La Franqueta y Horta de Sant Joan

dic 18, 2013 by     No Comments    Posted under: Autocaravana, Deportes, Eskapadas, Trekking

Puedes leer la parte anterior de este viaje en “Terra Alta: Pinell de Brai y la Fontcalda

Las estrellas de las que disfrutamos durante la noche presagiaban un buen día, y así fue. El sábado amaneció un día soleado y resplandeciente, del que queríamos disfrutar al cien por cien, por lo que rápidamente nos pusimos en marcha hacia nuestro primer destino del día.

Decidimos que, para descansar un poco las piernas, y sobre todo las nalgas, nos apetecía dejar mejor la bici aparcada y hacer algo de senderismo, por lo que nos dirigimos a l’Area Recreativa de la Franqueta, situada en pleno macizo de Els Ports, desde donde parten distintos itinerarios. Para llegar a ella tuvimos que continuar por la N-230 hasta enlazar con la T-330, una estupenda carretera comarcal que enlaza Arnes y Horta de Sant Joan con las poblaciones situadas en la orilla del Ebro. El camino hacia La Franqueta lo encontramos pocos metros más adelante del desvío hacia Horta de Sant Joan. Luego, una camino estrecho pero bien asfaltado, nos conduce en aproximadamente 6 kilómetros a l’Área recreativa donde encontraremos un amplio aparcamiento e incluso un gigantesco merendero que podemos reservar (GPS: N 40º 52′ 08” / E 0º 18′ 37”).

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De él parten varios itinerarios, como el que conduce a la Cueva de Picasso, un pequeño rincón en la roca donde el pintor durmió algunas noches durante su estancia en Horta de Sant Joan, para empaparse de la belleza del entorno, así como la que se dirige als Estrets, un estrecho congosto por el que el rio discurre a través de montañas.

Nosotros anduvimos un buen rato, disfrutamos del a cueva de Picasso, la antigua cantera de mármol, e incluso descendimos hasta el inicio del camino que conduce als Estrets. En total fueron algo casi 10 agotadores kilómetros, sobre todo teniendo en cuenta nuestro bajo estado de forma, que nos hicieron llegar a la autocaravana deseando comer algo y descansar un buen rato.

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Así lo hicimos y, ya por la tarde, tranquilamente, nos dirigimos a la población de Horta de Sant Joan, situada apenas a unos kilómetros de donde nos encontrábamos. En ella existe un aparcamiento, amplio y cómodo, pero de difícil acceso para nuestros vehículos (GPS: N 40º 57′ 20” / E 0º 19′ 02”). Sin embargo, merece la pena tener paciencia y acceder hasta él pues ofrece un lugar muy adecuado para estacionar e incluso pernoctar con nuestros vehículos. Una vez hubimos encontrado una plaza de nuestro agrado, nos dirigimos a disfrutar de la población.

Situada en lo alto de una colina, con fantásticas vistas de las rocas de Sant Benet, una fantástica construcción megalítica, muy característica del mazizo dels Ports, se encuentra Horta de Sant Joan. El casco antiguo de la población conserva su carácter medieval, con sus calles estrechas y concéntricas alrededor del ya desaparecido castillo de Horta. Para salvar los desniveles del terreno, las casas se encuentran en cascada, unas encima de otras, ofreciendo una visión de la población muy “cubista” desde lejos.

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Dentro de los lugares más interesantes para visitar encontramos la plaza de la iglesia, una plaza porticada rodeada de edificios construidos durante el siglo XVI, y las calles que la rodean. Pero si hay algo de lo que están especialmente orgullosos  los habitantes de Horta es  que Pablo Picasso residiera allí durante algún tiempo. Fue de su regreso de pasar una temporada en Madrid cuando, invitado por la familia de su amigo Manuel Pallarès i Grau, se alojó en la masía de Can Tafetans, propiedad de los Pallarès. Durante aquella primera estancia de de ocho meses, aprendió a observar la vida rural, pero también a dibujarla o pintarla, e incluso, como consecuencia del calor del verano, los dos amigos se aventuraron a vivir una temporada en las montañas vecinas.

Once años más tarde, Picasso decidió regresar como consecuencia del anhelo de los paisajes soleados de Horta, pero en esta ocasión lo hizo acompañado de Fernande Olivier, su primera compañera, y sin su amigo Pallarés. Sin embargo, en esa segunda visita Picasso ya no era el joven de antaño y su estancia en la población estuvo marcada por sucesos algo más turbulentos que, por otra parte, no impidieron que Picasso regresara a Barcelona feliz y muy satisfecho del trabajo realizado, pues significaba la superación de las etapas “azul” y “rosa” y el comienzo del cubismo.

Como consecuencia del paso del pintor por la población, encontramos hoy en Horta el Centro Picasso, ubicado en el edificio del antiguo hospital, un edificio renacentista construido el año 1580. En él encontramos fotografías, textos e imágenes, que reflejan lo que significó el paso del artista por Horta de Sant Joan.

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Tras nuestra visita a la población, durante la que no dudamos en aprovechar para hacer algunas deliciosas compras, regresamos a la autocaravana, cuando ya la luz empezaba a escasear. Lo hacíamos cansados pero muy contentos de cuantos lugares habíamos descubierto, pero sobre todo ansiosos por que los días que nos quedaban de estas pequeñas vacaciones nos siguieran aportando tanto como lo habían hecho los dos ya vividos.

 El viaje continua en “Terra Alta: Valderrobles y Calaceite

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