Viento, nieve y Cerdaña
Hace ya días que no salimos con la auto (entre fiestas y compromisos) realmente lo hemos tenido difícil, pero este fin de semana ambos confesamos que teníamos “mono” de autocaravana. Durante toda la semana habíamos ido rastreando Internet en búsqueda de algún lugar donde escaparnos, y cuando finalmente lo teníamos mas o menos claro, llegamos al viernes y nos encontramos con unos pronósticos de tiempo no demasiado halagüeños.
Podían haber hablado de frío, podían haber hablado de lluvia, pero sin duda que hablaran de fuertes vientos era algo que nos hacia dudar por lo peligroso que resulta circular con la auto en estas circunstancias. Con todos estos datos, finalmente desistimos de ello y decidimos escaparnos el fin de semana a la Cerdaña, a un pequeño pueblecito donde tenemos la fortuna de poder refugiarnos de vez en cuando. Salimos el Viernes noche como es habitual en nosotros, y comenzamos nuestro camino con fuerte viento que nos acompaño todo el trayecto. Llegamos cansados y muertos de hambre, con lo que hicimos algo de cenar y encendimos una chimenea para caldear el ambiente, de esta manera acabo nuestra primera noche.
El sábado por la mañana los pronósticos climatologicos se hicieron realidad. Amaneció un día plomizo en el que el fuerte viento arrastraba la nieve de cotas mas altas y hacia de aquel un día mucho mas desangelado en el que apenas apetecía salir de casa. Obviamente no lo hicimos, algo que casi nos cuesta la integridad de nuestro coche, por la caída de un árbol centenario en Puigcerdà, y un buen susto a nosotros que íbamos tranquilamente disfrutando del paisaje.
Aprovechamos el día lo mejor que pudimos, disfrutando de un paisaje blanco precioso que nos dejaba postales en cada esquina que centrábamos nuestras ojos. Pero sin duda la aventura aun estaba por llegar. Al finalizar nuestra pequeña escapada llegamos a casa y nos dimos cuenta que la Cerdanya estaba totalmente a oscuras. Para quien no lo conozca, tan solo comentar que la Cerdanya es una amplia llanura entre altos picos, y que debido al auge del turismo las poblaciones que la circunvalan han crecido tanto que de noche parece un arco de luz formado por miles de pequeñas lucecitas.
Al entrar en casa efectivamente comprobamos que no había luz, ni calefacción, ni agua corriente. En el exterior la temperatura bajaba por momentos, y nos informaron que la situación se alargaría posiblemente toda la noche. Raudos salimos nuevamente en búsqueda de velas para iluminarnos y leña con la que calentarnos. La población con comercios mas cercana, Puigcerdà, estaba a oscuras así que tuvimos que cruzar la frontera para buscar en la “luz” de Francia comercios abiertos. Los encontramos por los pelos, ya que estaban casi cerrando cuando llegamos, y regresamos “al lado oscuro” para pasar una larga y fría noche. Lo que parecía un plan poco atractivo, resulto ser el plan mas encantador del mundo, la casa se lleno de pequeñas velitas salpicadas por todos los rincones, hicimos una gran hoguera en la chimenea de la casa que daba un aspecto a todo aquello como de casa encantada, después de ver las provisiones que teníamos y llegar a la conclusión, de que la única manera de poder cenar algo calentito era cocinarlo en la chimenea, decidimos coger una pequeña llosa que teníamos cerca e improvisar, vaya si improvisamos, tanto que ni en el mejor restaurante hubiéramos comido cosas tan deliciosas, bien cocinadas y con el magnifico sabor a leña… Lo que de entrada a mas de uno le hubiera puesto de mal humor, a nosotros nos parecido una ocasión única de hacer algo distinto y de disfrutar de nuestra compañía sin que nada ni nadie nos pudiera sacar de aquel momento.
A la mañana siguiente un sol impresionante nos dio los buenos días. El fuerte viento del día anterior parecía haberse llevado todas las nubes de un cielo que se mostraba de un azul intenso que pocas veces se vé. Estábamos aun sin luz, sin agua corriente, y con un vaso de leche fría en el cuerpo, pero que mas daba, había sido una noche super especial y esa mañana bien merecía disfrutarla a tope. Decidimos posponer nuestro regreso a casa y dirigirnos hacia la Frontera con Francia, en Bourg-Madame, y una vez allí tomar la carretera en dirección a Andorra. Las indicaciones en la carretera hablaban de la obligación del uso de cadenas para llegar a Andorra, pero esta vez íbamos preparados.
Cada kilómetro de carretera nos ofrecía una estampa mas bonita que la anterior, el sol entraba por las ventas de nuestro coche y filtraba miles de pequeñas motas de colores, era muy agradable recibir los cálidos rayos del sol por todos los poros de nuestra piel, después del desapacible día anterior.
Llegamos a la Población de Porté Puymorens, situada a los pies del Coll de Puymorens, y a mano derecha, cubierto por nieve pero transitable, encontramos un pequeño camino que conducía al interior del pueblo. Sin dudarlo decidimos tomar el desvió y seguir por él. De pronto el asfalto, los campos, y hasta las casas se hallaban cubiertas por un espeso manto de nieve. El cálido sol nos confundía haciéndonos pensar que era aquel un día cálido, pero el termómetro del coche no mentía, 0ºC.
Seguimos las indicaciones de la Route des lacs, un magnifico paseo que conduce hasta l’Estany de Fons Viva, pero que en esta época del año se haya cortado al trafico. Íbamos bien preparados por lo que decidimos continuar a pié por aquel camino, hacia mucho frio y las rafagas de aire nos hacia soltar alguna lagrimilla y tener unos colores en la cara solo comparables a los de Heydi, pero el paseo si hizo tan agradable que fuimos recorriendo todo el lugar en total calma y solo con alguna presencia ocasional, ya que no se veia ni un alma. Llegamos hasta l’Estany de Coll Roig, o eso supusimos ya que se encontraba cubierto totalmente de nieve, y desde allí pudimos ver a los lejos las altas cumbres del Pic Carlit totalmente cubiertas de nieve.
Una vez de regresamos al coche, volvimos a tomar la carretera hacia Andorra y decidimos continuar un poquito mas hasta el punto mas alto del Coll de Puymorens. Una sinuosa carretera nos condujo hasta él, ofreciéndonos unas magnificas vistas del río Carol en su descenso hasta la Cerdanya. En el punto mas alto, un amplio parking nos permitió dejar tranquilamente aparcado el coche, y nos hizo pensar en hacer allí una futura pernocta en algún viaje que hagamos por la zona con la autocaravana. Desde luego pasar allí la noche ha de ser impresionante. A un lado las cumbres de Francia, al otro el inicio del Pas de la Casa andorrano. A nuestros pies la población de Porté y la estación de esquí que ha tomado su nombre.
Estuvimos allí durante largo rato deleitándonos con el paisaje.
Empezaba a ser tarde y decidimos ir a comer algo a Puigcerdà. Aparcamos junto al lago, y pudimos contemplar algo que hacia años que no veíamos. El lago de Puigcerdà congelado! Un espectáculo único! Los patos se arrinconaban en la orilla mas cálida del lago, todavía sin congelar, mientras el resto del lago se
hallaba cubierto por una espesa capa de hielo que invitaba a dar un paseo sobre él (algo totalmente prohibido y desaconsejable). Continuamos nuestro paseo y comprobamos que el “caos” continuaba campando a sus anchas en Puigcerdà, y que por suerte unos grandes generadores daban suministro eléctrico a la mayoría de la población. Gracias a éstos, logramos encontrar un pequeño restaurante al que solemos ir y que nos ofreció un cálido lugar para poder estar tranquilos devorando la comida que allí nos ofrecieron.
Después un buen postre y de vuelta a casita. Ha sido un fin de semana de locos, y realmente no queremos parecer frívolos, ya que aun a fecha de hoy todavía hay poblaciones que están sufriendo cortes en el suministro eléctrico y ha habido un montón de acontecimientos realmente trágicos en la zona de Cataluña. Este relato solo quiere recordar la cara mas amable de todo lo sucedido, que hemos vivido intensamente y que así os lo hemos querido contar.
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Vaya tela!!!
Aunque los paisajes son una verdadera maravilla….
Me alegro que a pesar de los inconvenientes pasaseis un buen finde… la verdad es que esa zona es preciosa…
Gracias alundra .. la verdad que conseguimos sacar el máximo partido de una situación algo catastrofica. La Cerdanya … una maravilla de lugar …. lastima unicamente que hay demasiada gente ultimamente por allí.
Un salduo
“Poner buena cara al mal tiempo”.
Nunca la frase debe haber estado mejor aplicada, según explicas.
Creo que es la mejor forma de ir por el mundo. Ha de ser una situación espantosa para no encontrarle, si se le busca, el lado bueno. Saliendo por el mismo precio, siempre he opinado que más vale reir que llorar.
Gracias por las fotos y el relato.
Buena reflexión bambino, y muy divertido tu comentario! La verdad es que si fué una situación inicialmente complicada a la que conseguimos “darle la vuelta”. Como bien dices …. cuesta lo mismo, y el recuerdo siempre es mejor si las cosas te las miras desee el lado bueno.
Un saludo y gracias a ti por leernos!
La Cerdaña sin dudas es uno de esos parajes con encanto que tiene los Pirineos. Y el poder disfrutar de ellos en autocaravana añade aún más esa sensación de libertad. Sl2
Cierto Albatros, sin duda un lugar que merece la pena visitar. Lastima que alguno de sus Ayuntamiento no se haya dado cuenta de lo atractivo que es el lugar para las autocaravanas y cree allí una area especifica para nosotros en lugar de promover la edificación de tantos apartamentos!
Un saludo y gracias por el comentario!