamos realmente cansados y necesitábamos recuperar fuerzas en un lugar silencioso, algo que allí no encontraríamos.

Volvimos a ponernos en marcha, y esta vez tuvimos mas suerte, ya que apenas encontramos algún que otro coche, que subía hacia la zona de acampada libre. Salimos de la oscuridad de la noche, y nos adentramos otra vez en la carretera iluminada, después de unos diez minutos llegamos al parking. Un silencio roto unicamente por el sonido claro del riachuelo, nos hizo respirar hondo. Tras una duchita reparadora, una buena cena, y la ultima revisión de la información que teníamos para el día siguiente, nos metimos en la cama, soñando con que nada perturbara nuestro sueño.

Domingo:

Nos levantamos plácidamente tras una noche con algún que otro percance: típico grupito que sale de cenar y parece que se ha tragado un amplificador, Gish maullando a media noche, y la alarma de la auto que se dispara. Vaya, lo normal para una noche de Sábado….

Pero que más da, el día estaba precioso, por la ventana contemplábamos los almendros en flor brillando con fuerza. Tras desayunar, salimos de la auto y nos disponemos a disfrutar de Margalef.

Situado en el extremo noroeste de la comarca, en contacto con la Ribera del Ebro y las Garrigas, el pueblo se sitúa al noroeste del Montsant, en el valle del río del mismo nombre, y separado de él por la carretera. El accidentado terreno da lugar a la existencia de cuevas, simas y grutas, muy visitadas por los excursionistas. En las cuevas del término, se han encontrado restos prehistóricos que califican algunos lugares, como la cueva del Filador (hilandero), como unos de los yacimientos de sílex más importantes del Paleolítico Superior en Catalunya.

El pueblo en si, no es del otro mundo, al menos a nosotros nos pareció así. Es agradable, pero no tiene una belleza impactante, pero si que es una visita recomendable, si vais con tiempo. Lo mas significativo nos parecieron los edificios que tocaban “casi literalmente” las rocas de las montañas que estaban casi pegando a la pared, pero a parte de eso, poco mas llamo nuestra atención.

Con lo que volvimos hacia la auto, y nos encaminamos al embalse de Margalef, verdadero protagonista de esta escapada. Nos adentramos por el camino que habíamos hecho la noche anterior, con cuidado por los coches que nos íbamos encontrando durante el recorrido. Después de varios kilómetros, y ver bastantes escaladores colgados en la roca, nos adentramos en el Parque Natural del Montsant.

El Montsant fue declarado Parque Natural en la primavera del año 2002. Sus dimensiones, con noventa y dos kilómetros cuadrados, son más bien reducidas, pero está compuesto por una riqueza biológica muy importante, además de disponer de un patrimonio histórico cultural relevante.

El río Montsant por su parte norte transita a través del desfiladero que con el nombre de Fraguerau rinde homenaje y recuerdo a uno de los ermitaños más emblemáticos. Este monje ascético, en la segunda mitad del siglo XII habitó la montaña y fundó la ermita de Sant Bartomeu, edificio de estilo románico que aún se conserva y está ubicado en un rincón solitario y de gran belleza donde los ritmos de la naturaleza palpitan sosegadamente. El desfiladero de Fraguerau es un de los lugares más bellos y sorprendentes de la Catalunya meridional, digno de ser visitado y admirado.

Aparcamos al pie de la catarata y pudimos esta vez si, disfrutar del sonido del agua rompiendo sobre la roca. El paraje era realmente excepcional, un montón de tiendas de campaña situadas estrategicamente, dotaban al lugar de un aspecto casi irreal. Pero lo que mas abundaban, eran las  “furgos” que estaban colocadas como un puzle multicolor, siendo la nota discordante unas cuantas “autos” que allí estábamos,  formando parte del espectáculo. Lástima que no haya más lugares de acampada libre en Cataluña, para así poder disfrutar de lugares como estos en plena naturaleza, eso si, teniendo el máximo respeto por el entorno en el que nos encontramos. Eso quiere decir, que cuando te marches no quede ni rastro de que has estado allí.


Sin perder más tiempo, cogimos los bártulos y nos dirigimos al inicio de la ruta de treking que teniamos previsto realizar. En concreto se trata del itinerario 3, que nos llevaría a través del Barranco de la Taberna, el Raco del Teix, La Cogulla, La Rovellosa y la Grau de les figueres.

El tramo ascendente se va adentrando en el barranco de La Taberna de forma escalonada. La parte final nos permite disfrutar de uno de los tesoros más preciados del Monstant, el tejo milenario. La llegada a la cara de la Serra Major y el descenso por encima de las serratas, nos permite divisar una magnífica panorámica, de la gran cantidad de barrancos que se originan en esta parte del macizo.

Esta excursión requiere tiempo para disfrutar del paisaje y es necesario una mañana como mínimo para poder realizarla. Repleta de subidas y bajadas, ya que estas todo el camino, haciendo ascenso y descenso, a través de uno de los lugares mas bonitos de los que hemos podido disfrutar haciendo trecking, un buen firme que nos animo en todo momento a seguir con la ruta trazada.

Eso si, no acto para realizarlo con niños ni con gente que sufra de vértigos, ya que estas en todo momento recorriendo la parte mas alta de la sierra. El descenso exige cierta experiencia en orientación por caminos de montaña y tiene algunos tramos aéreos de una belleza extraordinaria. Es un recorrido muy adecuado para realizar en otoño o primavera, cuando los arboles disponen de todo el follaje. También se puede realizar en verano, puesto que el camino pasa durante un buen trecho por lugares sombríos. No se debería realizar en caso de niebla. Hay que tener mucha precaución si las rocas están mojadas.

La excursión se puede completar haciendo una visita a la Cueva de la Taberna; para ello hay que ir equipado con frontales y casco para dedicar un mínimo de una hora. Pero nosotros que íbamos sin plano, no fuimos capaces de encontrarla, con lo cual nos tocara volver alguna otra vez, para así rematar la faena.

Las vistas nos dejaban sin aliento a cada paso, a parte lógicamente, de la subida. Todo era un espectáculo, las gigantes roscas colocadas en perfecta harmonia, los escaladores haciendo de las suyas, el verde profundo del agua y el sol calentando con fuerza. Estábamos achicharrados, menudo calorazo durante todo el recorrido, nos dio lastima frenar el trecking, pero era tarde y teníamos que volver sobre nuestros pasos, punto este que desmerece una buena ruta, pero que no nos quedo mas remedio que hacer.

Tras deshacer nuestros pasos y con un agujero en el estomago, llegamos a la auto, después de llevar toda la mañana haciendo uno de los treckings mas fantásticos de los que hemos podido disfrutar. Llegamos a Suny, dispuestos a descansar y gandulear el resto de la tarde. Pusimos el boiler para darnos una duchita fresca, y mas tarde comer relajadamente.

Descansamos, hicimos sobremesa y post-sobremesa. Desde la ventana de la auto pudimos admirar en la cascada que teníamos en frente, un precioso arco iris que hacia las delicias de todos los que allí nos encontrábamos, siendo unos privilegiados por tener una pantalla gigante de ese calibre, y encima sin pagar un solo euro. Si es que somos unos afortunados por poder disfrutar de una manera de viajar tan libre, mi casa en mis zapatos, y todo el mundo para recorrerlo.

Ha sido un fin de semana espectacular y, cualquier otro superlativo que podamos poner, mostraría perfectamente como lo hemos pasado y sentido. He dejado aparcado el dolor de mi brazo, parece mentira, pero ha habido momentos que ni siquiera me he acordado de mi tendinitis. La zona elegida ha sido todo un descubrimiento que nos ha dejado francamente satisfechos. Volvemos a casa con ganas de mucho mas, de volver a vivir momentos de los que te hacen sentir realmente vivo.

El Priorat from conrad y echobelly on Vimeo.

Créditos del vídeo: Ocean Colour Scene: Better Day

ROAD BOOK.

Aparcamiento  Santuario de Mare de Deu de la Roca (Mont-Roig del Camp)
Coste: Gratuito.
Sin servicios.
GPS: 41º 05′ 44.22”N – 0º 56′ 16.77” E

Aparcamiento Municipal Cornudella de Montsant.
Coste: Gratuito.
Servicios: Junto a Oficina de Turismo
GPS: 41º 15′ 48.89” N – 0º 54′ 18.60” E

Aparcamiento Siurana de Prades.
Coste: Gratuito.
Sin servicios.
GPS: 41º 15′ 30.71” N – 0º 56′ 10.34” E

Aparcamiento Municipal Margalef.
Coste: Gratuito.
Sin servicios.
GPS: 41º 17′ 07.41” N – 0º 45′ 17.37” E

Aparcamiento Pantano de Margalef.
Coste: Gratuito.
Servicios: Merenderos.
GPS: 41º 17′ 51.97” N – 0º 47′ 02.64” E

14 Comments + Add Comment

  • Hola chicos:

    Comence a leer anoche el relato, pero no me dio tiempo a terminarlo. Y esta mañana al levantarme ha sido lo primero que he hecho.

    Deciros que me ha sorprendido el tema de la acampada libre, y que el lugar escogido para esa escapada me ha gustado mucho. Lastima las carreteras tan estrechas, que siempre pone bastante nervioso a los que vamos con estos bichos.

    Gracias otra vez, por regalarnos estos momentos.

    Saludos.

  • Hola Manu y bienvenido otra vez.

    La verdad que es una lastima que no haya mas lugares asi en toda España, por que es un placer, poder disfrutar acampadas de este calibre, con respeto a la naturaleza y al entorno y sobre todo en un lugar tan privilegiado como esta esta.

    En fin, pensemos en positivo, y esperemos que la iniciativa se extienda.

    Saludetes.

  • Menudo paraiso escalador, si señor.
    Con la cantidad de posibilidades que tenéis por allí no sé cómo aún no sois unos fanáticos de las trepadas jajajaja.
    Buen finde pasasteis… ¡como siempre lo haceis!
    Un saludote.

  • Hola Jony:

    Ya solo nos faltaba hacer escalada jajaja… Conrad si que había hecho hace algún tiempo, pero yo con la poca fuerza que tengo, no subiría ni al primer pedrusco jajajaj Pero vosotros con lo enganchados que estáis últimamente al tema “escalada”, disfrutaríais como enanos…

    Además, el tema de la acampada libre es una pasada y si encima está en el entorno en el que está este situado, pues no se puede pedir más. Con lo cual, cuando os animáis???? jajajaj

    Saludetes enormes.

  • Aisssss!!!! Al final nos vais a hacer irnos a vivir a Cataluña jejeje. Que salida mas guapa, que fotos mas chulas y que bien lo habeis pasado.

    Por cierto, que tal tu brazo? Se te ha quitado la tendinitis? Espero que si, que ya estes recuperada.

    Lo dicho, que nos ha gustado mucho, como siempre. Nos lo apuntamos, no estara cerca de la zona de la Garrotxa, para visitarlo tambien en Semana Santa jejeje.

    Un besazo enorme a los dos.

  • Hola guapa:

    Pues la tendinitis ya esta casi finiquitada, todavía me sigue doliendo algo, pero nada comparable a lo que me dolía, con lo cual, es buena señal. Gracias por preguntar…

    En cuanto a la zona de la Garrotxa y la del Priorat, muy cerca no te pilla, te tendrás que decantar por una u otra, pero las dos creo que no os dará tiempo a visitarla en Semana Santa. Pero ya sabes, a sopesar opciones, ambas zonas son muy guapas, pero ya sabes, para gustos….

    Si tienes mas dudas, ya sabes donde estamos…

    Otro besazo a los dos.

  • Ufff! Ya lo he pensado pero son 600km desde casa así que tendrá que ser para una escapada más larga. De momento nos contentamos con sacar provecho de lo que nos rodea dentro de un radio de acción más limitado. Pero tiempo al tiempo jejejeje

    Un saludo

    PD: y no dejes de probar la escalada por la fuerza… que no la necesitas.

  • Hola Jony:

    Lo tendré en cuenta, aunque no es un deporte que me llame la atención demasiado, pero como bien dices, todo se andará…quien sabe lo mismo lo pruebo, y me vuelvo araña jajaja

    En cuanto a la distancia, hombre… que son 600 kilometros? jajaja Eso no es na, animaros que os encantara. Nosotros para Semana Santa tenemos pensado ir a Granada, y nos pilla a tomar….. por… en fin… jajaja

    Pero cuando hay ganas, no hay distancias!

    Saludetes.

  • una cosica: sin menospreciar a ninguna de las demás, la foto de la portada, dónde es?
    Cornudella?
    bueno, otra cosica: pernoctar en Cornudella, es complicadillo, no?
    he leido una alternativa: en el aparcamiento de la presa.
    como siempre, un placer leeros, aún habiéndo estado. Eso lo hace más encantador verlo con vuestros ojos.
    un abrazazo

  • Muy buenas Jimmy!

    La foto de portada no es Cornudella sino Siurana, De hecho, en Cornudella apenas hicimos una parada para comprar algo y coger información, por lo que no se muy bien como estará el tema de pernocta. Yo creo que el parking del centro puede servir pues no creo que el pueblo tenga mucho movimiento por la noche. En el pantano (supongo que te refieres al de Siurana) estuvimos en otra ocasión y recuerdo que había un pequeño aparcamiento. Tiene que ser un lugar muy tranquilo para dormir … eso si, mucha compañía no creo que tuvierais!

    Como siempre … un placer tenerte como lector ;-)

    un abrazo!

  • Ayer, en “Españoles en el mundo”, (TVE1) aparecía un personaje del mundillo de la escalada, diciendo que este era uno de los 5 mejores del mundo, para la escalada.
    Y ya habéis estado vosotros!
    qué os queda por descubrir??

  • Hola Jimmy:

    Puffff hay tantas cosas que nos quedan por ver, descubrir, hacer, disfrutar…etc! Que las lista que tenemos de pendiente es igual de larga, que la de lugares que ya hemos visitado. Con lo cual, a seguir con la aventura y poder sacar el máximo posible a la vida.

    Saludetes.

  • hola!!!
    Una curiosidad; entonces en Siurana se puede hacer acampada libre con tienda de acampada?
    esque estoy buscando, pero esta siendo muy dificil encontrar acampada libre ( que dificil es disfrutar de la naturaleza tan cerca y lejos a la vez) Nos diran algo si acampamos o hay algun sitio en concreto donde devamos acampanos……
    GRACIAS!!!!!!

  • Hola Isa! No es Siurana exactamente, sino una zona de recreo cercana a Margalef. Es uno de aquellos pocos lugares en los que todavía se puede hacer acampada (o se podía, porque hace tiempo que no vamos por allí y esas cosas cambian mucho de un día para otro), pero no es el único: si quiereis hacer acampada libre todavía queda algún escondite, como por ejemplo el Llac de Meranges, en la Cerdanya, donde por un par de euros te dejan pasar la noche en plena naturaleza!

    Un saludo

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