Il Giro d’Italia (II)

ago 27, 2008 by     5 Comments    Posted under: Grandes viajes

Día 9: Roma – Pompeya

Roma es sin duda una ciudad con muchísimo patrimonio a la que se puede dedicar mucho tiempo para visitarla. En nuestro caso fueron tres los días destinados a la ciudad, a nuestro entender el mínimo que te permite conocer los lugares mas emblemáticos de la ciudad, pero en nuestro caso teníamos una ruta programada así que tras descubrir y disfrutar de los encantos de la milenaria ciudad decidimos continuar con nuestro camino.

Nuestro siguiente destino era Pompeya. Situada a aproximadamente doscientos kilómetros de Roma, eran muchas las excursiones organizadas que desde Roma y en un día te permitían descubrir las ruinas de Pompeya, algunas de ellas incluso con salida desde el mismo camping. Así mismo barajábamos la posibilidad de ir con nuestro coche y regresar al camping en un mismo día, pero finalmente decidimos no “atarnos” al tener que regresar al camping y desplazarnos hasta allí con la caravana, teniendo así la posibilidad de quedarnos mas días si lo creíamos necesarios.

Con la decisión ya tomada nos levantamos muy nerviosos ante el día que se nos avecinaba. Por fin un sueño se iba a cumplir… Pompeya. Salimos de Roma con un objetivo clarisimo, llegar a ella. Habíamos leído tanta historia sobre ella, que una vez llegados hasta allí, solo te queda ver la realidad. Pero la realidad a veces es tan preciosa como desoladora al mismo tiempo.

POMPEYA

El trayecto hasta Pompeya es realmente sencillo: únicamente hay que tomar la autopista A1/E15 hasta Nápoles, y una vez allí, sin salir de la autopista, desviarse por la A3 hasta Pompeya. Al llegar a la salida conviene fijarse bien porque a escasos metros está el acceso a las ruinas y junto a él una infinidad de campings, bastante cutres y abarrotados, pero que cumplen a la perfección su cometido: Un lugar donde dormir y muy bien ubicado para visitar las ruinas.

Finalmente elegimos el Camping Pompey, un camping bastante formalito y casi al pie de la entrada al recinto, y tras dejar nuestra Bambina en él y avituallarnos un poco por el insufrible calor que en aquella zona hacia nos dirigimos a visitar las ruinas.

Pompeya y Herculano están situadas en la región de Campania, y fueron destruidas por una erupción del Vesubio durante el reinado del emperador Tito. Estaban localizadas en una región con grandes posibilidades agrícolas y próximas a la ciudad de Nápoles. Si bien constituían ciudades de poca relevancia dentro del Imperio romano, la lava y las cenizas de un volcán como el Vesubio que prácticamente las enterró y permitió su conservación, nos permiten conocer como eran en época romana. Este hecho se produjo en el mes de Agosto del año 79 d.C., cuando un alud de fango enterró a la ciudad de Herculano, mientras que Pompeya recibía una lluvia de cenizas, junto a trozos enormes de piedra pómez. Finalmente los vapores de azufre envolvieron a estas ciudades y asfixiaron a sus habitantes.

Una parte importante de estos murió en el momento de su destrucción, entre ellos el famoso naturalista C. Plinio Segundo, mientras observaba la actividad del volcán. En un radio de dieciocho kilómetros el paisaje quedó afectado y también los campos fértiles que rodeaban a estas ciudades quedaron arrasados.

Las excavaciones arqueológicas y estudios acerca de Pompeya y Herculano se iniciaron en el siglo XVIII, y con escasas interrupciones han continuado hasta nuestros días. En la actualidad podemos pasear por los restos de Pompeya, en la que se conservan perfectamente el trazado de sus calles, las estructuras de sus tiendas y talleres así como los importantes edificios públicos de esta ciudad como el Foro, el Templo de Isis o el Anfiteatro, junto a los restos de su su sistema de amurallamiento. Numerosas casas particulares de esta ciudad han conservado sus estancias, atrios y jardines. En bastantes ocasiones estas viviendas también presentan importantes restos de pintura mural y de mosaicos.

La ciudad de Herculano de menores proporciones que Pompeya, también ha proporcionado numerosas casas particulares, termas privadas y algunos edificios públicos como el Teatro. Algunas villas suburbanas próximas a la ciudad de Pompeya, también conservan junto a sus dependencias importantes frescos de pintura mural, que utilizan frecuentemente temas de inspiración griega. El hecho de permanecer sepultadas durante siglos por la lava y las cenizas ha permitido una buena conservación de los restos de estas ciudades antiguas. También esta región campana donde estaba localizada Pompeya, había recibido como todo el sur de Italia, la influencia de la civilización griega. Toda esta información la habíamos leído mil veces, habíamos visto fotografías, habíamos recabado toda la información posible, pero al llegar allí, el silencio se hace presente y el respeto te sale automáticamente. Cada piedra, cada esquina, cada pintura, hace referencia a la gente que habito allí hace tantos siglos y que realmente pienso que parte de ellos ha quedado plasmada allí, sigue viva como cuando ellos habitaban Pompeya.

También nos sorprendieron sobre manera, las figuras de escayola que vimos en algunos lugares que no dejaban acceder, moldes que los arqueólogos habían realizado rellenando los huecos que habían encontrado a la gente con la escayola y que representaban fielmente la forma en que esas personas habían sido sorprendidas en aquella erupción. A fecha de hoy escribiendo el relato aun se nos ponen los pelos de punta. Pompeya impresiona y da una lección de como la vida puede cambiar de un momento a otro, sin que nosotros podamos hacer realmente nada. Pero también es una caja de información viva y repleta de miles de preciosos detalles de la vida de los Pompeyanos.

En fin como siempre claroscuros para lugares que te llegan al corazón. Pienso que a Pompeya hay que ir al menos una vez en la vida. Las sensaciones allí vividas han sido irrepetibles y difícilmente las olvidaremos.

Estuvimos prácticamente todo el día visitando el recinto ya que es bastante grande, además al tener tantísima información te vas empapando de todo lo encontrado allí. Después de un día con un sol de justicia, y comenzando a notar ya el cansancio acumulado, decidimos regresar al Camping a descansar un buen rato. Una vez cenado, salimos a dar una vuelta por las inmediaciones y conocer la actual ciudad de Pompeya. Cogimos en esta ocasión el coche, para hacer la salida, ya que no sabíamos a que distancia estarían las cosas, y siendo ya de noche, era mas seguro. Menos mal que lo hicimos así, por que fue salir del tranquilo recinto del Camping, y encontrarnos con bastante “gente” sospechosa, cristales rotos cerca de coches aparcados, gente bastante borracha por las calles, que nos decidió a volver tranquilamente al camping y terminar la noche allí.

Día 10: Pompeya – Assisi.

A la mañana siguiente comenzamos nuestro recorrido de vuelta hacia el norte de Italia. Habíamos oído muy buenos comentarios de la zona sur, pero para este año la ruta estaba completa, así que decidimos dejar el sur para otra ocasión y poner rumbo a Venecia.

Iniciamos nuestra ruta deshaciendo el camino que habíamos realizado el día anterior. Regresamos por autopista a Roma, y continuamos por la A1/E15 en dirección a Florencia. Fue a la altura de Orte, donde decidimos coger un camino alternativo por carreteras secundarias que nos permitiera disfrutar de los paisajes de la bella Italia y descansar un poco de tanta autopista. Tomamos la E45 hasta Nami, y luego seguimos dirección Perugia hasta llegar a Assisi, la que fue una de las grandes sorpresas del viaje. Hacia un calor de justicia y quedaban aun bastantes Kilómetros hasta Venecia por lo que sorprendidos por la belleza de aquel lugar decidimos quedarnos allí el resto del día y así poder visitarla.

A escasos Kilómetros del centro histórico de la ciudad se encuentra el Camping Internacional Assisi, un agradable lugar donde decidimos dejar la caravana. Luego, cogimos el coche para poder visitar la impresionante ciudad Medieval que esta en lo alto de una colina.

Nos alucino recorrer las construcciones medievales y los paisajes donde vivió San Francisco de Asís. Tiene dos iglesias: una luminosa y elegante construida sobre otra, más pequeña, oscura y baja. Pero lo que más nos sorprendió fue la cantidad de gente que había, por lo visto se celebrara el aniversario de San Francisco de Assisi y había venido gente joven de todas las partes de mundo para celebrar dicho acontecimiento. Nosotros nos quedamos un poco flipados, pero realmente habían hecho una fiesta tan increíble, habían montado un grupo de Gospel que quitaba el sentido, y escuchar esa música en aquel entorno era impresionante. Vaya, que lo único que nos quedo fue unirnos a la fiesta. Estuvimos allí hasta altas horas de la noche. Ciertamente Assisi es uno de los centros energéticos más importantes del mundo.

No se si será por el buen rollo que allí había, o porque realmente la convergencia de puntos mágicos que decían que allí se encontraban. Solo os puedo decir que realmente nos pareció un sitio realmente especial y espiritual, mas allá de la religión pura y dura.

Caímos en la cama casi inconscientes, pero había que descansar por que mañana nos esperaba otro buen trecho hasta llegar a Venecia.

Día 11: Assisi – Venecia.

Nos levantamos a primera hora en nuestro enésimo día de viaje para evitar coincidir con las horas de máximo calor, y no sin cierta pena por abandonar aquel agradable lugar, en cuya piscina hubiesesmos disfrutando varios días pusimos rumbo a Venecia, lugar que ansiábamos conocer.

El trayecto hasta Venecia lo hicimos todo por carreteras secundarias, bordeando la costa del Adriatico. La ruta realizada fue Perugia, Ravena, Venecia. Empezamos a divisar el mar Adriatico. En la radio del coche entonábamos aquel famoso tema de “Venecia” de los “Hombres G”, mientras nuestros corazones se aceleraban conforme íbamos reduciendo los Kilómetros que nos quedaban por llegar. Finalmente, a lo lejos, divisamos como flotando en el agua la histórica ciudad.

VENECIA

Llegamos a Venecia tras tener constancia de lo mal que conducen los Italianos, en una palabra llegar a Venecia nos supuso llegar con un susto en el cuerpo. El camping elegido en esta ocasión fue el Alba D´oro, que nos habían recomendado en el Camping Miguelangelo de Florencia y en el que nos regalaban una noche gratis por ser de la misma cadena, pero realmente el camping no nos gusto demasiado ya que estaba muy cerca del aeropuerto y era muy ruidoso. Sin duda nuestra primera idea, el camping Fusina, hubiese sido mejor opción.

Venecia esta al norte de Italia, en la costa del mar Adriático, y probablemente es una de las ciudades más peculiares, y atractivas de nuestro planeta. Llamada por muchos como “La Reina del Adriático” y por otros como “La Serenissima”. Sin embargo, todos los que la han visitado llegan a la misma conclusión, a Venecia se la define con una sola palabra…Venecia.

Lo que siempre ha llamado la atención de Venecia, aparte de sus hermosos palacios y refinado arte, es que no tienen calles. Sí, la ciudad fue diseñada para transitar en botes y no carruajes. El diseño de la ciudad es dominado por un ancho canal llamado Canal Grande. Este canal, que tiene la forma de una S invertida, separa los dos núcleos urbanos mayores. A ambos lados de este canal se elevan los majestuosos palacios.

Una vez en el Camping dejamos todo colocado y tras comer y descansar un poco nos dispusimos a dirigirnos al centro de la ciudad. En el caso del camping Alba d’Oro dicho trayecto había que hacerlo en autobús, ya fuese el autobús público con parada muy cercana al camping o uno privado dispuesto por el mismo camping para tal fin. Nosotros optamos por este segundo, aun que hemos de lamentar que fuese de pago, y no gratis como en el camping de Roma, algo que me pareció un poco abusivo teniendo en cuenta que quien va a ese camping lo que quiere … es ver Venecia.

Tras la media hora de trayecto en autobús llegamos a la estación central de autobuses del casco antiguo de Venecia. Una vez allí nos hicimos que un mapa turístico de la ciudad y empezamos a callejear por sus calles.

Moverse por el casco antiguo de Venecia es fácil ya que no resulta una ciudad especialmente extensa por lo que se puede hacer tranquilamente a pie. Eso si, conviene vigilar bien porque resulta extremadamente sencillo perderse en sus estrechas y laberínticas calles. Otra opción para moverse por ella es el uso de los Vaporettos, que circulando por el Gran Canal te permiten disfrutar de unas magnificas vistas de la ciudad.

Venecia se extiende sobre unas 120 islas. Los canales las dividen y las unen. Y éstos son como sinuosas avenidas y calles por las que discurren embarcaciones diversas, entre ellas las pequeñas góndolas. Éstas últimas quizás sean el medio de transporte mas conocido de la ciudad, y por ello también el mas caro. Si os fijáis cuando vayáis navegando por el canal principal podéis ver A lado de la iglesia de S. Trovaso una vieja fábrica de góndolas, que hasta día de hoy sigue funcionando.

Tras dar bastantes vueltas conseguimos llegar a La Plaza de San Marco, ll corazón de la ciudad, de unos 80 metros de ancho por 170 de largo, aunque de forma algo irregular, era la huerta del cercano convento de San Zacarías, transformado en plaza en el siglo XII. Dicha plaza tiene un curioso pavimento de bandas decorativas y está bordeado por una serie de regios monumentos: Las procuradorías, la torre y la basílica de San Marcos. Las procuradorías eran residencia de los grandes funcionarios. Originarias del XVI y XVII. El edificio del fondo, Fábrica Nuova, se hizo a iniciativa de Napoleón, y en él se ubicaron estatuas de emperadores romanos y del propio Napoleón (coherentemente, retirada).

El recinto se abre al canal a través de la Piazzetta. Sendas columnas, coronadas por un León(San Marcos) y San Teodoro, fueron traídas de Constantinopla.

Tras callejear y disfrutar de todos los bellisimos comercios que inundan la ciudad nos sentamos en una pequeña terracita con unas vistas preciosas. Conrad se pidió un café “cappichino” al cual le tuvo que poner 8 bolsitas de azúcar porque era enorme… lo que nos pudimos reír, y yo me pedí un granizado de fresa que estaba buenísimo… (la verdad que no he vuelto a encontrar otro sitio donde los hicieran tan buenos).

Después del piscolabis nos dirigimos a la Basílica de San Marcos. Esta se edificó precisamente para albergar el cuerpo de San Marcos, traído desde Alejandría, y sufrió diversas alternativas, aunque la obra actual es básicamente del siglo XI, con modificaciones en los siglos siguientes. La basílica tiene esa forma cupulada propia de los tempos bizantinos y conserva elementos de gran valor como los mosaicos… Buena parte de sus riquezas proceden de saqueos de Constantinopla. Es llamativo el juego geométrico de las cupular del templo. La fachada principal tiene cinco puertas con columnas marmóreas y mosaicos, con dos niveles de arcadas. En su parte superior tiene remates góticos. En la terraza sobre la puerta central, románica, hay cuatro caballos traídos en el siglo XIII de Constantinopla. En realidad son copias porque los auténticos se hallan en el interior del templo.

Empezaba a oscurecer y el cansancio era evidente por lo que tomando en consideración que teníamos bastantes mas días para disfrutar de la ciudad decidimos regresar a la estación de autobuses donde el autobús nos llevara de vuelta al camping. Ya de noche pudimos comprobar la barbaridad de mosquitos que lo inundaban. Ducharse era toda una aventura entre aquella cantidad de “chupasangres”.

Días 12 y 13: Venecia.

Hemos de comentar que Venecia nos la tomamos con mas calma. El viaje ya estaba tocando casi a su fin y las fuerzas iban bastante justitas, con lo que Venecia fue casi un paseo para nosotros. Además, teniendo en cuenta que en el camping nos ofrecían una noche gratis quisimos aprovecharla y saborear de cada rincón de la ciudad con mas calma:

El Campanile: El campanario original era del siglo XI, pero sufrió numerosos avatares, entre ellos un incendio en el siglo XV y los consabidos problemas de cimentación sobre el suelo de la laguna… Consecuencia: que la obra actual es de inicios del siglo XX. El tono rojo del ladrillo, el blanco de la piedra de Istria y el verde del cobre de la techumbre hacen del conjunto un todo sencillo y atractivo, realzado por sus líneas rectas. Tiene, al pie, una bella logia, la loggetta, originaria del siglo XVI. Servía antaño para albergar al cuerpo de Guardia, durante las sesiones del Gran Consejo. Es obra de Sansovino, autor también de la cercana Biblioteca Vecchia.

Lo mejor de todo, la posibilidad de subir allí arriba y contemplar la laguna veneciana, las islas, y al fondo, el Adriático y aún las estribaciones alpinas, una pasada.

El Palacio Ducal fue primero un recinto defensivo con torres, un castillete Pero aquella primitiva edificación fue rehecha en el siglo XII y épocas posteriores, alcanzando en el siglo XV a la propia basílica de San Marcos. Por esta época se reorganizó gran parte del conjunto. Reconstruidas las obras tras varios incendios, aún en el XVIII el edificio rebasó el canal del Palacio para ubicar al otro lado las prisiones, unidas mediante el puente de los Suspiros, llamado así por que los condenados pasaban por este puente antes de ser condenados, de ahí su nombre por los suspiros de los condenado.

La entrada al palacio se efectúa por el lado de la Basílica, cerca de donde está la escultura de los tetrarcas, previsiblemente obra siria que representa cuatro emperadores romanos.

La Porta della Carta es gótica flamígera y sumamente bella. No falta en ella el león veneciano y otras alusiones a personajes históricos y alegóricos. Las dependencias interiores tienen interés. El patio es renacentista y gótico; la sala del Antecolegio(sala de espera) tiene un rapto de Europa de Veronés. La sala del Colegio también tiene obra magnífica de este pintor, con alusiones a la grandeza de Venecia y a la batalla de Lepanto. La sala del Senado cuenta con obra de Tintoretto, M. Vecellio, Palma el joven… Y en la sala del Consejo de los Diez también hay obra de Veronés y Tiziano.

Durante los dos días que tuvimos para disfrutar de Vencia recorrimos palmo a palmo la ciudad, metiéndonos en todos sus pequeños embarcaderos, y saboreando los olores, los sabores, la cordialidad de la gente y el momento único de estar allí. Pero el tiempo pasa volando, y llegó el momento de despedirnos en silencio de Venecia y regresar al Camping para pasar nuestra última noche en la emblemática ciudad. Pasamos una noche tranquila y tristona al mismo tiempo, se notaba que la ruta llegaba a su fin.

Día 14: Venecia – Verona – Modena.

Nos levantamos a una hora razonable y después de pagar el camping y despedirnos de Venecia pusimos rumbo hacia una de las visitas que le prometí a Conrad que le haríamos durante nuestro viaje por Italia: Visitar el museo Ferrari, en Maranello.

Trazamos la ruta hasta Modena en el mapa, y vimos que de camino se encontraba la ciudad de Verona, y dijimos … que mejor lugar para hacer un pequeño descanso durante el viaje?

Pues si, estuvimos en la Verona de Romeo y Julieta, una ciudad pequeña a la que no pudimos visitar en profundidad, ya que íbamos con la caravana y era complicado aparcar allí y estar demasiado tiempo. Dice la leyenda que quienes viajan hasta allí para recorrer la casa de los Capuleto tienen que dejar un mensaje de amor dejado en el balcón de Julieta. Pero nos fue imposible poder acercarnos hasta allí, tuvimos que conformarnos con ver su precioso puente y las vistas de Verona desde lejos. Eso si, esta ha sido una de las asignaturas pendientes hasta este año 2008 en el que durante nuestro viaje a Slovenia, Karintia, e Istria hemos podido regresar a tan maravillosa ciudad.

Seguimos con nuestra ruta hasta nuestra siguiente parada, Modena. Allí conseguimos alojarnos en el Camping Internacional Modena, el camping mas cutre con diferencia de todos los que hemos visitado. En pleno mes de agosto únicamente se hallaba en el una caravana, por lo que os podéis imaginar como eran las instalaciones del camping.

Dejamos allí la Bambina y nos dispusimos a visitar una de las paradas imprescindibles para Conrad, la Galería Ferrari. Cerca de Modena se halla la pequeña población de Maranello, lugar mas que conocido por todo amante del motor. En la ciudad el aire huele a “cavallino rampante” y resulta fácil ver mas de un modelo del emblemático fabricante automovilístico circulando por la ciudad. Por contra, el museo resulto ser una gran decepción. Realmente, se pueden encontrar muchas colecciones privadas mucho mas atractivas que la que allí se exponía, y el ornamentado edificio lo que mas enfatizaba era la tienda de souvenirs.

Salimos con cara de tontos, y desde ese momento Conrad ve los Ferrari con otros ojos… : -). La verdad es que fue muy decepcionante recorrer los Kilómetros que recorrimos y dejar de ver algunos otros lugares a los que nos podíamos haber dirigido por visitar tan escuálido museo.

Antes de regresar al camping dimos un breve paseo por la ciudad de Modena, mas que para visitarla para estirar las piernas y tomar fuerzas para el viaje de vuelta hasta Barcelona que teníamos que hacer.

Día 15: Modena – Le Muy (Francia).

A la mañana siguiente iniciamos, no sin mucha pena, nuestro viaje de vuelta hacia Barcelona. Una vez enlazado desde Modena con Genova a través de la A1 hasta Picazena primero, y la A21 después, iniciamos el mismo trayecto por la costa del Mediterráneo que realizamos durante el viaje de ida. Durante todo el día el trafico fue abundante, pero sin llegar a formarse retenciones en ningún momento. Eso si, las insufribles cuestas pudieron con el motor de mas de un caravanista que tuvo que darle un respiro a su coche ante tal palizón.

A media tarde, una vez pasado Cannes, consideramos que ya habían sido bastantes Kilómetros para un mismo día así que decidimos buscar un lugar donde descansar y pasar la noche. Descartado el camping cercano a Saint Troppez por el desvío que nos obligo a hacer, tomamos la salida 36 de la autopista en “Le Muy”. Junto a la salida vimos una indicación de un camping al que nos dirigimos. A escasos metros encontramos el Camping Le Praire, un bellisimo y tranquilo lugar, de sencillas instalaciones y muy buen precio donde una encantadora ancianita nos atendió en la recepción como hacia tiempo que nadie había hecho. Nos instalamos, y tras comprobar que el camping tenia una fantástica piscina y la existencia de un río cercano donde poder bañarse lamentamos no haber llegado mas pronto a él ya que empezaba a oscurecer. Allí pasamos la noche sin un ruido que nos pudiera molestar.

Día 16: Le Muy (Francia) – Barcelona.

Nuestro último día fue de mas carretera, deshaciendo aquellos Kilómetros que habíamos realizado a la ida. Tuvimos suerte y no encontramos las insufribles retenciones hasta Narbonne que en otras ocasiones nos hemos encontrado, así que sin mayores contratiempos llegamos a Barcelona.

Durante nuestro primer viaje en caravana vivimos 16 días super intensos en tierras Italianas, nos llevamos miles de recuerdos y nos quedamos con muchas mas ganas de seguir viviendo muchas mas aventuras.

ROAD BOOK

Total días: 16

Total Kilómetros: 4.000 (aproximadamente)

Total peajes: 240 euros

Total gasoil: 490 euros

Total pernoctas en campings: 365 euros (2 adultos en caravana)

Lugares de Pernocta:

Día 1: Camping des Mures (Grimaud)
Días 2, 3 y 4: Camping Michelangelo (Florencia)
Días 5, 6, 7 y 8: Camping Tiber (Roma)
Día 9: Camping Pompei (Pompeya)
Día 10: Camping Internacional Assisi
Días 11, 12 y 13: Camping Alba d’Oro (Venecia)
Día 14: Camping Internacional Modena
Día 15: Camping le Praire (Le Muy)

5 Comments + Add Comment

  • Hola chicos:

    Ya estamos de vuelta de nuestro viaje a Dinamarca, mil gracias por vuestra ayuda, ciertamente vuestro relato ha ido como cabecera del nuestro todo el tiempo. Dinamarca nos ha encantado.

    Tambien felicitaros por la segunda parte del relato a Italia, ya nos fuimos con ganitas de terminar de leer vuestra aventura.

    Gracias de verdad, no nos conocemos pero es como si ya os conocieramos desde hace tiempo.

    Saludos.

    Maria y Bernardo.

  • Hola Maria y bernardo! Nos alegra volver a veros por aquí y saber que vuestras vacaciones han ido genial!

    Ya contareis que tal os ha ido por Dinamarca, un pais que sin duda merece la pena visitar. Nosotros este año anduvimos por Eslovenia … otro país por descubrir, pero ese sera ya otro relato en el que ya nos hemos puesto manos a la obra, una vez hemos terminado de narrar nuestras aventuras por Italia :-)

    Por cierto … gracias a vosotros por hacer que nuestro esfuerzo se vea tan recompensado! Un saludo familia!

  • Hola amigos, yo soy el marido de Sagra y tras leer vuestra aventura veneciana, no puedo resistirme a hacer un pequeño comentario por si aun no habeis vuelto a Venecia.
    El camping Fusina probablemente sea una buena opcion – nosotros hemos estado alli un par de veces – porque es amplio, y se puede ir desde alli a la ciudad en un vaporetto, pero en lo referente a mosquitos se lleva el primer premio sin lugar a ninguna duda. Alli, cada persona tiene su metodo de supervivencia (mosquiteras en la cama, grandes dosis de insecticida y ventanas cerradas, dispositivos electricos para los mosquitos….) pero hagas lo que hagas, finalmente no hay quien se libre, tenedlo en cuenta.
    A pesar de todo, probablemente no haya otro sitio que ofrezca – si se sabe ver – tanto atractivo como esta ciudad – yo he estado alli 7 veces una de ellas viviendo durante casi un mes y aun no he visto nada – en la que durante siglos se manejo el mundo comercial de oriente y se domino el mediterraneo pese a los turcos.
    ¡¡Animo y a volver que quizas nos encontremos¡¡

  • Hola amigos, yo soy el marido de Sagra y tras leer vuestra aventura veneciana, no puedo resistirme a hacer un pequeño comentario por si aun no habeis vuelto a Venecia.
    El camping Fusina probablemente sea una buena opcion – nosotros hemos estado alli un par de veces – porque es amplio, y se puede ir desde alli a la ciudad en un vaporetto, pero en lo referente a mosquitos se lleva el primer premio sin lugar a ninguna duda. Alli, cada persona tiene su metodo de supervivencia (mosquiteras en la cama, grandes dosis de insecticida y ventanas cerradas, dispositivos electricos para los mosquitos….) pero hagas lo que hagas, finalmente no hay quien se libre, tenedlo en cuenta.
    A pesar de todo, probablemente no haya otro sitio que ofrezca – si se sabe ver – tanto atractivo como esta ciudad – yo he estado alli 7 veces una de ellas viviendo durante casi un mes y aun no he visto nada – en la que durante siglos se manejo el mundo comercial de oriente y se domino el mediterraneo pese a los turcos.
    ¡¡Animo y a volver que quizas nos encontremos¡¡

  • Hola “marido de Sagra” y bienvenido a nuestro blog. Venecia es espectacular siempre, yo he estado ya en cuatro ocasiones y siempre encuentro algo distinto cada vez que voy.

    En cuanto al Camping Fusina tuvimos oscasión de conocerlo en nuestra última visita la ciudad, durante el viaje a Eslovenia, Carintia, e Isitria en Agosto del año pasado. En cuanto a los mosquitos te puedo decir que no noté nada raro y te aseguro que a mi siempre me acribillan estos pequeños bichitos jajaj. Supongo que tuvimos suerte, ya que solo estuvimos una noche, y estaba lloviendo con lo cual supongo que todos los mosquitos estaban en su casita ; – )

    Lo dicho, gracias por tu comentario y esperamos volverte a ver por estos lares.

    Saludos a ti y como no a Sagra.

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