Marimurtra

Marimurtra

Este fin de semana ha sido un tanto peculiar ya que unos compromisos solo nos permitían disponer del sábado para disfrutarlo a nuestro aire. Aun así, eran muchas las ganas que teníamos por salir, y aunque solo teníamos un día no hemos querido dejar perder la ocasión de hacer una escapadita. Además, hacia tiempo que teníamos ganas de visitar el jardín botánico Marimurtra, situado en Blanes, en la Costa Brava. Habíamos visto algunas fotos de él que nos habían encandilado y creímos que no había mejor ocasión que esta para dirigirnos allí y visitarlo, tuvimos que hacer verdaderos malabares  para aprovechar el único día del que disponíamos aquel fin de semana. Salimos  el Viernes noche con un mono bastante considerable de Autocaravana, ya que desde que hemos vuelto de las vacaciones de Verano, lo estamos teniendo bastante difícil por distintos compromisos “sociales” ; -). Además la semana que viene comienzo un curso y tendré todos los fines de semana ocupados hasta Enero, con lo cual el mono como podréis comprobar es real.

Conducimos sin prisas, charlando y disfrutando de nuestra compañía. Hicimos una corta parada para cenar y después volvimos a poner rumbo hacia Blanes donde pasaríamos la noche. No teníamos demasiado claro si el área de Blanes estaba en funcionamiento ya que habíamos leído mil noticias y polémicas sobre ella, que la hacían parecer un área fantasma, que hoy esta, mañana no esta y para la semana que viene “quien lo sabe”. Además, tampoco teníamos demasiado clara su ubicación, con lo que con mas dudas que otra cosa nos dirigimos a Blanes y empezamos a deambular por sus calles en busca del área. Cual fue nuestra sorpresa cuando al pasar por el paseo Cataluña, vimos en un aparcamiento cercano al mar estacionadas un numero considerable de autocaravanas (41º40′08.06″N; 2º47′05.94″E). Sin hacer demasiado ruido aparcamos entre dos autos, nos tomamos un vasito de leche como niños buenos y caímos en la cama “fulminados”, mañana seria otro día…

Por la mañana amaneció el día un tanto extraño. El sol salia tímidamente pero había una bruma que cubría toda la población y que hacia de aquel sitio un lugar un tanto lúgubre. Empezamos la marcha rumbo al Jardín Botánico de Marimurtra guiados por las indicaciones que nos encontramos nada mas iniciar nuestro camino. Nos dirigimos al paseo de la Marina, junto a la playa, y antes de llegar a su fin nos desviamos por una estrecha calle. No fue un problema para nosotros pero ojo a los que circulen con vehículos de grandes dimensiones. Continuamos en dirección al castillo de San Juan, que se alza en lo alto de la colina donde también se encuentra el jardín botánico. Nos  encontramos aquí con un inconveniente ya que la carretera que accede al jardín Botánico desde este lado de la colina se hallaba cortada, por lo que tuvimos que dar un rodeo al castillo de San Juan, por el paseo de Santa barbara y acceder al jardín desde la cala Bona o de Sant Francesc.

Aunque el jardín botánico dispone de aparcamiento, este es pequeño y poco apto para autocaravanas, así como tampoco lo es el tramo de carretera de 200 metros por el que se llega hasta él. Es por ello que decidimos aparcar en un amplio parking existente junto a la cala de Sant Francesc (41º40′38.21″N; 2º48′17.12″E), y dar un breve paseo hasta el jardín Bótanico. Ya en él, compramos las entradas, 6 euros por persona y nos dieron un pequeño planito que nos sirvió de referencia para ir descubriendo este bonito emplazamiento.

El jardín Botánico Marimurtra fue fundado hace mas de ochenta años por el Alemán Carl Faust, mecenas de las ciencias biológicas, con la intención de construir en Blanes una sede Internacional para la investigación científica.

Con una extensión de 4 hectáreas en el seno de una propiedad con dominio de bosques mediterráneos y unas vistas que realmente quitan el hipo. Es uno de los jardines botánicos mas notables de Europa y ademas tenemos la suerte de tenerlo casi a la vuelta de la esquina. En él se cultivan plantas correspondientes a unas 3.000 especies y esta dividido en tres zonas: Subtropical, Templada y Mediterránea, donde ademas de la flora autóctona, se hallan representadas varias agrupaciones vegetales de los cinco continentes.

La visita dura un par de horas, las cuales se pasan realmente en un suspiro, ya que todo el recorrido es muy sencillo para pasear y realmente muy agradable. Nos acerca a los acantilados desde donde pudimos contemplar una de las mas bellas panorámicas de la Costa Brava.

Nos dispusimos a disfrutar todo lo posible de aquel precioso regalo que nos ofrecía este peculiar Sábado. Nos adentramos con nuestros ojos bien abiertos y con el sentido del olfato bien predispuesto ya que los aromas que nos iban llegando eran impresionantes.

Tuvimos la suerte durante todo el recorrido de hacerlo tranquilamente, sin aglomeraciones, ya que eramos pocos los que estábamos allí en aquel día, que al final resulto ser un día realmente resplandeciente y soleado. La bruma comenzó a remitir y el resultado fue espectacular. Nos perdimos por la plaza de Goethe, donde había varias inscripciones de distintos poetas.

Seguimos por su precioso estanque, por la pergola, por el Templo de Linne, un precioso mirador con vistas al infinito mar que acunaba brisas distraídas y que hacia de aquel instante un momento único. Después descubrimos que hacían espectáculos nocturnos para ver las estrellas desde este marco incomparable, pero solamente en las fantásticas noches de Verano…

La visita se nos termino en un suspiro. Después de salir del Botánico decidimos bajar hasta la cala Bona o de Sant Francesc para ver de cerca la playa y hacer parte de su camino de ronda. Disfrutamos como siempre de las fantásticas vistas hasta que se nos echó encima la hora de comer.

Preparamos unas deliciosas viandas que comimos con avidez, aprovechando los últimos rayos de sol y el calor de un agonizante verano que extrañamente se resistía a llegar a su fin. De pronto la tarde hizo acto de presencia y con ella comenzó a escasear la luz,  lastima que los días comiencen a ser tan cortos, y que no nos permita saborear y disfrutar de tantas y tantas maravillas.

Nos despedimos de la zona y pusimos rumbo hacia Barcelona, ya que por la noche teníamos una cena. Llegamos a casa, dejamos a Suny, a Gish, nos duchamos, nos arreglamos y nos fuimos a pasar una velada agradable con nuestros amigos. No se por que, pero siempre que estoy en la naturaleza me viene a la cabeza este famoso poema:

Fui a los bosques porque quería vivir a conciencia
Quería vivir a fondo
y extraer todo el meollo a la vida
Dejar de lado todo
lo que no fuera la vida
para no descubrir,
en el momento de la muerte,
que no había vivido.

Marimurtra from conrad y echobelly on Vimeo.

Créditos vídeo: Jewel- Bizarre love triangle

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La cortesía es como el aire de los neumáticos, no cuesta nada y hace mas confortable el viaje.