Odisea en la Costa Brava

mar 11, 2012 by     10 Comments    Posted under: Autocaravana, Eskapadas

¿Qué ocurre cuando las ganas de salir con la autocaravana superan las previsiones de mal tiempo? Pues que acabas disfrutando de un fin de semana lleno de aventuras, muchos contratiempos y,  si consigues poner al mal tiempo buena cara, acabas pasándolo bien.

Poco imaginábamos nosotros que íbamos a tener que utilizar tanto la caja de herramientas ese fin de semana, o que íbamos a tener que disfrutar de muchos de los paisajes desde la ventana. Quizás deberíamos haber hecho caso al primer contratiempo que tuvimos, ese fuerte tirón en mi espalda al reemplazar las botellas de butano. Un mal gesto con el cuerpo frio, que me estuvo impidiendo moverme con total libertad durante días.

Pero no, nuestras ganas por salir podían más. Ya el fin de semana anterior había imperado la razón y, ante los pronósticos de mal tiempo, decidimos quedarnos en casa haciendo bricolaje. En esta ocasión entonamos el “no” y, tan pronto como terminamos de trabajar, pusimos rumbo norte. Primera parada del día, la fantástica y recién inaugurada área de autocaravanas de Playa de Aro. Llegamos a ella pronto, con tiempo más que suficiente para cenar, charlar relajadamente y acostarnos a una hora prudencial. Solo los silbidos del viento nos anunciaban lo que estaba por venir.

Sábado.

El sábado amaneció un día soleado espectacular. Desayunamos tranquilamente y salimos a dar un pequeño paseo. La mañana estaba esplendida pero increíblemente fría. Desde luego, las previsiones estaban acertando. Incluso a Sunny le costó ponerse en marcha.

Aun sin tener un rumbo fijo, nuestra intención era hacer una pequeña ruta por el litoral de Cataluña, para ver algunos pueblos de la costa. Teníamos ganas de ver puertos pesqueros, y de saborear ese fuerte olor a salitre y pescado que los caracteriza. Fue por ello que pusimos rumbo hacia Palamós.

Llegamos a él en el momento más bullicioso de la mañana. El frio hizo que muchos, quizás demasiados, hubiesen elegido el coche para desplazarse, lo cual nos hacía imposible detenernos. Lo hicimos al norte de la población, en un pequeño mirador en el que nos paramos a tomar algunas fotografías. El aire gélido hacia que apenas notáramos el calor del sol en nuestras mejillas. Decidimos continuar hacia delante.

Mi espalda, bastante maltrecha por el tirón del día anterior, no aconsejaba abusar de pesadas carreteras de curvas, por lo que decidimos evitar pasar por poblaciones como Calella de Palafrugell, Begur o Pals, en las cuales tuvimos ocasión de hacer una ruta que nos encantó (caminos de ronda), y a las cuales seguro regresaremos con mejor tiempo. Evitamos también ir a l’Estartit, pues son conocidas las limitaciones que existen para el estacionamiento de autocaravanas, por lo que nos dirigimos directamente a l’Escala. Como he comentado, teníamos “mono” de puerto, y a él nos dirigimos. El aire zarandeaba con fuerza la autocaravana y, quizá por ello, no había apenas un alma cuando llegamos. Aparcamos, sin demasiados inconvenientes, pero en el momento en que Loli intentó salir del vehículo la puerta salió disparada, azotada por el viento.

Todavía hoy me sorprende que con la fuerza con la que soplaba el viento, no  arrancara la puerta. Afortunadamente ahí estaba, en su sitio, pero con una de las bisagras completamente destrozada. Parecía que el fin de semana había llegado rápido a su fin. Sin embargo, ni tan siquiera podíamos volver a casa pues no podíamos ni cerrar la puerta. Como pudimos, desmontamos parte de la bisagra y nos dirigimos a un lugar donde resguardarnos del viento y poder trabajar. Afortunadamente, ninguna pieza había llegado a romperse, y logramos enderezarlas y volverlas a montar. Para nuestra sorpresa, habíamos conseguido reparar la puerta así que podíamos continuar con la ruta. Las labores de mecánica sin embargo, habían requerido más tiempo del deseado, y la hora de comer se nos había echado encima.

Decidimos dirigirnos a Sant Pere Pescador, pequeña población vecina a l’Escala, en la que hemos pasado muchos fines de semana.  Lamentablemente, mucho han cambiado las cosas desde nuestra última visita a Sant Pere, pues no hay en él ni un lugar en el que los autocaravanistas podamos aparcar. Ni junto a la playa, ni junto a la oficina de información, ni junto al rio, ni en el pueblo. En todos ellos está expresamente señalada la prohibición a la circulación de autocaravanas, increíble pero cierto. Cierto es que el abuso de algunos autocaravanistas en el uso de los aparcamientos junto a la playa era excesivo, y que esta es una población con muchos campings, que lógicamente ejercen una presión considerable en el Ayuntamiento, pero de ahí a vulnerar de tal manera los derechos de los ciudadanos, me parece excesivo.

Con la sensación de ser unos forajidos de la Ley, seguimos con nuestro camino. Por imposible que pareciera no había ni un aparcamiento en el que podernos detener. Cierto que a estas alturas del año, nadie nos iba a decir nada, pero tampoco nos apetecía dejar en manos de un Policía Municipal la opción de ser o no ser multados.

Con un hasta nunca, salimos de Sant Pere Pescador, un lugar al que nos gusta venir en verano, a  pasar un fin de semana de playa, y al que tenemos claro que no volveremos. Tampoco lo haremos a los aiguamolls de l’emporda, un espacio natural de especial interés, cuyo parking también está vetado a los autocaravanistas. Finalmente, conseguimos detenernos en el aparcamiento de un centro comercial en las inmediaciones de Castelló d’Empurias.

Comimos y el hambre cesó, no así nuestra indignación a que nos hicieran sentir como delincuentes, perseguidos por el mero hecho de haber elegido una forma distinta de hacer turismo. Nos quedamos allí, tomando el sol, disfrutando de aquel frio invernal, e intentando olvidar la situación.

Entre nuestras opciones estaba dirigirnos a Cadaqués, pero preferimos no añadir más leña al fuego y poner rumbo a Port de la Selva, pequeña población situada al norte del Cap de Creus, y muy conocida por su pequeño puerto pesquero. Parecía este el lugar perfecto para olvidarnos de lo sucedido. De camino a ella sin embargo, ya empezamos a ver más señales de prohibido estacionar autocaravanas. Primero en Llança, donde no se puede estacionar en todo el municipio, y luego en la misma Port de la Selva. Cuesta entender como, en un lugar en el que se ha permitido una explotación urbanística como en la costa Brava, donde en ocasiones cuesta acceder a la misma playa por la delimitación de las fincas privadas que se encuentran junto al mar, tienen la osadía de prohibir a los que menos perjudiciales somos para el medio. Supongo que al final de año, lo que prevalece es la opinión de esos propietarios, o más bien dicho de sus euros; dinero que la administración consigue mediante pagos de basuras, impuesto de bienes inmuebles, comunidades, mantenimientos, y que evidentemente el autocaravanismo, por mucho que intentemos, no podremos igualar.

Nos detuvimos en Port de la Selva. El aire allí era incluso peligroso pues nos teníamos que ayudar entre nosotros para conseguir caminar sin salir volando. En aquel lugar, más que nunca, entendimos la importancia de la Tramontana!

Empezaba a ser tarde y debíamos ir pensando en un lugar donde dormir. Cerca de allí se encontraba Portbou, una población en cuyo final del paseo marítimo habíamos oído se podía pernoctar. Unos pocos Kilómetros de incomoda carretera de curvas eran los que nos separaban de Portbou, así que pacientemente los recorrimos. Sin embargo, no nos esperaban buenas noticias al llegar a él. En el acceso al paseo, nuevamente una señal prohibía el acceso a las autocaravanas.  Desesperante! Y luego nos preguntan el porqué vamos tanto a Francia los autocaravanistas, simplemente porque allí sí nos quieren.

Resignados, decidimos poner fin a esta tortura y poner rumbo a Besalú. Había un buen trecho hasta allí, pero al menos sabemos que es un lugar tranquilo, agradable, en el que si nos dejan dormir.

Llegamos a Besalú ya de noche, y dijimos “hola” a su puente Románico como quien saluda a un amigo de toda la vida. No había ni un alma en el parking, pero tampoco nos preocupaba.  Elegimos plaza, una bien nivelada y con buenas vistas, y nos dispusimos a pasar un agradable fin de sábado, entre charlas, risas, y muchos planes en la cabeza.

Domingo,

La calefacción no había dejado de soplar durante toda la noche, señal inequívoca de que había sido bastante fresquita. Afortunadamente, los rayos de sol volvían a entrar cálidamente por la ventana, ofreciéndonos un agradable desayuno con vistas a una de las poblaciones más bonitas de Cataluña.

Salimos a dar un paseo. La mañana estaba fría, y la noche parecía haberlo sido más, pues se habían formado hasta estalactitas de hielo por la condensación del vapor de la calefacción. Tal fue el frio que había hecho que, una vez nos dispusimos a ponernos en marcha, no pudimos arrancar la autocaravana. Los niveles de batería no estaban excesivamente bajos, pero aun así el motor se resistía a ponerse en marcha, agotando poco a poco la batería, a cada intento que realizábamos. Luego supimos que habiamos llegado a estar por debajo de menos 15ºC!

Ya estaba sacando nuevamente la caja de herramientas cuando vi pasar una autocaravana a lo lejos. Le hice señales y muy amablemente se detuvo. Afortunadamente, Antonio, un hombre muy majo, tenia cables para puentear las baterías y estaba dispuesto a hacerlo. Acercamos los vehículos, y al segundo intento funcionó!

“Menos mal”, pensamos, habíamos conseguido sortear un nuevo obstáculo ese fin de semana. Contentos por conseguir superar otro contratiempo, iniciamos nuestro camino, dispuestos a disfrutar de aquel soleado domingo de invierno.

Sin embargo, los inconvenientes del día anterior nos habían desorganizado la ruta por completo, por lo que no teníamos ningún destino previsto. Fue por ello que dimos una vuelta por el Estany de Bañoles primero, y emprendimos luego camino hacia la costa del Maresme.

Nuestra intención era hacer alguna parada junto a la playa para disfrutar del aquel cálido sol antes de volver a casa. Sin embargo, parecía misión imposible acercarse a la costa aquel fin de semana. Donde no había un paso sin limitación de altura, había señales que prohibían el aparcamiento a las autocaravanas en todo el recorrido.

Finalmente logramos aparcar, nuevamente en una calle junto a un centro comercial, y allí nos quedamos disfrutando del sol, con el mar al fondo. Pensamos en lo poco acostumbrados que estamos a que nos traten de una forma tan discriminatoria. Pensamos, en que si nos encontráramos esta situación en cualquier destino elegido para unas vacaciones, probablemente daríamos media vuelta y no volveríamos jamás, y pensamos en todos esos autocaravanistas extranjeros que vienen a nuestras costas, en lo mal tratados que se tienen que sentir, y en lo poco que nuestras administraciones piensan en ellos cuando son una fuente de ingresos tan importante para nuestro país.

Sin duda es mucho el trabajo que nos queda por hacer en casa, ya no por nosotros mismos, pues tenemos la suerte de poder viajar a destinos en los que si se tiene en cuenta a los autocaravanistas, sino por defender nuestra forma de viajar y conseguir que aquellos que vienen a nuestro pais a hacer turismo, disfruten de las mismas comodidades de las que nosotros disfrutamos cuando vamos a los suyos.

10 Comments + Add Comment

  • Hola chicos:

    Jolin, como esta el patio, luego nos quejamos nosotros por aquí. Al menos después de pasar todo lo que pasasteis lo pasasteis bien, porque es para desmoralizar al mas pintado, eso si, las fotos como siempre preciosas.

    Esperamos que la proxima vez tengais mas suerte.

    Un beso

    Maria y Bernardo.

  • Hola guapa:

    Pues la verdad que si, a veces las cosas se complican y se empeñan en tocarnos las narices ;-) pero como somos cabezotas, nosotros nos empeñamos en ponerle las cosas bastante dificiles ;-) con lo cual estamos a la par.

    Muchos besos.

  • Hola pareja incansable.
    Pues sí, que vergüenza, que impotencia ante esta situación.
    Si ellos supiesen lo miopes que son. Hemos estado la semana pasada en Portugal, y que diferencia. Áreas casi por todas partes, pero sobre todo es que no te echan de casi ningún sitio si están convenientemente aparcado. Así están las áreas en Portugal de la costa y del interior. Abarrotadas de franceses, alemanes, holandeses. Nos comentaba un belga el verano pasado en Francia que ellos directamente atraviesan España por las autopistas gratis y con el gas-oil mas barato pero del tirón van a Portugal. Aquí no se quedan.
    Que frustración y que pena con éste tema. Pero como vosotros decís, hay que seguir adelante.
    Un saludo y cuidado con la tramontana.
    Flor y Esteban

  • Hola Flor i Esteban!

    La verdad es que si, da mucha pena ver el trato que nos dan a los autocaravanistas en casa, y más cuando ves la posibilidad de negocio que se está desperdiciando. La verdad es que entiendo que pasen de largo, yo también lo haría, y de hecho tenemos la suerte de poder viajar a sus paises … A ver si poco a poco … consrguimos cambiar esta situación.

    Un saludo!

  • vaya, casi copio a Esteban!
    acabamos de llegar del país luso, y atentos, hemos dormido en pleno Lisboa, junto al rio!! lo que vendría a ser dormir en el Port Olimpic de BCN. Igual que aquí. En el resto de pueblecitos, (Coimbra, area junto a un parque precioso) ningún impedimento ni de tiempo ni de seguridad ni nada. Todo un placer.
    En vuestras manos está lo que podemos hacer: difusión. Por cierto, lo hacéis muy bien!
    ánimos, que somos más y más listos!
    ah! en Cáceres hay una área!! insuficiente de capacidad, pero super!
    abrazazos!!

  • por cierto, en el proximo numero de la revista On Road, cómo trataréis a Peñíscola?

    va, un adelanto!
    (supongo que no bien)

  • Hola Jimmy:

    Que envídia Portugal, con lo que nos gusta a nosotros, de hecho fue en nuestro último viaje al país Luso donde dicidimos comprarnos la auto, con lo cual, ya ves que Portugal es un país que nos enamora.

    ;-) Este año las vacaciones parecen que van a cámara lenta.

    En cuanto a Peñiscola, no entendemos porque tendríamos hablar mal de ella?… Es un lugar precioso, y las veces que hemos estado, siempre lo hemos pasado de lujo.

    Saludos

  • POR SUPUESTO QUE LEÍ VUESTRO RELATO, ANTES DE SALIR.
    Pero al ser en caravana,… no os hice mucho caso.
    Peñíscola:
    la última vez tuvimos el pertiente aviso de denuncia, e invitación a alojarnos en camping.
    Y no ha sido la primera vez.
    También nos invitaron en la oficina de turismo a vender la auto!
    No era temporada alta: era invierno.
    Tuvimos que ir a parar a un camping, donde ofrecen, por 6 euros, los servicios: dormir, vaciar y recargar.
    (Mañana os paso el nombre)
    la ciudad? eso es otro tema, no?

    saludetes

  • Hola Jimmy:

    Como ya comento, nunca hemos tenido ningún problema en Peñíscola, además con todas las áreas para AC que allí, sería absurdo tenerlo. En cuanto a gente irrespetuosa te la puedes encontrar en cualquier lugar…

    En fin, supongo que cada uno cuenta lo que ha vivido.

    SAludos.

  • En Port de la Selva dejan aparcar y pernoctar en el aparcamiento que hay a la entrada del pueblo a mano derecha, por lo menos el año pasado. en Llança nunca nos han puesto ningun problema para aparcar y pernoctar en un parking que hay bastante centrico además muy tranquilo solamente hay que procurar no coincidir con el dia del “Mercadillo”.

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