Soledad en la cumbre…Castillo del Rey Loco

Soledad en la cumbre…Castillo del Rey Loco

Otra de las paradas obligadas que hicimos el año pasado en nuestra ruta por Suiza, Tirol y Baviera, nos llevo hasta este castillo de cuento enclavado en medio de un paraje inhóspito e increíble (Füssen)… Tuvimos que madrugar muchísimo para poder ver el castillo, ya que el día anterior habíamos ido a comprar las entradas, y no hubo forma humana de verlo el mismo día, el problema es que hay muchísima gente, con lo que armaros de valor y paciencia, por que realmente merece la pena…!

Que decir de alguien que a los 18 años, ya era Rey de uno de los Países mas poderosos de la época, era culto y apuesto, subió al trono de Baviera como Luis II, aclamado por sus súbditos, a los 40 era gordo y vivía recluido en sus fantásticos castillos completamente solo y triste. Pocos días después de declarársele loco e incompetente, murió ahogado, dejó un rastro de lujo y grandiosidad en los palacios y castillos del suroeste de Baviera como nadie había conocido hasta la fecha, toda su locura, tristeza y soledad la había dedicado en cuerpo y alma, a construir lo que para el, era una parte de su vida que estaba totalmente vacía, consiguió llenarla con pequeños retazos de cuentos, arte, y sobre todo música, (música de su compositor fetiche Richard Wagner), el castillo refleja toda la obsesión que tenia el Rey por una de las obras mas importantes del compositor, ” Tristan e Isolda “.

 

El castillo de Neuschwanstein, obra cumbre de Luis II de Baviera, es el destino turístico más visitado de toda Alemania. Situado en la cumbre de un cerro rodeado de precipicios y en medio de densos bosques de pinos y abetos, este castillo de hadas despliega su arquitectura de fantasía, como en todas sus demás obras, el proyecto nació de su imaginación y aunque fue construido por un grupo de arquitectos, el rey supervisó a pie de obra el largo proceso, introduciendo uno y mil cambios a medida que crecía.

La visita de esta monumental obra en la que se inspiró Walt Disney para crear el castillo de La Bella Durmiente merece la pena, no se puede entender todo lo que encierra este castillo, hasta que no estas dentro de sus estancias y saboreas todo el Romanticismo que se esconde en cada rincón. A pesar de ello, Luis II apenas lo disfrutó, sólo vivió aquí 170 días, hasta que en 1883 murió sin ver concluidas las obras.

 

Su construcción vació las arcas bávaras, obligándole a pactar ayudas con la poderosa vecina Prusia, lo que a la postre supuso el fin de su reinado. Sombras y claros, para un monarca que tenia mas de poeta que de político, y lo demostró en todos los aspectos…

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