Oct 23 2007
Siurana de Prades - Tras los pasos de la Reina Mora
Este fin de semana iba a ser mas corto de lo habitual. Un compromiso el Domingo al mediodía nos obligaba a estar de regreso antes de lo deseado, pero tras varios fines de semana sin salir las ansias por escaparnos nos convencieron a hacer una escapada por corta que fuera. Inicialmente habíamos pensado en acercarnos a Montserrat, más que nada por su proximidad, además de ser una asignatura pendiente desde hace tiempo, pero las mas que posibles aglomeraciones de gente que allí se producen nos hicieron decidir en cambiar planes y poner rumbo hacia Siurana de Prades, en la provincia de Tarragona.
Salimos el Viernes noche, como va siendo habitual, y pusimos rumbo hacia Tarragona. Una vez pasado el Vendrell, ya empezaba a ser un poco tarde, por lo que abandonamos la autopista para acercarnos a una playa situada en la Mora, cerca el camping las Palmeras, donde nos comentaron que había un parking donde no suele haber problemas para pernoctar. Y así fue, al llegar allí, entre la oscuridad nos encontramos un numeroso grupo de autocaravanas aparcadas junto a la playa, y tras buscar un hueco nos quedamos a pernoctar.
A la mañana siguiente nos levantamos, dimos un pequeño paseo por la playa y nos dispusimos a abandonar aquel privilegiado lugar.
La verdad es que teníamos muchísima curiosidad por visitar Siurana. Habíamos visto fotos en Internet y nos parecía una preciosidad. Ciertamente Siurana es uno de los pueblos más bellos del Priorat. Asentado sobre un enorme peñón de roca caliza y rodeado por el torrente del Estopiña, preside una magnifica panorámica del valle del río Siurana.
Siurana fue declarado paraje pintoresco en 1961. Lo mas destacable de su paisaje, son las formaciones rocosas, que son impresionantes. Pero a nosotros lo que nos llamaba mas la atención era la Historia de la Famosa Reina Mora Abd-el-azia. El carácter casi épico de la conquista del último reducto Musulmán en Cataluña, por parte de los cristianos, ha dado lugar a leyendas como la de la Reina Mora.
Cuenta la leyenda que Siurana era el dominio de la Reina Abd-el-azia, de gran belleza. Los cristianos liderados por el señor de Tarragona Amat de Claramunt, incapaces de conquistar la población, se sirvieron de las artimañas de un traidor judío, que les ofreció la entrada al castillo. Los cristianos penetraron y mataron a casi toda la población, pero la Reina, segura de su fortificación, celebraba mientras tanto una fiesta en una de las salas del palacio con la nobleza del lugar. De repente, una flecha entro por la ventana y se clavo en la mesa. La Reina envuelta en el pánico general y viéndose derrotada, subió a su caballo blanco y se dirigió al precipicio cercano. Perseguida por los cristianos y para evitar que su caballo se detuviera ante la muerte, le tapo los ojos… Pero el animal al darse cuenta del peligro, quiso parar y clavo sus patas en el suelo, de modo que quedo la huella de su herradura en la roca, otros dicen que las marcas de herradura son del impulso que tomo antes del salto. Sea como sea, la tragedia fue inevitable y hoy en día aun se puede ver clavada en la roca, la huella de la herradura, en el lugar denominado el Salto de la Reina Mora.
La verdad que una vez allí en lo alto, impresiona la altura y lo escarpado del paisaje. Mas allá de las leyendas esta el impresionante Paisaje que pudimos contemplar, la tranquilidad que se respiraba en un entorno magnifico y con un día absolutamente radiante… Paseamos entre sus preciosas calles, nos sentamos para contemplar todo el paisaje en uno de los llamados “cortados” en la roca, La Trona, estuvimos admirando su iglesia, Santa Maria (Románica del siglo XII), y nos quedamos ensimismados con los restos del Castillo Árabe.
Mas tarde nos dirigimos hacia el Embalse de Siurana y disfrutamos de gente que estaba haciendo una pequeña ruta en kayac por el embalse (que envidia nos dio, pero ya estamos planeando una pequeña salida para poder disfrutarlo)…
Después de ese formidable espectáculo, pusimos rumbo hacia la Mussara, un pequeño pueblo abandonado con su iglesia en ruinas, su pequeño estanque y sus casas invadidas por la vegetación, disfrutamos de un magnífico conjunto de precipicios, zonas de bosque y hasta un índice geodésico. A los habitantes de este pueblo se les conocía como ranas ya que, al llover, se formaba un pequeño embalse natural que servía para dar de beber a los animales. También tiene su origen en este pueblo una frase en catalán, baixar de la Mussara (bajar de la Mussara), cuyo significado es el de ignorar aquello que todo el mundo sabe y que tendría su equivalente en castellano, en la frase estar en la higuera…
Ciertamente ha sido una ruta muy corta, pero ha merecido la pena, además de tener claro que volveremos con más tiempo para seguir descubriendo más leyendas y toda aquella zona que es de cuento de hadas.