Pinell de Brai y la Fontcalda

nov 11, 2013 by     1 Comment     Posted under: Autocaravana, Bike, Deportes, Eskapadas

Terra Alta era sin duda una asignatura pendiente. Hacía años que habíamos visitado la comarca y disfrutado de ella como novatos, pues apenas llevábamos unos meses con la autocaravana cuando la visitamos. Desde entonces habían quedado en nuestro recuerdo sus pequeñas poblaciones, como Horta de Sant Joan o Pinell de Brai, su deliciosa vía verde o la espectacularidad del macizo dels Ports junto al que se encuentra situada, pero no habíamos encontrado ocasión para regresar.

Tras un par de intentos fallidos, la Semana Santa pasada se perfilaba como el momento perfecto para regresar, pues buscábamos un lugar tranquilo y relativamente cercano al que podernos escapar para disfrutar de los cuatro días de que disponíamos. Los mayores atractivos son la tranquilidad de sus montes, bastante desconocidos y poco concurridos, así como su fántastica vía verde. Para quien no las conozca apuntar que las vías verdes son antiguas vías férreas que han sido acondicionadas para disfrutarlas dando un agradable paseo, ya sea a pie o en bicicleta. Encontrareis más información en el Especial 20 años de vías verdes publicado en On Road Magazine.

Llegó el día y no quisimos esperar a la mañana siguiente para empezar la ruta así que, en el momento en que terminamos de trabajar, cargamos la autocaravana con ropa, bicis, las botas de montaña y algo de comida, y emprendimos la marcha. La primera parada no la teníamos clara. Habíamos leído que en algunas de las estaciones de la Vía Verde se podía pernoctar pero cuando llegamos, era ya de noche, y nos pareció que sería difícil encontrarlas sin luz, por lo que nos dirigimos directamente a la población de Pinell de Brai.

Dimos un par de vueltas y rápidamente encontramos un pequeño y tranquilo aparcamiento, alejado de la carretera principal, que nos permitiría disfrutar de una placida noche (GPS: N 41º 00′ 58” N / E 0º 31′ 05”). Así fue pues, conforme iba llegando la hora de dormir, la circulación disminuía y el silencio se apoderaba de la población.

Segundo día.

Amaneció el viernes con el cielo un poco encapotado. Las previsiones del tiempo ya advertían de que, a pesar de que haría buen tiempo en general, podíamos encontrarnos con días un poco nublados e incluso algo de lluvia. Evidentemente cuatro nubarrones no iban a estropear el inicio de este deseado puente, así que, en cuanto hubimos desayunado, nos dirigimos a visitar la población.

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Pinell de Brai se encuentra ubicada en lo alto de una cima rocosa, lo cual le confiere un aspecto muy singular. Antiguamente, el casco urbano formaba parte del castillo de Pinell del que se encuentran vestigios en algunas casas, pero si la población es especialmente conocida es por ser el lugar donde tuvo su último episodio la Batalla del Ebro, durante la Guerra Civil. Pinell de Brai fue duramente castigada por fuego artillero y bombardeos de la aviación franquista, con la destrucción de 72 casas del pueblo como resultado. Todavía hoy quedan muchos restos de aquella batalla, los cuales pudimos descubrir durante nuestro paseo por la población. Aprovechamos también para hacer algunas compras pues no existen en la Terra Alta más que los pequeños comercios que encontramos en las poblaciones.

Acto seguido emprendimos la marcha en dirección a la antigua estación de Pinell de Brai, donde discurre el trazado de la Vía Verde. Para acceder hasta a la estación deberemos tomar la carretera N-230 en dirección oeste, continuando recto en la primera rotonda que encontramos al salir de la población, y tomando un pequeño desvío a mano izquierda, por un camino de arena, que encontramos a unos 5 Kilómetros de la población, aproximadamente. A los pocos metros, por este camino de arena, encontraremos la estación al pié de la Vía Verde y, junto a ella, un amplio y cómodo aparcamiento, donde podremos estacionar nuestro vehículo con total comodidad (GPS: N 40º 59′ 55” / E 0º 28′ 16”). Así lo hicimos y, una vez descargadas las bicis y equipados con todo lo necesario, incluidos unos bocadillos por si se nos echaba el tiempo encima, iniciamos la marcha en dirección noroeste, con destino a Bot.

Hacía mucho que no cogíamos la bici, pero afortunadamente las vías verdes son trazados prácticamente llanos, perfectamente acondicionados para que cualquier persona los pueda realizar. Tan solo debe tenerse en cuenta que, el perfil del recorrido mantiene el desnivel siempre en un mismo sentido, por lo que, para evitar sustos a la vuelta, preferimos empezar “subiendo” para luego, una vez cansados, dejarnos caer hasta la autocaravana.

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Dicen de la Vía Verde de Terra Alta que el tramo entre Pinell de Brai y Bot es probablemente uno de los más bellos, y sin duda así es. Su paso, siguiendo el curso del rio, rodeado de altas montañas, es espectacular, a lo cual hay que añadir los pasos a través de los viejos túneles que hacen del paseo en bici una experiencia realmente recomendable. En la mayoría de los casos, dichos túneles están bien acondicionados e iluminados pero, fruto del vandalismo, algunas de estas instalaciones se han visto deterioradas, por lo que resulta imprescindible ir equipado con luces o linternas para realizar el recorrido.

Este tramo, además, discurre por el Balneario de la Fontcalda, situado junto al rio Canaletes y encajado entre montañas de las sierras de la Mola y el Crestal, que recibe el nombre de una fuente de agua minero-medicinal de la que surgen aguas a 38 grados, que llevan cloruro y carbonato cálcico, sulfato de magnesio y cloruro sódico. Esta fuente se conoce popularmente con el nombre de la “Fuente de los Chorros”.

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Sus orígenes datan de finales de la Edad Media s.XIV, cuando unos frailes trinitarios habitaron el lugar pero, sin embargo, lo abandonaron por las dificultades de subsistencia en un lugar tan aislado. La primera capilla fue obra de Mosén Timoneda (hacia 1554). Posteriormente se construyo un nuevo santuario de estilo neoclásico en 1756 por Mosén Antoni Soler. Los edificios que completan el conjunto (hospedería y restaurante) datan de 1860. En 1982 se construyó la plaza de la iglesia.

Sin embargo, independientemente del monasterio, resulta imprescindible realizar una parada, dejar las bicis aparcadas y disfrutar del atractivo del entorno de éste enclave, por la singular belleza del lugar.

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Nuestra ruta continuó, pasando por las estaciones de Prat del Compte, en la que vimos vehículos, incluso alguna autocaravana estacionada, pero desconocemos cual es el acceso, hasta llegar a la estación de Bot. Disponíamos todavía de fuerzas, pero convenía ser cautos. Por delante todavía nos quedaban muchos días y kilómetros, y convenía no agotar nuestras piernas innecesariamente, por lo que emprendimos el suave camino de regreso a la autocaravana.

Durante todo el camino tuvimos tiempo de disfrutar del paisaje, los túneles, e incluso detenernos a comer en uno de los merenderos que existen durante el recorrido.

Llegamos a la autocaravana en el justo momento en que se puso a llover. Empezaba a ser tarde y, a pesar de que todavía había luz, consideramos que aquel podía ser un buen lugar donde descansar, disfrutar de lo que quedaba del día e incluso pasar la noche. Así lo hicimos y, a pesar de que en el momento en que el sol se puso y la oscuridad se apoderó del entorno, disfrutamos de una plácida y silenciosa noche, únicamente  nosotros y las estrellas.

El viaje continúa en “Terra Alta: La Franqueta y Horta de Sant Joan

1 Comment + Add Comment

  • Hola chicos!
    Una preguntita…os acordáis de los kms y tiempo que invertírteis en hacer el recorrido? Es que tiene una pinta bárbara y para saber si el pequeño aguantará en su sillita…

    Muchas gracias por vuestro blog…me encanta leeros

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